MIÉRCOLES 19 de Agosto de 2026
 
 
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Trump en dificultades, Argentina en la “dulce espera”...

Los devaneos que perfilan la personalidad del presidente de los Estados Unidos de América, el poderoso empresario republicano Donald Trump, pese a su ímpetu avasallante, ha comenzado a sentir el rigor de una Democracia en serio.

Los Demócratas han llegado al límite de sus prerrogativas y han decidido formalmente detener y poner racionalidad al intento de Trump de imponer un “reinado absoluto”, desconociendo que para lograr positivas acciones gubernamentales son necesarios todos los norteamericanos, piensen como piensen.
La acción comenzó a sentirse cuando, por primera vez, desde el 2018, EE.UU. entró en cierre gubernamental tras el rechazo del Partido Demócrata en el Senado a la última propuesta republicana para financiar la administración federal.
Una de las situaciones más conflictivas que está enfrentando el presidente es la disconformidad manifestada por los sectores opositores que no aprueban los aspectos económicos convenidos con Argentina.
Desde las últimas horas del martes la Casa Blanca comenzó a implementar la forma de aplicar el cierre, a los efectos de lograr un ordenamiento que genere alteraciones en los puestos de trabajo. De los más de 750 mil empleados del Estado, aquellos considerados como no esenciales, serán suspendidos, no tendrán tareas asignadas y no percibirán salarios mientras no exista una nueva ley de asignaciones presupuestarias.
Según expresó el presidente Donald Trump: “No está claro cuánto tiempo mantendrán los demócratas su postura insostenible, lo que hace difícil predecir la duración del cierre”, advirtió el Ejecutivo, al tiempo que “pidió a todos los empleados presentarse a su turno para ejecutar procedimientos técnicos de suspensión, un mecanismo laboral que paraliza la totalidad de la administración gubernamental”.
Este enfrentamiento de neto corte político deja en un “impasse” el acuerdo que se había comenzado a elaborar con Argentina, siendo fundamental, para que se puedan obtener las facilidades económicas anunciadas, que se llegue a un consenso con los Demócratas, suceso que hasta ahora parece un objetivo poco probable.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, advirtió que el cierre era “inevitable” y responsabilizó al líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, por no lograr que los demócratas respaldaran la propuesta de financiación presentada por los republicanos. Mientras el Gobierno permanezca cerrado, “no hay nada que negociar”, concluyó.
Si existían dudas respecto al acuerdo anunciado, dado que no se conocían los pormenores en que se establecerían los préstamos o créditos, esta situación generada en Washington pone de relieve el enfrentamiento político que mantiene Trump con los Demócratas. Deja en suspenso el logro del aparato económico argentino que pretende un equilibrio en los mercados y mantener cierta estabilidad financiera, fundamentalmente en los vaivenes del dólar, hasta que se concrete el proceso electoral del 26 de Octubre. Ahora todo está en duda.
Aún no se conocen detalles acerca del tiempo que puede prolongarse el cierre del gobierno. Teniendo en cuenta episodios similares de otros Jefes de Estado como Bill Clinton, Barack Obama, Richard Nixon, se puede observar que tuvieron períodos dispares llegando, en algún caso, a prolongarse mas de 30 días.
Esta circunstancia pone en pausa el viaje programado del presidente argentino Javier Milei a visitar a Trump en la Casa Blanca, el día 14 de Octubre.
Se supone que de esa entrevista, surgirían detalles pormenorizados del acuerdo que debería cumplir el gobierno argentino. Por lo tanto, todo está en suspenso y solamente se conocen los anuncios, que en un momento jugaron a nuestro favor en la incidencia que mostró la reacción de los mercados.
Pero la ausencia de precisiones y esta nueva circunstancia que pone en aprietos los acuerdos “trumpistas” frente a la disconformidad manifestada por el sector de los Demócratas, volvió a generar expectativas y recelos en un mercado que ve a la Argentina sin definir su proyecto económico.
El resultado es fácilmente advertible: bonos que se caen, dólar que sube y riesgo país que no se detiene. Todos indicadores de que las cosas no están bien. Flaquea la macroeconomía, está en riesgo la estabilidad interna, y esas son señales de la profunda debilidad del gobierno mileísta.
Se está conformando la “tormenta perfecta”. Argentina, ¿podrá sortearla?

 

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