Florencia Nalda asumió la presidencia del “Rojo” a comienzos del 2026, transformándose en la primera mujer en la historia de la institución en ocupar dicho cargo, y en reemplazo de Damián Brun, quien estuvo durante más de dos décadas en ese lugar. “En mi presente me siento muy bien ejerciendo la presidencia de Independiente, con muchos desafíos por delante y acompañada de un gran equipo. En el proceso de transición de la gestión de Damián, fuimos haciendo algunos cambios para adaptarnos a una nueva modalidad”, contó Nalda, entrevistada por este diario.
En ese sentido, agregó que “esto va evolucionando favorablemente y generando sus frutos. Somos varias personas las que componemos la comisión, y más allá de los roles que ocupamos, mantengo una línea de trabajo codo a codo, donde todos somos parte de los logros, las decisiones y los desafíos. Nuestra comisión y equipo de trabajo, se debe a nuestros socios, y en ello trabajamos día a día. Al respecto, incorporamos nuevos métodos de pago para facilitarle al socio, y estamos por sumar el carnet digital”.
Nalda enumeró luego las diferentes obras encaradas en los últimos tiempos. “Se remodelaron los baños ubicados debajo de la tribuna del estadio de fútbol y también la orientación de las canchas en El Gigante. Además, se instaló la iluminación de las canchas 4 y 5 de tenis, y se hizo un recambio de las iluminarias de las otras tres. Se implementó el sistema de riego en las canchas y concluyó la primera etapa en la construcción de la cantina en el predio. A futuro, incorporaremos maquinaria para el mantenimiento de las canchas del predio y se hará una ampliación del sector de riego. Queremos avanzar con la etapa uno del nuevo vestuario de hockey, el sector de boletería de ingreso al predio y remodelar los sanitarios que se encuentran en El Gigante”.
La actual Comisión Directiva de Independiente está conformada de la siguiente manera: Presidenta: Florencia Nalda. Vicepresidente 1ro: Alexis Duré. Vicepresidente 2do: Daniel Peinado. Vicepresidente 3ero: Emiliano Deballi. Vicepresidente 4to: Norma Villegas. Secretario: Hugo Vega. Prosecretaria: María Paula Leduc. Prosecretario 1ro: Ariel Marcantonio. Secretaria de Actas: Macarena Garro. Tesorero: Damián Brun. Protesorero: Cristian Arnais. Protesorero 1ro: Román Lovera. Vocal titular 1ro: Diego Martínez. Vocal titular 2da: María Comabella. Vocal titular 3ro: Raúl Benito. Vocal titular 4to: Cristian Zarranz. Vocal titular 5to: Pablo Paulón. Vocal suplente 1ro: Nicolás Testa. Vocal suplente 2do: Hernán Bartolomé. Revisores de Cuentas titulares: Pablo Enseñat y Alina Acebal. Revisor de Cuentas suplente: Luis Tellería.
En otro tramo de la charla, Nalda recordó que “en el club se practican y desarrollan actualmente varias disciplinas deportivas, como voleibol, básquetbol, cestoball, patín, gimnasia artística, tenis, hockey, handball y fútbol. Todos los deportistas del club utilizan el Centro de Entrenamiento y cuentan con un apoyo que se les brinda a través de un equipo integrado por psicólogos, kinesiólogos y nutricionistas”.
En febrero de este año, Independiente inauguró la planta baja del Instituto “Roberto Petit de Meurville”, el colegio primario que fue construido en la esquina de calle 1 y Avenida San Martín. “Una de las últimas grandes obras fue justamente finalizar la planta baja del establecimiento, es de primera línea y cuenta con instalaciones de calidad. Se buscó que los alumnos puedan desarrollar las actividades con total confort, realmente está hermoso. El colegio ofrece jornada extendida, es decir, pueden quedarse a almorzar y desarrollar las actividades de la tarde, facilitando mucho la tarea a las familias que no cuentan con tanta disponibilidad horaria”, cerró Nalda.
“Los Coloraditos”
Todo sucedió cuando alumnos de cuarto grado de la Escuela 66 pidieron al maestro Roberto Petit de Meurville la conformación de un club, y así fue como vio la luz bajo un estatuto que marcaba pautas claras como enseñar a leer y escribir a quien no supiera, y observar respeto mutuo al adversario, quedando incorporada para siempre la frase “mens sana in corpore sano”. Ese comienzo se armó en derredor de una pelota, a través de los pibes que concurrían a la 66, instalada por entonces en calles 24 y 23. Al impulso del inolvidable Petit de Meurville, los recreos tejían esa magnífica realidad. La citada escuela tenía hasta cuarto grado y fue esa promoción, en 1920, la que insistió, ante ese maestro que había arribado a estos pagos dos años antes, la necesidad de crear un club.
