SÁBADO 04 de Abril de 2026
 
 
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Triunfo y alivio 

San Lorenzo de Almagro volvió a sonreír

Bajo un cielo cerrado y una lluvia persistente, San Lorenzo de Almagro encontró en la adversidad un motivo para reencontrarse con la victoria. Fue 1-0 ante Estudiantes de La Plata, en el Estadio Pedro Bidegain, por la fecha 13 del Torneo Apertura, en una noche marcada por la intensidad, las emociones y el debut en casa de Gustavo Álvarez.

El equipo azulgrana, necesitado de una reacción, asumió el protagonismo desde el inicio en un partido que rápidamente mostró su carácter: friccionado, dinámico y con situaciones en ambas áreas. El campo pesado por la lluvia no fue impedimento para que los dos equipos intentaran jugar, aunque sí condicionó cada movimiento, cada control, cada decisión.

Dentro de ese contexto, el desarrollo se volvió de ida y vuelta. San Lorenzo de Almagro insinuó con mayor claridad en los primeros minutos, pero Estudiantes de La Plata respondió con transiciones rápidas que obligaron a intervenciones determinantes de los arqueros. La noche, entonces, comenzó a perfilarse como una batalla de resistencias.

El único grito llegó en el momento justo. Manuel Insaurralde capitalizó una de las tantas aproximaciones y rompió el equilibrio en un partido que parecía negado al gol. Su definición, en medio del desconcierto defensivo visitante, desató el desahogo contenido en Boedo y marcó el rumbo definitivo del encuentro.

Lejos de apagarse, el trámite ganó en dramatismo. Estudiantes de La Plata adelantó líneas en busca del empate y empujó a San Lorenzo de Almagro contra su propio arco. Allí emergió la figura del guardameta local, sosteniendo una ventaja mínima pero valiosa ante cada intento del conjunto platense.

El cierre, como no podía ser de otra manera, estuvo cargado de tensión. La expulsión de Tomás Palacios por una dura infracción sobre Nicolás Tripichio encendió los ánimos en el tramo final. Ya con el pitazo consumado, el entrenador visitante, Alexander Medina, también vio la tarjeta roja tras un vehemente reclamo al árbitro Sebastián Zunino.

El pitazo final trajo alivio para el conjunto azulgrana. No solo por los tres puntos, sino por la forma: en un contexto adverso, ante un rival exigente y en una noche donde el margen de error era mínimo. Para Gustavo Álvarez, el triunfo en su primera presentación como local representa algo más que una victoria: es un punto de partida.

En Boedo, en un Viernes Santo de clima áspero, San Lorenzo de Almagro encontró una señal. Quizás no definitiva, pero sí necesaria. Porque a veces, en medio de la tormenta, ganar también es una forma de volver a creer.

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