MARTES 26 de Mayo de 2026
 
 
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No conviven, sobreviven...

Ese es el juego en el que se está desenvolviendo la estructura gubernamental de Javier Milei, dando una muestra precisa que el internismo está en pleno apogeo.

Es también notorio que estas profundas fisuras producidas por el efecto de generar poder, señalan el avanzado debilitamiento que va teniendo la figura presidencial.

Esto de ninguna manera significa que su nombre no siga prevaleciendo en el respaldo de un sector de la sociedad que aún persiste en su voluntad de apuntalar el cambio señalado por el libertario. Pero es altamente significativo que hubo dispersión de fuerzas que hoy procuran imponer condiciones.

Todo indicaba que esto sucedería dada las contingencias de muchos aspectos controversiales que desconciertan a “propios y extraños”. 

Los Milei tienen una impronta muy particular, en donde los que no son del palo, son enemigos y aquellos que aceptan pintarse de “violetas” son usables y descartables tras haber cumplido los fines previstos.

Este manejo de los equipos ha configurado un escenario muy particular, donde todos se cuidan de todos. Nadie trabaja en función de equipo sino que lo hacen pensando en los pasos que los conduzca a los ámbitos del poder selecto.

La ausencia de política partidaria y la presencia de habilidades personales son características que se enfrentan cotidianamente.

Es en este esquema donde aparece un “monje negro” como Santiago Caputo, que ha logrado armar sus propios equipos basados en los trolls, y el esquema del “Gordo Dan” (Daniel Parisini) , pergeñadores de la línea interna “Las Fuerzas del Cielo”, una agrupación que ofició de brazo armado de Milei para denostar, insultar y agraviar a los “enemigos políticos”.

Los “celos” y movidas políticas internas procurando ganar espacios en la campaña iniciada por Karina Milei, con miras a las elecciones que se han venido sucediendo en provincias y las nacionales del 26 de octubre, resultaron movimientos irritantes que provocaron divisionismos propios de las ambiciones y egos personales de sus protagonistas.

De esta manera la aparente “gran fortaleza” comenzó a deteriorarse y se fueron generando los sectores internos que tenían mayor o menor incidencia, según fuera el acercamiento que lograban con el presidente Javier Milei y su hermana Karina.

Existe una ley que expresa claramente: los efectos que provoca el divisionismo son un debilitamiento progresivo que termina por generar daños a la estructura que se pretende conformar.

Las “Fuerzas del Cielo” están respaldando a Santiago Caputo, no a Karina Milei que se ha refugiado en el poder de veto que le otorgó su hermano, el presidente, y en el equipo que logró formar junto a Santiago Pareja, los Menem, Martín y “Lule”, sumando ahora como figura fuerte a Pilar Ramírez, incondicional de la Secretaria General de la Presidencia.

Un reacomodamiento que tiene fecha fijada en su desempeño el 26 de octubre; ya el lunes 27 los cambios se suponen serán profundos en el staff gubernamental, de acuerdo a los lineamientos acordados con el presidente norteamericano Donald Trump, que ha marcado claramente a través de sus “delegados” Bessent y Rubio, y la acción de Kristalina Geogieva, cuáles deben ser los pasos futuros, fijando como condicionante el poder legislativo.

Ahora, tras comenzar a correrse el velo de la mentira y las estrategias armadas solamente con fines de lograr un objetivo, por caso la quita de retenciones y en 48 horas volver a imponerlas, la ciudadanía -o una gran parte de ella- se ha comenzado a dar cuenta que es una herramienta desechable, una vez logrados los fines propuestos.

Las últimas entregas de encuestadores, las afirmaciones de consultores y analistas políticos señalan que todo se está transformando y al desaparecer la confianza se ha debilitado la esperanza. En pocas palabras, Milei está perdiendo imagen y poder social.

La ausencia de nombres y figuras que se diferencien de aquello que ya se rechazó el pasado 2023, es uno de los grandes problemas que hoy se presenta en una gran parte de la sociedad.

El camino es generar expectativas creíbles como alternativa a este proceso libertario.

Octubre será el principio de un nuevo cambio o alentará la continuidad del presente.
 

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