VIERNES 10 de Abril de 2026
 
 
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Tapar el sol con las manos...

Un refrán popular que alcanza una definida significación, especialmente, cuando se intenta evitar con maniobras de distinta naturaleza que lo grave sea ignorado.

 

Es una realidad, “tapar el sol con un dedo” (o “con la mano”) que se traduce en intentar ocultar inútilmente una verdad evidente, un problema grave o una realidad notoria con una excusa, mentira o acción pequeña e insuficiente.

Es una expresión panhispánica que subraya la imposibilidad de evadir lo obvio.

En los últimos días, el presidente libertario Javier Milei y la mayor parte de su staff gubernamental han probado todo tipo de argucias, artimañas, estrategias, inventando situaciones inexistentes, con el fin de salvarle la ropa a quien hoy -por lo menos hasta ahora- es el Jefe de Gabinete del gobierno nacional, se trata de Manuel Adorni.

Es evidente que pese a su sarcasmo ante el periodismo, al cual reunía todos los días en calidad de vocero presidencial, denostando, ironizando a quienes, cumpliendo con la obligación de constituirse en intermediarios entre la acción oficial y la sociedad, lograba imponerse, ganando enemigos entre aquellos en alguna oportunidad fueron sus colegas.

Sus dichos, que ejemplarizaba comparándolos con las acciones que bien, regular o mal habían realizado gobiernos anteriores, fundamentalmente los vinculados con el kircherismo-peronismo, los remarcaba expresando: “Nosotros no somos lo mismo”.

Sobre esa base tan débil en la práctica gubernamental comenzó a levantar la vara de la moral política y de los sucesos que el gobierno concretaba en procura de alcanzar la transformación y el cambio que pregonaba y pragmatizaba el presidente Javier Milei.

Esas sesiones, que por momentos resultaban histriónicas, donde reinaba una falta de respeto hacia el otro era perceptible, Manuel Adorni se comenzó a convertir en la imagen de la pureza política.

Un impoluto -totalmente limpio, o que no tiene ni una mancha- atributos que lo colocaban fuera de cualquier sospecha de actos que pudieran encuadrarse en el marco de la corrupción, como la coima, la dádiva, una manera de cobrarse favores, compras millonarias no registradas y de donde se desprendían un manejo dinerario que en realidad, el empinado, soberbio funcionario no estaba en condiciones de afrontar.

Para Javier Milei representaba, y aún representa, un durísimo revés a su posicionamiento de comenzar a instrumentar la moral política, como uno de los factores que marcarían el rumbo de todas las acciones del gobierno libertario.

Apareció el caso Espert, vinculando a las acciones del gobierno con el narcotráfico; está en manos de la Justicia el caso $Libra, que involucra al presidente y su hermana Karina Milei, Secretaria General de Presidencia y titular del partido La Libertad Avanza a nivel país...

Hubo otros episodios que fueron marcando a distintos personajes, que hoy forman parte del más de un centenar que se alejaron de la función pública, pero todos se fueron diluyendo con el correr de los días y pasaron al olvido, algunos demorados en despachos judiciales.

Pero este episodio no deja de ser centro de programas televisivos, portales, streaming, de quienes están a favor -pero no pueden negar ni justificar la acción de Adorni- o de los que están parados en la vereda de enfrente y ahora están diciendo: “Son iguales a los que se fueron o peores”, porque estos aconsejan: “Haz lo que yo digo no lo que hago”. Un ensayo de hipocresía modernosa.

A estas estrategias se las utiliza como una nube de humo que procura tapar la realidad cotidiana, aunque la verdad ya se está imponiendo sobre el relato.

 

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