El ex número tres del mundo derrotó en la final al belga Raphael Collignon por 6-4, 6-7 (3) y 6-3, en un partido que se extendió por más de dos horas y que le permitió conquistar el decimotercer trofeo ATP de su carrera. El último título del helénico había sido en Dubái, a comienzos de 2025.
La conquista cobra todavía más relevancia si se tiene en cuenta el complejo presente que atravesaba el jugador de 27 años. Antes del certamen disputado sobre polvo de ladrillo, Tsitsipas había caído hasta el puesto 85 del ranking mundial, producto de una prolongada crisis de resultados y de numerosos problemas físicos que condicionaron su rendimiento durante las últimas temporadas.
Su camino hacia el título no fue sencillo. En la primera ronda venció al peruano Ignacio Buse por 6-4 y 6-4, mientras que en los octavos de final necesitó tres sets para superar al suizo Jérôme Kym. Luego eliminó al francés Arthur Rinderknech y al kazajo Alexander Shevchenko, ambos también en duros encuentros que se resolvieron en el set decisivo.
Tras la consagración, Tsitsipas reconoció el enorme desgaste que le demandó la semana y destacó el esfuerzo realizado para mantenerse competitivo en cada partido.
“Es una sensación increíble. Sobreviví a un maratón. Jugué partidos muy exigentes en los últimos días y, de alguna manera, encontré la manera de ganar cada vez”, aseguró el griego luego de levantar el trofeo.
Además, reveló que debió convivir con molestias físicas durante gran parte del torneo y admitió que el título superó incluso sus propias expectativas. “Tuve que lidiar con dolor en los últimos días, así que debí resistir muchas cosas diferentes. El resultado fue mucho mejor de lo que imaginaba al comienzo de la semana”, explicó.
El éxito en Suiza llegó apenas semanas después de un nuevo cambio en su carrera profesional. En junio, Tsitsipas decidió poner fin otra vez a su vínculo laboral con su padre, Apostolos, quien lo acompañó durante buena parte de su trayectoria y con quien protagonizó varios desencuentros públicos en los últimos años.
La temporada del griego estuvo marcada por las dificultades. A los problemas físicos derivados de una cirugía en el codo y de persistentes dolores de espalda se sumaron los cambios constantes en su equipo de trabajo. Incluso, durante 2025, llegó a admitir que el sufrimiento físico lo llevó a pensar seriamente en el retiro.
En busca de revertir la situación, también apostó por una breve etapa junto al croata Goran Ivanisevic, aunque la relación no prosperó y finalizó tras diferencias públicas entre ambos.
Con el título de Gstaad, Tsitsipas dio una señal alentadora en medio de uno de los momentos más complicados de su carrera. Ahora se tomará algunos días de descanso y no participará del ATP de Washington, con el objetivo de recuperarse plenamente antes del Masters 1000 de Canadá, que comenzará el 1 de agosto.
Después de meses de dudas, lesiones y cambios, el griego volvió a celebrar y sueña con iniciar el camino de regreso a la élite del tenis mundial.
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