JUEVES 18 de Abril de 2024
 
 
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Podrían colapsar posibles acuerdos

En varias de nuestras entregas donde procurábamos reflejar lo que estaba aconteciendo a nivel relación gobierno-Poder Legislativo, siempre hicimos la salvedad que existían negociaciones, pero que nada se cerraba hasta que el presidente Javier Milei prestara conformidad.

Y esto es lo que esta sucediendo en las últimas horas. La brusca y poco elegante separación de Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados de la gestión-acuerdos que venía realizando junto a Guillermo Francos y Santiago Caputo, puso de relieve que el presidente, no está en sintonía con ceder. El vamos por todo es una premisa que se superpone a los mejores deseos, que el DNU y la Ley Base salgan.

Era una actitud esperable, dada la característica que ha mostrado el fundador de LLA, en todas las oportunidades que han quedado sujetas a una decisión suya; las que se suponen vienen respaldadas en la aquiescencia de su hermana, “El Jefe”, Karina Milei.

Reina una profunda inquietud entre los sectores que se conocen como los opositores -dialoguistas- que prestan apoyo, dado que, aparentemente, nada de lo consignado como posibles cambios en el fárrago de la ley Base y del DNU, sería aceptado.

Aquellos puntos que intentaron eliminar, dados los contratiempos que provocaban y las negativas reacciones de sectores involucrados, solo eran postergados en su tratamiento. Solo existía la intencionalidad de que se aceptara aquello que ya obraba en manos legislativas y que ha promovido reuniones de diversa naturaleza a lo largo de estas dos últimas semanas.

Ceder nada, solo diferir y los sectores más díscolos de los dialoguistas no quieren aceptar esos condicionamientos, por considerarlos excesivamente autoritarios y sin dar lugar a poder disentir y provocar cambios que morigeren sus efectos.

Milei amenazó a los gobernadores de Juntos con cortar las transferencias si no aprueban la Ley Ómnibus. “Si no aprueban la ley, va a ser peor para todos”, dijo el presidente en reunión de gabinete y mandó a Adorni a advertir que Nación revisará cada partida que manda a las provincias, “sin contemplaciones”.

La amenaza, poco apropiada para las difíciles circunstancias por las que atraviesa el gobierno, dado que totalmente debilitado en ambas Cámaras requiere del apoyo de los sectores opositores que se avienen a dialogar y acordar, pero se reservan el derecho de poder cambiar aquello que -ellos- entienden perjudica a una parte de la sociedad.

Esta columna advirtió que se podría producir esta situación, que se intenta morigerar en el plenario de comisiones, que se planeaba se reuniría ayer, en un clima de enorme tensión y dejando en evidencia que están más cerca del “portazo” que de consensuar.

Ayer sobre el filo de las 18 horas, horario fijado para el inicio de la sesión de comisiones legislativas, se dispuso prorrogar el horario a las 20:30, en razón de la ausencia de coincidencias que permitiera asegurarle al oficialismo que podría haber dictamen.

Diversos representantes de los sectores que apoyan, pero condicionan, señalaban que “las negociaciones están pasando por una situación conflictiva, atento a que nada de lo que se conviene es ratificado por el ámbito presidencial”.

Todo lo que se percibe es -por ahora- negativo. Voluntad pareciera existe, pero no está en línea con el deseo de Javier Milei, que no acepta quedar condicionado en ninguno de sus proyectos enunciados en el DNU y en la Ley Base.

Mientras este clima de notorio desacuerdo se vivía, un sector del gobierno liberal, estaba abocado a encontrar maneras de debilitar el paro que se realizará hoy, a partir del medio día, y que tiene características especiales, fundamentalmente porque son variopintos los sectores que han comprometido su asistencia.

Un escenario complejo, donde hasta el momento nadie puede asegurar cuáles serán las consecuencias que deberá afrontar el país los próximos meses.

Más allá de que pueda arribarse a un negociado dictamen, la bisagra será el resultado que alcance hoy la movilización popular. Será un antes y un después para las decisiones políticas de futuro.

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