La operación, sin embargo, no está caída: permanece en stand-by a la espera de nuevas evaluaciones que permitan tomar una decisión definitiva.
Durante este martes, el Xeneize solicitó un informe médico complementario a la revisión habitual previa a cada contratación. En ese proceso, el cuerpo médico detectó algunas anomalías en los resultados y optó por elevar la situación a la dirigencia, que decidió actuar con prudencia y detener el avance del acuerdo hasta contar con mayor claridad.
El contexto agrega un elemento que explica la cautela. A comienzos de febrero, Cetré tenía todo arreglado para convertirse en refuerzo de Athletico Paranaense, pero la transferencia se cayó a último momento.
Desde el club brasileño argumentaron “problemas en los exámenes cardiológicos”, mientras que Estudiantes -propietario de su pase- señaló que la negociación no prosperó por divergencias contractuales. Ante esas versiones, en Boca resolvieron no dejar ningún detalle librado al azar y profundizar los controles.
La posible llegada del atacante respondía a una necesidad concreta del plantel: incorporar un futbolista con velocidad, potencia y capacidad de desequilibrio en el uno contra uno. A sus 27 años, el colombiano atraviesa una etapa de madurez deportiva y su perfil encajaba en la idea de sumar variantes ofensivas para un calendario exigente. Por eso, dentro del club había optimismo respecto a cerrar la operación en los próximos días.
Ahora el escenario cambió. Boca evalúa repetir estudios, solicitar nuevas opiniones médicas e incluso contrastar los resultados con especialistas antes de avanzar. El objetivo es tener un diagnóstico concluyente que elimine cualquier margen de duda, una política que el club viene sosteniendo en los últimos mercados.
El factor tiempo también empieza a jugar su partido. Con las competencias en marcha, la dirigencia necesita resolver cuanto antes si podrá contar con Cetré o si deberá salir nuevamente al mercado en busca de otra alternativa. De todos modos, puertas adentro predomina la calma: entienden que la salud del futbolista y la seguridad de la inversión están por encima de cualquier urgencia deportiva.
Por el momento, las conversaciones entre Boca y Estudiantes continúan abiertas y no se descarta que la negociación pueda reactivarse si los próximos estudios resultan favorables. Así, la historia del colombiano con el Xeneize quedó en pausa, pendiente de una definición médica que será determinante.
En un mercado donde cada detalle puede modificar el rumbo de una transferencia, los exámenes volvieron a demostrar que no son un simple trámite, sino el último gran filtro antes de la firma.
Escriba su comentario