JUEVES 29 de Enero de 2026
 
 
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Pobreza no hay, son morosos...

Parece una broma, mal intencionada, pero es parte de la realidad que estamos viviendo, en el país y naturalmente, como no podía ser de otra manera, en La Pampa.

El oficialismo sigue su derrotero de felicidad, caminando hacia el limbo en el que vive Javier Milei y parte de su séquito, ignorando que a su alrededor hay millones de argentinos -no políticos sino ciudadanos, ciudadanas y niños comunes-, que pasan tremendas necesidades.
Sin lugar a dudas es más cómodo, desde el usufructo de una diputación o cualquier otro cargo se puede tener una visión perversa, en la que se encuentran argumentos para justificar lo injustificable.
Ahora ya no es gente común la que pretende ignorar qué esté sucediendo en Argentina; también son profesionales formados en economía no solo financiera, comercial, sino aquella que afecta directamente a las sociedades, que están regalados al oficialismo libertario y con “espiches” que ellos pretenden dar cátedras de saber vivir, comparan la inflación, el dólar y los mecanismos de un mercado financiero para pocos, dejando de lado a los cientos de mujeres, niños y hombres que deambulan por los basurales, revisan los contenedores callejeros y asisten a comedores para ver si pueden paliar el hambre que los está afectando.
No sirve procurar encontrar responsables, si es que los hubiere; el país necesita soluciones, menos viajes para quedar bien con el “patrón” Trump y dar charlas sobre un sistema de economía que pocos entienden; ni salir a decir que han recuperado el país, cuando hay niños que no comen, no tienen atención médica y en muchos casos, cuando acuden a los hospitales, no hay insumos suficientes.
Para ellos y sus familias no hay plata. La gran excusa es que “los anteriores se robaron todo y nos agotaron los recursos”.
No se puede continuar engañando a un importante número de argentinos que son parte de los 46 millones registrados, muchos de los cuales aplauden las políticas del achique, cierres, reacomodamientos que dejan cientos de ciudadanos y ciudadanas sin trabajo. Pero eso es lo que ocurre en la actualidad y realmente no sabemos porqué se sigue aceptando calladamente o procurando demostrar que todo es para mejorar.
Celebran que Javier Milei, aprovechando que vive con la nuestra,-y no esta mal, es el presidente y lo eligieron- construyó para sus perros caniles especiales y para estar cerca se edificó una “cabañita” donde antes había herramientas, porque, según expresó: “Quiere estar cerca de sus hijos” (así los ha denominado el presidente)... Un desprecio por los que más necesitan.
Hoy se dan a conocer datos de un notable aumento de morosidad en gran parte de la sociedad. Deben estar pensando los argumentos con los cuales justificarán este proceso de empobrecimiento que están sufriendo millones de nacionales.
No llegan a fin de mes y si lo hacen es haciendo uso y abuso de una tarjeta de crédito que les extienden los organismos bancarios, y otras empresas que se han fortalecido en los últimos años con financiamientos que realizan sobre magros ingresos, en muchos casos hipotecando viviendas y aún, con estas ayudas, no logran equilibrar sus finanzas familiares.
Es entonces cuando aparecen las noticias sobre el aumento de la “morosidad” que, no solo se da en lo relacionado a tarjetas de crédito o débito, sino que ahora está afectando severamente a las prestadoras de servicios indispensables, como luz, agua, municipales, entre otros gastos hogareños, muchos de los cuales han tenido que resignar buscando estirar sus ingresos. La voz de las cooperativas y comunas se han hecho escuchar.
La señal es clara y tiene una fuerte contundencia social en la que se debe reparar. Millones de hogares argentinos están padeciendo la ausencia de recursos y deben comprometer lo poco que tienen, un capital logrado con enorme esfuerzo para que sus hijos puedan seguir educándose, comiendo todos los días y tener acceso a la salud.
Nunca se puede conocer con exactitud, porque nadie revela la verdad, cuál es el grado de pobreza existente en las diferentes sociedades de la Argentina, porque no es lo mismo el norte del país que el centro o el sur, son notoriamente dispares, porque juegan factores climáticos, sociales, económicos, comerciales y productivos que los hace desiguales a un jujeño de un pampeano y de un fueguino.
Pero ahora, con sorpresa, vemos que se hacen eco medios informativos, portales y redes sociales que las instituciones y organizaciones armadas para ganar mucha plata están denunciando que existe “morosidad”, aunque algunas han dejado trascender que tienen “bloqueadas” miles de tarjetas, las que van habilitando con un sistema de préstamos que las libera, pero “engrampa” ha necesitados que ahora tienen una cuota del préstamo más el compromiso que devenga el uso de las tarjetas de crédito, débito o las que proveen tarjetas de servicios financieros digitales, destacándose las fintech (como MercadoPago, Ualá, Lemon, Naranja X). También se incluyen las tarjetas de crédito de casas comerciales o locales de electrodomésticos. Un gran negocio aprovechando la pobreza.
La realidad se impone al mejor de los relatos. Si hay morosos en la sociedad o en parte de ella es que los recursos no alcanzan y los pobres se cuentan de a millones, dado que no llegan a cubrir la canasta de necesidades básicas.
Esto es Argentina hoy, con morosos, pobreza e indigencia... pero crecemos, según el presidente Milei.

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