SÁBADO 14 de Marzo de 2026
 
 
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Realidad y relato...

Los argentinos nos estamos acostumbrando a la desvirtuación de la verdad y a que, manejos no demasiados claros, normalmente interesados, transformen lo concreto en abstracto.

Las estrategias del presidente libertario-anarcocapitalista, sumado a los manejos operativos de Karina Milei y del asesor presidencial Santiago Caputo, van generando diferentes escenarios de conflicto, de los que pretenden sacar beneficio para estar siempre en opción ganadora y las derrotas convertirlas en meros accidentes.
De esta manera se va desarrollando un gobierno que lleva año y meses de mandato, durante los que aplica el sistema de eliminar todo aquello que representa un riesgo para sus objetivos. Los efectos del poder totalitario.
Bajo estas circunstancias se establecen las realidades y los relatos de uno y otro sector, porque no son patrimonio exclusivo de ninguno de los ámbitos en pugna, sino una forma de ganar espacio en una sociedad que, en su gran mayoría, es quien soporta estos manejos y de acuerdo a la manera que inciden en su vida diaria, personal y o familiar, estén o no de acuerdo.
Todavía está caliente el efecto paro cegetista, que para algunos fue contundente, para otros no alcanzó el nivel que esperaban y quienes decididamente se ubican en la vereda del oficialismo sostienen que fue inconsistente, que no alcanzó respuesta en la ciudadanía y que solo entrañó perjuicio y costo al Estado.
Todos tienen un poco de razón, porque se han dado con simultaneidad todas esas particularidades. El gobierno mileista lo consideró un fracaso, la CGT un éxito, la gente que lo sufrió se mostró quejosa, mientras que para aquella que lo vió por TV es un “ni”.
Todo esto se maneja a través de realidades y relatos, que intentan incidir en la ciudadanía, buscando respaldos. Unos para darle continuidad a sus acciones para mantener el poder y otros por ver como los “destronan”.
Ya se habla de continuar las acciones emergentes de los sectores dirigenciales del trabajo que, sostienen: “los canales de diálogo con el gobierno se han roto”. De allí surge la necesidad de replantearse las formas, atento al daño que están sufriendo las fuerzas laborales por el uso de “motosierra”, “guillotina”, “licuadora”, para dar cumplimiento al plan del Ministro de Desregulación y Transformación del Estado de la Nación Argentina, Felipe Sturzenegger.
En respuesta a la acción del paro, fue anunciada la transformación en SA de cinco empresas públicas y la disolución definitiva de Télam. Es el mecanismo del “vamos por más”.
Las empresas involucradas son: Corporación Buenos Aires Sur; Fabricaciones Militares; Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA); Administración General de Puertos (AGP), que fue absorbida por la Administración Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) y la agencia de noticias Télam, que fue directamente disuelta.
Se desconocen los efectos que esta movida que se anunció, y no será la única del mes de abril, tendrá sobre la mesa de trabajadores. Entendiéndose que se verán sometidos a los convenios colectivos de trabajo vigentes y los contratados tendrán fecha al cierre del acuerdo contractual.
Eso es realidad. El gobierno de Javier Milei tiene claros objetivos a los cuales no está dispuesto a resignar, más allá que entrañen un serio problema de orden social.
Se está produciendo una notoria ausencia de fuentes laborales disponibles que puedan absorber la enorme masa de trabajadores que hoy se cuentan como desocupados. Dado que los efectos del ajuste han determinado que grandes empresas, supermercados, industrias y PyMEs estén operando en sus plantas de trabajo en procura de alcanzar equilibrio entre sus ingresos y gastos.
Recientemente frigoríficos, cuyas acciones de reacomodamiento se agudizarán con el anuncio de la secretaria de Agricultura norteamericana, Brooke Rollins, quien realizó explosivas declaraciones y dio a entender que no priorizarán la importación de carne argentina, sino que se va a “poner a Estados Unidos primero”. Es la operativa del “buen amigo” del presidente Milei.
La realidad del acuerdo con el FMI, tiene una enorme cuota de relato de parte del oficialismo, más allá de las mismas contradicciones que surgen en boca de diferentes funcionarios que procuran ponerse a salvo del “vendaval” que se avecina.
Javier Milei y su tridente de hierro atraviesan uno de los momentos más difíciles desde que asumieron la conducción del país. Los equipos económicos miran más las puertas de salida que la mesa de reuniones. En verdad ya se les están acabando los argumentos y el “huracán” de una conflictiva economía castiga con enorme virulencia. Con simultaneidad, los libertarios están librando la batalla política para quedarse con el bastión de CABA a nivel legislativo y para ello apelan a cualquier recurso, desde el ataque y la denostación de quienes pueden ser sus rivales, hasta decisiones presidenciales contra quienes se atreven a mostrar realidades.
Este es el caso donde el Gobierno revocó la residencia del español Antoni Gutiérrez-Rubí, estratega de campaña del PRO y asesor que trabaja en la Ciudad de Buenos Aires con la lista que encabeza Silvia Lospennato. La decisión oficial la tuvo a cargo La Dirección Nacional Migraciones que no le renovó el permiso.
En síntesis: Milei, Caputo, Karina, Adorni, atropellan con el poder y el relato. Quienes se oponen, pretenden establecer realidades. Un verdadero “circo” político, cuyos resultados, por ahora, son una incógnita.

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