La tranquilidad del populoso barrio piquense se interrumpió a eso de las 10 de la mañana, cuando dos sujetos comenzaron, en plena calle, una feroz pelea, la que motivó que vecinos dieran aviso a la Policía, inclusive, alguno señalando que uno de los contendientes portaba un arma de fuego.
Al llegar al lugar, el área comprendida por las calles 6, 6 bis, 33, 35 y 27, el acusado de iniciar la pelea trató de escapar ingresando a una casa, escalando tapiales y trasladándose por arriba de lo techos.
El “cerrojo” policial dio resultados de forma casi instantánea, porque el individuo fue aprendido y trasladado a una dependencia policial, donde anoche se encontraba aún con carácter de “demorado".
El fiscal Pellegrino, en contacto con La Reforma reveló que en principio se trata de una causa por “amenazas” y qué si bien durante la refriega se habían lanzado algunos cascotazos, no se había podido determinar la existencia de un arma en esa circunstancia.
Una escopeta en la casa
En tanto, el fiscal Damián Campos -también en contacto con este medio- explicó que en el marco del intento de detención del sujeto que se estaba dando a la fuga la Policía observó que en una de las casas había un arma de fuego, por lo que –tras los trámites de rigor- se procedió al secuestro del elemento.
Adelantó que sobre la escopeta se realizarán las pericias correspondientes para determinar si está o no en condiciones de disparar y, a partir de allí, determinar las responsabilidades de los ocupantes de la vivienda.
Lo cierto es que a partir de la pelea inicial, el intento de fuga y la aparición de un arma (que no está vinculada con el hecho original), en la zona se hicieron presentes efectivos que prestan servicios en distintas dependencias policiales de General Pico, los que permanecieron el en lugar hasta que se reestableció el oren y culminaron las diligencias judiciales.
Epi:
Efectivos de distintas dependencias policiales participaron del procedimiento que incluyó un sector del Peñi Ruca y otro de “El Molino”.
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