Un nuevo bombardeo con misiles balísticos y drones expuso las dificultades ucranianas para interceptar los proyectiles rusos. Zelensky volvió a reclamar apoyo militar antes de la cumbre de la OTAN.
Rusia lanzó durante la madrugada del lunes uno de los ataques más intensos de las últimas semanas contra Ucrania, con una combinación de misiles balísticos y drones que dejó al menos 28 muertos. El bombardeo volvió a poner en evidencia un problema que preocupa cada vez más a Kiev: la escasez de misiles interceptores estadounidenses, fundamentales para frenar estas agresiones.
En Kiev, los equipos de rescate trabajaron durante horas para retirar los escombros de una torre residencial que quedó prácticamente destruida tras el impacto de los proyectiles. Allí recuperaron varios cuerpos mientras continuaban las tareas para descartar que hubiera más personas atrapadas.
El ataque se produjo a pocas horas de la cumbre de
Por otra parte, los datos difundidos por
Desde hace meses, Zelensky insiste en la necesidad de recibir más interceptores, al considerar que los misiles balísticos representan una de las amenazas más difíciles de neutralizar debido a su alta velocidad y trayectoria.
Durante su habitual mensaje nocturno, el mandatario calificó de “simplemente absurdo” que, en pleno siglo XXI, la producción de estos sistemas defensivos siga siendo insuficiente para proteger a la población del “terror balístico”.
Además, aseguró que Ucrania cuenta con la capacidad tecnológica para fabricar este tipo de armamento, aunque remarcó que necesita que Estados Unidos otorgue las licencias correspondientes para producir los sistemas Patriot dentro del país.




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