JUEVES 29 de Enero de 2026
 
 
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Sin plata y sigue la “purga” del oficialismo...

No se recuerda que en gobiernos anteriores se hallan producido en la mitad del mandato tantas deserciones de funcionarios de alto nivel, y otros no tanto, pero sí elegidos y aprobados por el presidente Javier Milei con asistencia de su hermana la Secretaria General de Presidencia y su asesor personal Santiago Caputo.

Resultó ser una característica del titular del ejecutivo usar a la gente que nomina, para determinados cargos, mientras se muestra sumisa aceptando todo aquello que el “triángulo de hierro” pretende.

La resistencia a aceptar calladamente obrar o gestionar, especialmente cuando entienden que no corresponde o provocaría reacciones adversas, es motivo para que en forma inmediata la persona sea apartada de su cargo.

Todos son “motivos personales” hasta que aparecen, por distintas vertientes informativas, los verdaderos motivos, los cuales normalmente son enfrentamientos con Karina Milei, “El jefe”, ejecutora de gran parte de las decisiones presidenciales y de los movimientos estratégicos del asesor “estrella” que pretende mantener parte del poder que hoy ejerce.

Las diferencias con el ministro Caputo o Sturzenegger son motivos que no se discuten y deben abandonar el barco oficialista aquellos que los enfrenten. Y -por supuesto- todo aquello que internamente conspire contra las políticas de Javier Milei quién no acepta negativas.

El número sorprendente de funcionarios alejados alcanza a los 201 y según rumores de “cocina” habría, antes de marzo, varios más, de acuerdo a los reacomodamientos que está realizando -con anuencia de Milei- el actual Jefe de Gabinete y vocero presidencial, Manuel Adorni.

Naturalmente empoderado el presidente libertario, sintiéndose un líder con poder absoluto y contando con un -para muchos- respaldo ciudadano, que pese a la “malaria” que está soportando, sigue apostando al oficialismo.

Mientras Javier Milei, tras su regreso de Davos, se prepara para el “tour del agradecimiento” que inició en su reciente estadía en el Festival de Jesús María y al cual le daría continuidad con un agenda donde registra a las provincias que han respondido positivamente en las recientes elecciones legislativas, las denominadas de medio término.

De alguna manera, llámese como se quiera o pretenda hacerlo, a casi dos años de la renovación constitucional del mandato presidencial, Milei primerea y sale a realizar campaña, disimulada, pero buscando revalidar títulos.

Existe, y eso llama la atención, un comportamiento extraño en una gran parte de la sociedad. Se conoce y los medios periodísticos televisivos, portales y redes sociales se hacen eco de la difícil situación por la que están atravesando la pequeña y mediana industria; el aumento de achiques, reacomodamientos y presunción de cierres que han generado que conocidas fábricas e industrias hallan sido tomadas por sus empleados que reclaman, ya no un mejoramiento salarial, sino que paguen los meses que adeudan y que vienen haciéndolo en cuotas y, el aguinaldo, en muchos casos no cobrado.

Estos sucesos poco gratos no se ven atendidos, ni con miras de resolverse con el viaje a Davos, ni con la firma del engañoso “Consejo de Paz”, organismo que invento Donald Trump para reemplazar a la ONU y cuya presidencia ocupará in eternum, que fuera refrendado por una cierta cantidad de países, ninguno del primer mundo ni de la UE, y que al presidente norteamericano le sirvió.

Mientras estos episodios ponían felices a los libertarios el sur está prendido fuego, literalmente, y el cambio climático que lo afecta de sobremanera amenaza con mantener la continuidad de un fenómeno que ya lleva más de 40 hectáreas quemadas, entre ellas, el Parque Nacional los Alerces con especies que será extremadamente difícil de recuperar según exponen los expertos en la materia.

Sobre ese y otros aspectos que afectan a gran parte del país no hay grandes novedades, ni se conocen los mecanismos de auxilio que el Estado Nacional, ante una catástrofe de esta magnitud, está obligado a enfrentar con todas las herramientas a su alcance.

Si para viajar al exterior y disfrutar de varios días en parajes soñados, con hotelerías de primer nivel, hay recursos, no existen argumentos valederos para sostener que Argentina “No tiene plata”.

Esta situación de incomodidad financiera también comprende y complica a los Estados provinciales que, pese a los esfuerzos que realizan, no pueden hacer frente a los reclamos de los sectores del trabajo, los cuales no cejan en pretender, gremialmente, lograr el objetivo de incrementar sus recursos.

Nadie puede poner esto en tela de juicio, ni plantear que no existen derechos al reclamo. El problema está centrado en encontrar caminos cerrados e inaccesibles para obtener aquello que reclaman.

Un breve intercambio con funcionarios del área económica de la provincia y otros municipales manifestó, con similares argumentos, que no se puede “desvestir un santo para vestir a otro”. “Los recursos, nos decían, no son de goma y si se accede a un justo reclamo, hay que restarle a otras necesidades”.

Fueron categóricos cuando aseguraron que, en el caso de La Pampa, hoy se pueden atender, utilizando el ingenio y los mecanismos que ofrece la economía provincial, casi todas las necesidades primarias. El temor que dejan saber es: ¿Hasta cuándo se podrá?

La ausencia de aportes nacionales, que le corresponden a los estados federales, son objeto de una discriminación absurda porque se manejan fondos de salud, educación, previsionales, de acuerdo a las ideologías, cuando la realidad indica que estos aspectos sociales deberían estar fuera del sentir político de quienes nos gobiernan.

Pero la impronta que el oficialismo, con Milei a la cabeza, está poniendo en evidencia en su accionar indica que, en menor medida, no es otra cosa que aquello que Donald Trump ejecuta en procura del nuevo orden político, en ese caso mundial, en este pedazo del mundo sudamericano, aplicado a la génesis de un país que se hizo grande a merced del esfuerzo de un crisol de razas, que compartieron el exilio en busca de una mejor forma de vida.

Javier Milei tiene in mente un proyecto: liderazgo y conducción latinoamericana, pero ha olvidado que él no es Trump y que Argentina es apenas un país emergente que no logra salir del quebranto microeconómico.

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