SÁBADO 01 de Agosto de 2026
 
 
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Se acabó el mundial y todo vuelve...

Una situación que muchos medios, analistas, consultores y sectores de diferentes ámbitos de la política nacional están visualizando a través de las reacciones de los mercados mundiales.

 

Es un reencuentro que muchos de los problemas que la sociedad en su conjunto, uno en mayor medida que otros, había postergado por el entusiasmo y ese profundo sentimiento de argentinidad que surgió de la actuación de la Selección Nacional de Fútbol.

Se olvidaron de que no tienen trabajo y que su futuro está acotado a la changa, revisar contenedores y postergar el proyecto de futuro de sus hijos. La pobreza se sentía menos porque la cabeza y el corazón se superponían a la ausencia de posibilidad de llevar todos los días la comida a la mesa familiar.

Los indigentes tuvieron un momento de alegría que aprovecharon a celebrarlo, no interesaba el momento que vivían sino el esfuerzo de un equipo de fútbol que los representaba y quería ponerlos a la cabeza del mundo. Era el “corazón” que latía con fuerza alentando a la Seleccion Nacional.

Esta fue una nueva oportunidad donde los argentinos se mostraron unidos tras los logros de la selección, obtenidos en procura de alcanzar la copa del Mundo. Fue un digno Sub Campeón y eso bastó para el reconocimiento de toda la ciudadanía, que se sintió representada por el grupo de jugadores que junto a Scaloni concretaron la hazaña.

No pudo ser, pero dejó evidenciado que la sociedad, cuando se lo propone, deja de lado el marco ideológico, comienza a pensar en conjunto y es capaz de intentar cualquier proeza.

Y este es el contenido social al que muchas veces nos hemos referido en esta columna. La política y el manejo de los políticos intentan quebrarla y dividirla para lograr sus objetivos, pero solo hace falta que comiencen a creer en algo que esté vinculado a sus sentimientos más profundos para que nada pueda derrumbarlos.

Se volvió a los escenarios que estaban momentáneamente cerrados, no había lugar ni tiempo para pensar en aquello que pretendían y por lo que peleaban los políticos: unos a permanecer en el poder y otros intentar alcanzarlos desplazando a los que están y que responden a Javier Milei.

Los indicadores económicos no “jugaron el mundial” y siguieron en la medida que los mercados mostraban los datos que reflejaban diversas alternativas que están atadas a la economía mundial; en especial la cruenta guerra que ha tenido continuidad entre los intentos de Donald Trump, presidente de los EEUU, que no logra someter la voluntad de los Iraníes que enfrentan no solo el intento de ceder derechos ancestrales de sus tierras y posesiones, sino ideológicamente contra quienes han sido promotores de esta contienda: el Estado de Israel.

Caen papeles internacionales, empresas que retraen inversiones cuando estalla nuevamente el cierre del canal Ormuz y se atacan no solo buques petroleros, sino a ciudades que responden a los EEUU pero que tienen su pertenencia en Medio Oriente.

En una guerra sin pausas o con momentos de una concertación falsa que desnuda las verdaderas intenciones de quienes son sus protagonistas, esa parte del mundo sigue comprometiendo la paz mundial.

En Argentina, el parate feliz del mundial también finalizó, quedaron algunos rezagos de quienes vieron algunas actitudes y analizan “arengas” pre y post partido con España y ven situaciones poco claras que podrían ser uno de los motivos de los “bajones” anímicos que conspiraron con la derrota legítima sufrida a manos de un equipo que superó a la Selección  durante los más de 120 minutos de juego.

Salvo esta contingencia, que analizan en diversos medios especializados y quienes resultan observadores del fútbol hasta en sus más pequeños detalles, apareció en primer plano la política y se materializan los pasos a seguir para alcanzar  el 2027.

El post Mundial ha comenzado a tener repercusiones en los distintos sectores de la política nacional. Uno de los escenarios es donde se están moviendo las fuerzas del peronismo, que evidencia la frágil unidad electoral y la convivencia política que se percibe en sus distintas líneas.

La fuerza opositora, que podría resultar en estos momentos a la que más  teme el oficilismo, está enfrentando una serie de desafíos para el desarrollo del segundo semestre del año, dado que no logra establecer equilibrio en el proceso de reorganización, manteniendo vigente las internas que desequilibran a los interesados en constituir una nueva opción electoral.

El peronismo ha perdido potencial y quienes aún militan  tienen un enorme desafío por delante: evitar profundizar la autodestrucción del espacio político generado en las internas y los conflictos cruzados que no permiten un proceso de reorganización que la fuerza política tenía por delante cuando dejó de ser gobierno.

El oficialismo, en una etapa extremadamente difícil dados los frentes sociales que mantiene abiertos, algunos promoviendo una futura confrontación -caso CGT- que pretenden morigerar con la nueva Ley de Contrato Laboral, fundamentalmente en lo atinente a sus recursos.

El punto neurálgico en discusión genera que el Gobierno y la CGT acuerden cambios en la restricción que afecta la caja sindical y se muestran renuentes a renegociar unos 800 convenios colectivos por parte de empresarios y sindicalistas. Esto provoca una  amenaza de judicialización.

En síntesis, todo vuelve a meterse en los primeros planos de discusión, sin poder estar seguros de los resultados, dado que la “feria” legislativa posterga cualquier determinación para el mes de agosto.

 

 

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