Las reuniones en la esquina al término de la clase se extendieron a una pieza del hotel “El Gas”, de Laberain, donde Petit de Meurville vivía. El cariño y el respeto mutuos acompañaron la voluntad de los chicos, haciéndose realidad la idea fundacional un 20 de agosto de hace 106 años. “Los Coloraditos” fueron ganando afecto y apareció de inmediato la inquietud de contar con la cancha propia. Fue entonces como Luis Castellanos, encargado de la administración de lotes, cedió con una rebaja de tres mil pesos la manzana ubicada junto a las vías del ferrocarril.
Muchos nombres están asociados a ese momento mágico. Surgen en el recuerdo Pedro Gómez, Patricio Barrientos, Julio y Felipe Mareque, José Testa, Camilo Yáñez, José Verna, Armando Palma, Martín Betelu, Aníbal Ferreyra, Ricardo Pedrerol, Telmo González, Gerónimo Escobar, Florentino Anocibar, Celestino Fernández, José Ruiz, Juan Delcó, Francisco Dambolena, José Galé, Juan Echeveste, Juan Ismael Alonso, Ramón Serra, Mariano Lagraba, Francisco y Victor Santesteban, Melitón Ibarra, Juan y Ramón Echeverri, Enrique Pedrerol, Juan Guridi, Atilio Seghesio, Manuel Bermúdez, los hermanos Pozzolo, Juan Betelu, José Páez, Benigno Martínez, Miguel Mac Donnell, J. de la Cruz, Enrique Farala, Enrique Boles, Alberto Soldatti, Miguel Betelu, Dionisio Quiroga, Ángel Betelu, Julio Speranza, Miguel y Alonso Moreno. Todos comprometidos con un estatuto que era un juramento.
Lances informales, cuando más por alguna copa o medalla, constituyeron la actividad del primer ciclo, atento a que no existía ningún nucleamiento oficial del deporte en La Pampa. En la primera y segunda campaña futbolística el equipo fue tomando consistencia que se acreditaría más tarde al constituirse en uno de los animadores de los torneos organizados por la Asociación Pampeana, surgida en 1926. Una formación de 1921 mostraba a José Testa, Camilo Yáñez, José Verna, Armando Palma, Pedro Gómez, Patricio Barrientos, Julio Mareque, Aníbal Ferreyra, Martín Betelu, Ricardo Pedrerol, Gerónimo Escobar y Florentino Anozibar. Como linesman estaba Celestino Fernández. Su primer título en la Pampeana lo consiguió en 1928, y su última vez dando una vuelta olímpica fue en 1961. Ya han transcurrido 64 años. Lentamente el club fue ocupando otros espacios para el desarrollo deportivo. A los distintos amistosos en fútbol con equipos de la zona, se sumó en 1923 el tenis, inaugurándose la cancha un 10 de junio de ese año.
También el atletismo alimentó el crecimiento del club desde su mismo nacimiento, utilizándose el predio del Prado Español. En esas tenidas atléticas se reunían los Betelu, “Corchito” Rodríguez, Bartolo Riera, Ricardo Pedrerol, F. Sierro y Verna, entre otros. La primera época de oro del atletismo se produjo bajo la tutela de Luis Piccolotto, y entre otros estaban Humberto González, Carlos Aguilar, José Benéitez, Eutimio Berguño, Saúl Cazenave, Luis Rivera, Luis Tolosa, Eugenio Marsero, Raúl Maidana, Carlos Ansaldo, Adriano Pisauri, Ernesto Benéitez, Celestino Berguño.
A su vez, el “Rojo” introdujo el básquetbol, con actividad en un terreno que estaba ubicado en calle 15 y Avenida. A lo largo del tiempo ha impulsado otras disciplinas como golf, ciclismo tuvo el primer velódromo asfaltado-, bochas, pelota a paleta, beisbol, boxeo, cesto, vóley, speedway, y automovilismo, organizando la Vuelta de General Pico y construyendo un autódromo en los primeros años de la década del 70.
La condición de marcador de rumbos que sin pretenderlo caracterizara a Independiente, hizo que construyera la primera pileta de natación de La Pampa. La influencia de esa decisión fue fácil advertirla, ya que ella habría de reproducirse poco después en múltiples instituciones no solo de nuestra provincia, sino también de otras inmediatas, permitiendo la difusión de uno de los deportes más sanos y necesarios para el individuo. El natatorio que se incorporó con el primer gran estadio, tuvo también su gravitación en una adopción de formas más llanas de entender la vida por parte de la colectividad, pues sirvió para romper prejuicios que ya no se concebían en una sociedad en plena evolución.
El “Rojo” también se destacó en el plano nacional e internacional a través del básquetbol, ya que en la década del 90 conquistó títulos de la Liga Nacional y en el orden Sudamericano. En los últimos años el básquetbol “resurgió” en la ciudad e Independiente volvió a ser protagonista. En esa “gran manzana Roja”, entre otras acciones sociales, se destaca el certamen de asadores que se lleva a cabo en el estadio con la participación de representantes de distintas localidades pampeanas y del oeste bonaerense.
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