Comenzó la séptima etapa del relevamiento del Índice de Vulnerabilidad Social (IVS) de La Pampa. Con la incorporación de Santa Isabel, la medición 2026 representará a la totalidad de las 10 regiones de la Ley de Descentralización que representa a la población pampeana. La primera parte de la medición será en Santa Rosa, General Pico y Toay, el resto de las localidades se medirán entre julio y agosto.
Laura Ramborger, subsecretaria de Planificación y Evaluación de Políticas Sociales, comentó que “en este momento estamos relevando Santa Rosa, General Pico, Toay y Santa Isabel, donde vamos a hacer 1700 encuestas, aproximadamente. En el caso de Santa Isabel, que es la primera medición, es lo que nos sirve para hacer la base y poder empezar después con las mediciones consecutivas”.
La funcionaria agregó que la decisión de comenzar la primera parte del relevamiento con 4 de las 12 localidades que participan, “tiene que ver con una realidad y con el informe de devolución que nos hizo la consultora de la Universidad Nacional de La Pampa. Es significativa la diferencia, cada seis meses, entre el relevamiento de Santa Rosa, Toay y Pico, y no así con las localidades más pequeñas, donde la población es más constante, los resultados son más estables y el operativo puede llevarse a cabo cada año en vez de cada seis meses”.
La funcionaria resaltó a la Agencia Provincial de Noticias que “este trabajo tiene el esfuerzo de varias áreas del Gobierno Provincial: el Ministerio de Salud, a través de la Subsecretaría de Salud Comunitaria, el Ministerio de Conectividad y Modernización; los equipos municipales y el Ministerio de Desarrollo Social y DDHH”.
Nueva metodología
“A partir de este año empezamos con esta metodología de diferenciar las tres localidades más grandes de la provincia, tanto en febrero como en agosto, y la incorporación, en este caso, de Santa Isabel y el resto de las localidades para julio y agosto, que es el octavo relevamiento”, completó.
Con la incorporación de Santa Isabel quedan representadas todas las regiones de la provincia de La Pampa, “con lo cual vamos a tener la posibilidad, por lo menos, de proyectar estos resultados al resto de las localidades que conforman cada una de las regiones”.
“Completar las 10 regiones de descentralización era muy importante para poder incorporarlas también al índice de coparticipación social, que después es el que establece la distribución de fondos de los programas de descentralización, como economía social, desarrollo productivo y participación comunitaria”, detalló Ramborger.
Importancia de los datos del IVS
Más adelante, la subsecretaria recordó la importancia de la actualización de los datos del IVS, considerando que “nos permite conocer cuál es la calidad de vida de nuestra población, pero también tiene varias características. Una es que la información social y la información estadística social de la que se dispone hace referencia, generalmente, a Santa Rosa-Toay, que es lo que mide la Encuesta Permanente de Hogares nacional”.
“Al sostener un relevamiento anual de diferentes regiones de la provincia, podemos tener este dato genuino, originado en el mismo territorio y válido para ese territorio, sin la necesidad de proyectar un índice que es de Santa Rosa-Toay al resto de la provincia, cuando sabemos de las diferencias territoriales que existen”.
El IVS también permite evaluarlos programas alimentarios, “el índice nos da un número, pero ese número es trabajado hacia adentro en lo que es política pública. Nos permite saber qué tan lejos o qué tan cerca estamos de las necesidades que tienen los núcleos familiares, a partir de sus distintas conformaciones y de las distintas estrategias de supervivencia, pero también cuál es la cobertura de esos programas, tanto municipales como nacionales o provinciales, y cómo llegamos. A partir de esa información se empieza a analizar hacia adentro, y se readecuan las políticas públicas que hagan falta”.
Finalizó remarcando que “una muestra conocida es la reformulación del RAFE, el Refuerzo Alimentario Focalizado Extraordinario, que da respuesta a la necesidad de alimentos que tienen las familias a partir de lo que conocemos en sus núcleos familiares y también de los aportes que hace el Estado a esa familia. La eficiencia es el aporte, sería: llegar a donde hace falta de la mejor manera”.




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