Por orden directa y guión supervisado por Máximo Kirchner, alfiles del ultrakirchnerismo salieron en manada, de forma sincronizada, a golpear al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, con una línea narrativa unificada y variaciones menores.
Eduardo "Wado" de Pedro, Mayra Mendoza, Mariano Recalde, Rodolfo Tailhade, Fernanda Raverta, María Teresa García, Lucía Cámpora, Gabriela Estévez, Julieta Campo, Alejandrina Borgatta y Juan Modarelli son algunos de los dirigentes de La Cámpora que en nombre del primogénito de Cristina Kirchner salieron a instalar al mismo tiempo que el poder económico ya tiene su candidato en el peronismo, en alusión indirecta a Kicillof, mientras que hay "apellidos peligrosos" que están "proscriptos".
La estrategia comunicacional de pedirle a segundas, terceras y cuartas líneas que se presten cual marionetas a transmitir un mensaje unívoco no es algo nuevo en el ultrakirchnerismo: ya lo hicieron, por ejemplo, cuando salieron a defender a Teresa García después de las críticas que la dirigente recibió por haber dicho que había que buscar un nuevo "Cámpora" como candidato que no tuviera entidad propia y fuera un súbdito del poder de Cristina Kirchner.
Esta vez, De Pedro cargó contra los "intereses económicos" que "dentro del peronismo parecen tener candidato y buscan proscribir el apellido Kirchner".
"Sabemos que no hay apellidos milagrosos, pero se ve que para algunos y sus privilegios, hay apellidos peligrosos", afirmó.
En la misma sintonía, Mayra Mendoza aseguró que “la mafia, a través de sus distintas patas (judicial y mediática), se encarga permanentemente de dejar en claro cuáles apellidos son peligrosos para sus intereses de minorías”.
“Piensan en un Kirchner candidato y rápidamente envían a sus voceros a amenazar con cárcel y proscripción”, apuntó Mariano Recalde.
Tailhade, en tanto, remarcó que buscan “un sistema político sin un Kirchner y con candidatos dóciles para garantizar sus privilegios, gane quien gane”.
En el campamento kicillofista, la orden que bajó el propio gobernador es no responder las "provocaciones" del ala dura kirchnerista y poner el foco en la discusión con Javier Milei para la construcción de una alternativa.
En un cónclave del Movimiento Derecho al Futuro que tuvo lugar en La Plata (epicentro del armado del ex ministro de Economía) días atrás, dejó abierta la puerta a la posibilidad de competir en una interna contra el retador que designe el kirchnerismo, pero aclaró que este 2026 "no es momento de candidaturas".
Se especula, aunque aún es prematuro para certezas, que el kirchnerismo podría postular a Cristina Kirchner como candidata a presidenta en 2027 en fórmula con algún dirigente leal, y que cuando la Justicia le deniegue la posibilidad el compañero de fórmula pase a encabezar la boleta.
El que se metió en la interna con ánimos de pacificar fue el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, quien rechazó la caracterización de "traidor" que el camporismo le adjudica a Kicillof, y confió en que el enfrentamiento del gobernador con Cristina Kirchner "se va a arreglar".
"No, yo no comparto que sea un traidor. Nunca estamos exentos de equivocarnos, pero bajo ningún punto de vista para traicionar a un compañero", consideró.
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