MIÉRCOLES 18 de Febrero de 2026
 
 
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“Empecé a cuidarle el suelo a mi hija”: 

Néstor y María, productores Que impulsan un cambio de paradigma en La Pampa

Néstor Peinetti y María García Alvarez contaron cómo se dio la reconversión productiva en los campos de la familia ante síntomas de degradación de los suelos.

Dos historias de productores agropecuarios que heredaron un campo familiar y apostaron a cambiar prácticas de manejo muy arraigadas fueron el plato fuerte de un evento que se realizó esta semana que pasó, en La Pampa.

Una de las palabras correspondió a la dueña de la propiedad del establecimiento La Reserva, ubicado en Catriló, a 80 kilómetros de Santa Rosa y muy pocos del límite con Buenos Aires.

Ella, María García Álvarez, relató cómo fue la reconversión de su campo en la presentación del evento “Un viaje de ida” organizado por Pelayo Agronomía, con sede en General Pico; Gente de La Pampa, de Catriló; la multinacional de origen estadounidense PepsiCo y el grupo multidisciplinario AGSUS de La Universidad Nacional de La Pampa,

 

Catriló: suelos en el campo “la reserva”

¿Cuál es la situación de los suelos en este campo y cómo se venía produciendo aquí?

-Originariamente este campo estaba asociado con otro que está en Colonia Barón, hasta el año 2016. Se llama justamente La Reserva porque funcionaba como tal: era el sitio en el cual todo lo que tal vez fallaba en el otro se aplicaba aquí. Luego, por esas cuestiones de familiares y de herencias, muertes y demás, se separaron ambas propiedades y desde el 2016 que estamos nosotros exclusivamente, mis socios, los miembros de la familia histórica. Con nuestra gestión, desde el año 2016.

¿Y el aspecto del suelo?

Este vínculo comenzó tras comenzar a trabajar con la firma Agro Unión, que es la del contratista agropecuario que viene a trabajar aquí. Por relación con esa empresa es que llegamos a la empresa Pelayo Agronomía, porque no tenían presencia en la zona y de hecho hay otra cerealera que tiene mayor peso aquí.

 

¿Qué es lo que se mostró en las calicatas?

El trabajo que venimos haciendo del 2016. Esta este vínculo con Pelayo y con Agrounión se sostiene porque vieron un potencial y vieron ganas. Entonces terminó el primer periodo de contrato, que eran 5 años y extensible a 7. Lo que vieron hoy en la calicata es el producto de las primeras modificaciones de este proceso de certificación de 5 años.

 

¿De qué era el campo antes?

-El campo fue durante mucho tiempo ganadero. Entonces lo que se ve también ahora, más allá de las calicatas, es que venimos levantando mucho alambrado y dándole lugar a estos ambientes que se fueron identificando para cambiar la forma de explotación.

¿Por qué intentaron cambiar la producción? ¿Qué observaron?

-Desde la parte que me corresponde a mí fue no sentir que le estás entregando tu tierra, o lo más preciado que tenés, a alguien que no le importa, o que solo le importa el rédito económico.

¿Y cuánto juega el hecho de pensar en la generación venidera?

Creo que culturalmente es lo primero que aparece en nuestra cabeza, pero a mí me gusta apostar por algo más y mostrar la otra parte de eso, porque sino siempre es a futuro y seríamos muy buenos en el hecho de ‘dejarle a los demás’. Porque más allá del que tiene hijos o no los tiene, eso a futuro se sostiene hoy con este descubrir la tierra. Con lo que nos invitaban en las calicatas a decir, “leé la tierra, mirala, interpretala, es algo vivo”. Yo creo que eso tiene tanto valor como el futuro, porque sino somos todos buenos, y no es así.

 

Eduardo Castex: suelos en el campo “la piedad”

 

En tanto, Néstor Peinetti es otro productor que lidera este cambio de paradigma desde la zona de Castex.

¿Cuál es tu mirada sobre el comportamiento de los productores de la zona en relación a los suelos?

Lo que veo es que hay gente que va cambiando en el cuidado de los suelos, va entendiendo por dónde viene todo. El proceso es lento, no es fácil, y es entendible también. Es entendible cuando vos tenés una empresa y durante 50 o 60 años te va bien, es muy difícil el cambio cuando pasa eso. Todos los cambios llevan una inversión, y más en las zonas donde me toca producir a mí.

 

¿Cómo es la zona de Castex?

Es una zona semiárida, no tiene napas. Allá nos tenemos que arreglar con lo que llueve en el año: un promedio de 700 o 750 milímetros. Lo cual no quita que hay años en los que te llueve tal vez 900, pero hay años que te llueven 500 y con eso se tienen que arreglar los cultivos. Entonces se tiene que ser muy estricto en el cuidado del agua. Es muy difícil tener rindes de cosecha sostenibles en el tiempo. Bueno, este cambio y el proyecto llevó a que se logre eso y tengamos un excelente suelo, muy sano, gracias a Dios, según los profesionales que lo están estudiando. (infocampo)

 

Epi:

 

Productores pampeanos destacaron la necesidad del cuidado del suelo. (((campo1))))

 

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