DOMINGO 02 de Octubre de 2022
 
 
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Se pide más control pero se rechaza la Ley

La siniestralidad vial en La Pampa y el resto del país es un tema más que preocupante. El reclamo permanente es que se extremen los controles por parte del Estado, después viene el tema de la responsabilidad individual y más atrás el debate de las cuestiones de la culpabilidad.

La Pampa hace poco sancionó y promulgó la Ley de Alcohol Cero; a nivel nacional la Fundación Estrellas Amarillas hace fuerza para que Diputados sancione una norma similar para todo el país. Iniciativa que hace años deambula en el Congreso de la Nación pero los fuertes lobby lograron que esos proyectos perdieran estado parlamentario. Recién ahora parece tomar impulso el objetivo de muchos pero no de todos.

Hay expresiones de rechazo de variada naturaleza. Están quienes se oponen porque sostienen que es una locura que no puedan tomar una copita de vino o un poco de cerveza en una cena en un lugar que no es su domicilio. Otros, comerciantes minoristas, están convencidos que la Ley de Alcohol Cero reducirá la asistencia a restaurantes, pubs, boliches, etc. Y está el grupo que históricamente se opone a casi toda ley que establezca límites, que vociferan que la norma aprobada en La Pampa atenta contra las libertades individuales. 

En contraposición están los fundamentos para sostener la Ley de Alcohol Cero. El alcohol está presente en una de cada cuatro muertes en siniestros viales, es decir en el 25% de los sucesos. En los controles de tránsito que se han hecho en General Pico es altísimo el porcentaje de conductores al volante que tienen graduación alcohólica entre 0 y 0.5 mg.

Conducir bajo los efectos del alcohol, aunque la cantidad consumida sea mínima, aumenta hasta tres veces las probabilidades de protagonizar un siniestro vial grave. El consumo de alcohol disminuye las capacidades motoras y de visión, perjudica la toma de decisiones al volante, ralentiza los reflejos y reduce la atención y la agudeza visual.

Oponerse a la Ley de Alcohol Cero porque no podemos darnos el gusto de tomar un copita de vino en la cena con amigos o porque va a generar que los clientes de lugares gastronómicos van a gastar menos, es menospreciar la vida propia y la de nuestros semejantes. En el párrafo anterior hay una conclusión terminante expresada por los profesionales de la salud: El consumo de alcohol disminuye las capacidades motoras y de visión.

Nadie ha podido demostrar que quien no tome una copa de alcohol con amigos en una cena ha perdido su vida por esa cuestión y sí se ha demostrado que el conductor de un vehículo con la mínima graduación alcohólica en sangre ha provocado un siniestro vial de carácter grave o fatal. ¿Que esto no ocurre en las calles de nuestra ciudad? Mejor no responder a quienes tienen la osadía de transformar ese interrogante en afirmación.

Respecto del perjuicio que pueden sufrir los comercios dedicados al rubro del alcohol, desde el Estado habrá que pensar en posibles incentivos para que amortigüen la caída de sus ingresos, en pos de defender y sostener la Ley de Alcohol Cero.

En países limítrofes como Brasil, Paraguay y Uruguay, rige la Ley de Alcohol Cero. Por su parte en Europa adoptan una prohibición similar Bulgaria, Eslovaquia, Hungría, República Checa y Rumania. En la actualidad en Argentina varias provincias tienen su propia normativa en ese sentido: Córdoba, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán. <EM>La Ley de Alcohol Cero es una herramienta de control que el Estado pampeano pone en vigencia, con el fin de contribuir a la seguridad vial. Se espera que a nivel nacional el lobby histórico no encuentre eco en la Cámara de Diputados y el trabajo sin pausa de la Fundación Estrellas Amarillas se vea coronado prontamente. Oponerse a la normativa porque nos están o estarían limitando gustos personales, consumo de alcohol, es un pretexto inaceptable. ¿Que esta ley no va a reducir a la mínima expresión la siniestralidad vial? Es cierto, pero será una herramienta clave para salvar vidas, desde este pedestal hay que pararse para discutir si está bien o mal que no se permita conducir bajo los efectos del alcohol.
 

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