MIÉRCOLES 16 de Septiembre de 2026
 
 
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Todos tras el futuro candidato...

Era una carrera esperable que ante el profundo debilitamiento que está evidenciando el oficialismo por la profunda caída de su cabeza principal -el presidente Javier Milei- todos, opositores recalcitrantes, asociados por el sentido de la oportunidad y quienes trasmutaron su ideología ahora ven la oportunidad de salir a competir.

Sorprendió a propios y extraños que la negatividad presidencial no fuera un llamado de atención para intentar un cambio de actitud ante una sociedad que en una gran medida les está diciendo: “Con uds. no queremos saber más nada”.

El golpe más potente lo están dando los jóvenes, respaldo esencial con el cual contó el mileismo para llegar a sentarse en el “Sillón de Rivadavia”. Se sintieron defraudados ante la ausencia de respuestas concretas que les hiciera ver que el país cambiaba y se abrían, más allá de las dificultades, las puertas del futuro con crecimiento y desarrollo.

Por el contrario, las medidas gubernamentales parecieron ser un “auto suicidio” político. Este fenómeno ya lo habían visto los argentinos en la etapa del radicalismo en el gobierno, a través de Fernando de la Rúa; una pronunciada caída, con una salida a la que ayudaron los sectores opositores que vieron como se desgranaba el gobierno de los “boina blanca”.

Hoy la sociedad está enfrentando episodios parecidos, no iguales dadas las diferencias existentes entre uno y otro gobernante, pero la desazón, el descreimiento al sentirse mentido y constantemente ultrajado por un presidente que no pone fin a la agresión, al insulto y denostaciones de todo tipo y naturaleza conlleva al estado social que los entendidos han denominado “ningunismo”.

La realidad es una sola y está dada por el “puntapié” inicial a la campaña electoral que dio el presidente Javier Milei, quien sostiene que “es firme candidato al 2027”, y que se siente fortalecido para seguir compitiendo con “él mismo”.

Un “sofisma” que hoy parece ser un objetivo real y concreto que está en la cabeza del presidente Milei. Dada la confusión que provocan las controvertidas acciones del libertario, una de las opciones que se desprende de esas expresiones es que construye “un razonamiento falso o incorrecto que tiene la apariencia de ser verdadero. Lo formula con la clara intención de engañar, confundir o persuadir a otra persona mediante el uso hábil de las palabras y la lógica engañosa”. Hasta allí podría ser parte de un armado estratégico, obra de su asesor Santiago Caputo.

O también podría pensarse que está frente al pensamiento de quién ve realidades donde el común de la ciudadanía ve relato y fracaso.

Milei no enfrenta a Milei, sino a sus propias acciones, si es que reconoce que para concretarlas debe apelar a las argucias de estrategias que confunden y convierten lo real en un relato.

Todo está señalando que “bajada la bandera” todos salieron en procura de alcanzar un nombre que los represente. Y se encontraron con escenarios atomizados por los efectos libertarios generados por las acciones disruptivas de Milei.

Están -aunque debilitados, pero aún en pié- el radicalismo y totalmente atomizado al peronismo-kirchnerismo, conjugación político-ideológica que está procurando reconvertirse en algo diferente que le muestra al elector que no es lo viejo remozado tampoco lo que está viviendo, sino una conformación que pretende contemplar todas las necesidades por igual, manteniendo la fortaleza del Estado y resguardando el Superávit Fiscal y cuidando al Déficit cero, pero atendiendo todo aquello que el país necesita para crecer y desarrollarse.

Tarea ciclópea, si queremos dimensionarla para darle entidad al contexto en el cual se están desenvolviendo todos los sectores de la política nacional que enfrentan un marco social que ha perdido interés por lo que está gobernando y no les cree más, que irreversiblemente no retrocede al pasado y está a la espera de ver qué surge.

El gran interrogante es: ¿Aparecerá el outsider o el político que ya halla experimentado éxitos y fracasos y hoy maduró? Nadie puede adelantarse al futuro y mucho menos adivinar sobre un escenario que en el presente es confuso e impredecible.

Hay muchos nombres en danza, algunos repetidos que se están bañando “en agua bendita”, pero el mal olor los persigue.

Varios nuevos, por ahora mostrándose poco y negando posibilidades ante las consultas periodísticas. Tiempistas les dicen y esperan que haya más claridad en un electorado que sabe aquello que no quiere más, pero está -por ahora- lejos de expresar qué pretende para el futuro 2027.

Están jugando con diferentes estrategias en el oficialismo, representados por Karina Milei que conforma la cabeza de LLA y que promueve a su hermano Javier Milei; o tal vez eso también esconde algo diferente.

Están los asociados al libertarismo que hoy se ven con posibilidades concretas: por caso Patricia Bullrich. Los mencionados outsider que por ahora son “ni”. El peronismo genuino que está empequeñecido y sin nombres relevantes, que se siente unido inexorablemente al destino de un kirchnerismo que sigue sosteniendo a la ex presidenta presa e imposibilitada de jugar, Cristina Fernández de Kirchner.

El reloj comenzó a funcionar y el tiempo, que hoy parece muy lejano, es casi un “mañana”.

Todos juegan, todos participan y como pocas veces ha sucedido, los posibles candidatos que ofrecen “plafón” los empuja el periodismo adicto, sin que ese factor asegura se pueda ver reflejado en las urnas.

El resto especula ante un marco social que reclama “soluciones” al drama que vive, y no elecciones.

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