SÁBADO 01 de Agosto de 2026
 
 
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Se viene el “jubileo” político...

Una adaptación del sentido bíblico del término hacia las formas que va adoptando la práctica política ante la necesidad de generar una imagen atractiva que le asegure un respaldo ante la inminencia de procesos de carácter electoral.

Consiste en una aplicación moderna en la política. Desde hace décadas, instituciones como la Iglesia Católica organizan el “Jubileo de los Políticos” o “Jubileo de los Gobernantes”.

Estos encuentros no tienen carácter legislativo, pero sirven para: “Promover la ética pública; Instar a los funcionarios a legislar respetando la dignidad humana y los derechos fundamentales; Reconciliación y diálogo: Fomentar acuerdos por encima de las divisiones partidarias buscando superar polarizaciones extremas; Lucha contra la desigualdad: Recordar la responsabilidad moral de proteger a los sectores más vulnerables y erradicar la pobreza”.

En la actualidad, y según se desprende de las expresiones vertidas por el arzobispo Jorge Ignacio García Cuerva en ocasión del Tedeum realizado con motivo de la conmemoración del Día de la Independencia, surge un matiz del tradicional “jubileo” dado que pide a la clase política que se avenga a considerar situaciones sociales afligentes que no pueden seguir deteriorándose por la ausencia del poder del Estado.

Tomando en cuenta las estrategias que están en plena elaboración de los diferentes sectores políticos nacionales y/o provinciales, fundamentalmente la firme decisión del presidente Javier Milei y su entorno de fortalecer las estructuras para llegar a consolidar la posibilidad de un segundo mandato a partir del 2027 es que estamos con, a nuestro criterio, un excesivo adelanto en el desarrollo de los términos que giran alrededor de una campaña política.

Desde el ámbito del oficialismo, el lanzamiento es concreto y la nueva mesa política gubernamental -que preside la Secretaria General de la Presidencia Karina Milei-, están en plena elaboración de los programas de futuros acuerdos con fuerzas afines y gobernadores que han mostrado coincidencias programáticas con el actual gobierno.

Estos actores también han trascendido a los trabajos provinciales, con mayor o menor trascendencia público-periodística. Se conocen que existen contactos, reuniones; los nombres han comenzado a circular y ya se habla de posibles concertaciones de “frentes”, o de acuerdos con participaciones de diversa extracción político-partidarias.

Se comienzan a conocer las pretensiones de los partidos con mayor potencial electoral que pretenden ser cabeza de listas, condición sine qua non para aceptar sentarse a una mesa de negociación y redistribución de cargos.

En el orden nacional Javier Milei ha marcado el objetivo y su hermana es la encargada de consolidarlo. Juegan en el sector oficialista intereses vinculados a sectores políticos que se han mostrado incondicionales, pero que en razón del peso que han ido adquiriendo y el desempeño en la estructura gubernamental hoy pretenden tener mayor participación y decisión en los aspectos conductivos.

Marginalmente, subyace la figura del expresidente Mauricio Macri, quien está siendo una pieza vital en la conformación de la fuerza libertaria, dada la incidencia que alcanzan en el Poder Legislativo y sin el cual La Libertad Avanza no puede consolidar sus proyectos de leyes y reformas.

Una figura que se dice incondicional ideológicamente, pero que alienta ser una opción para el sector social que está manifestando- en las diferentes encuestas- que mantendrá su decisión del cambio, rechazando el opositor kirchenrismo-peronismo con los mismos nombres, pero también sostiene que no volvería a votar a Milei, que quieren otro cambio.

Allí se fortalece la intención de Patricia Bullrich de jugar a ser una de las figuras en la dupla presidencial, contando para ello con indicadores positivos que le brindan posibilidades concretas.

Este fenómeno también se está dando en las provincias, donde se están estableciendo otras reglas de juego, especialmente en aquellas donde el peronismo ha sido, es y pretende continuar siendo, la expresión política por la que opte la ciudadanía cuando llegue el momento de votar.

En el caso de La Pampa, la no continuidad del actual gobernador Sergio Ziliotto por regla constitucional de repetir mandato, ha generado alternativas de disputa del poder en que manos queda. Al -de alguna manera- desaparecer las diferencias del actual mandatario y el conductor y ex gobernador Carlos Verna, la ronda de posibles candidatos a heredar el poder peronista ha generado una intensa disputa interna, que ha dado lugar a diferencias que solo han provocado perder la unidad, aspecto que ven con beneplácito los sectores opositores.

Fundamentalmente, se ubica entre los que alientan llegar a gobernar La Pampa: el radicalismo, cuyo posible y casi seguro candidato Martín Berhongaray está evaluando, con su mesa chica, cómo lograr consensuar un frente opositor que posibilite ganar sin problemas, sabiendo que los pampeanos, en su mayoría han demostrado a lo largo de los años que mantienen consolidado un pensamiento ideológico, el peronista, que más allá de las disidencias internas sigue vigente.

La realidad indica que anticipadamente ya salieron a la cancha. Milei buscando consolidar sus proyectos de ley enviados al Congreso y que son objeto de tratamiento en comisión y que podrán ser parte de los plenarios citados para los próximos días. Según su pedido: “Deben aprobarse porque es el comienzo de los beneficios de los próximos meses y abre las puertas para el 2027”.

El que hemos denominado “Jubileo político” está en marcha. Para potenciarlo el oficialismo busca éxitos económicos, y la oposición fijar posiciones en defensa de los que están soportando el resultado de ajustes, achiques, reacomodamientos del Estado y la invasión importadora con las consecuencias sociales que todos conocen.

El reloj político de campaña está en marcha. El gran interrogante es si ganar tiempo dará los resultados esperados.

 

 

 

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