El ajetreo de la política de los últimos días dejó en claro que el efecto implosionante que el presidente Javier Milei le dio a su actividad confrontativa con sectores opositores ha dado -por lo menos así lo parece- resultado y la negatividad, el desconcierto y las dudas son los escenarios que se van visualizando.
Mientras afuera de
El libertario abrió las puertas de la campaña, pese a que una gran mayoría sostenía que era con demasiada anticipación a las fechas electorales fijadas y aún así los llevó al terreno de juego en él que se siente cómodo, prendió el fuego y cuando las llamas se alzaron, se mando a “guardar”; dicen los que están cerca de su entorno, para darle las puntadas finales a su próximo libro. Realidad o relato, el tiempo lo dirá.
Ante las perspectivas que planteaba el presidente Milei de reacomodar las piezas de su tablero político interno, rearmaba mesas de diálogos y la mandaba a su hermana, “El Jefe”, a generar acuerdos, sin tener que hacer los encuentros milanesas de por medio; los sectores opositores se alertaron y no quisieron ser “furgones de cola” y comenzaron a mover sus piezas.
Aparecieron los “outsiders”, algunos traídos de los pelos, que ni siquiera han sido considerados por la ciudadanía, pero sí evaluados por las diferentes encuestas que ocuparon el centro del “cuadrilátero” informativo y expusieron nombres de empresarios de distintas naturaleza como posibles opciones que interesarían al amplio porcentaje de la sociedad que se ha manifestado.
Se vuelve a producir el fenómeno que en el 2023 pocos escucharon. Un importante segmento de la ciudadanía expresaba su disconformidad con lo vivido en anteriores gobiernos, manifestaba no estar de acuerdo con el actual, tomando distancias de apoyar un nuevo mandato de Javier Milei y reclamaba una opción diferente, dándole valor a su voto en procura de alcanzar proyectos que se interesaran por salvarlo de la caída social en la que está actualmente.
De esta manera, y con esas opiniones diferenciadas, se comenzaron a construir posibles escenarios que -de darles los números- podrían ser competidores del presidente que pretende repetir.
Javier Milei sigue sosteniendo y así lo reflejó en los trascendidos de un encuentro que habría mantenido con el empresario de medios Daniel Hadad, considerado un posible outsider, donde se habrían puesto sobre la mesa diferentes visiones del país actual, y entre los conceptos más sobresalientes aparece la manifestación presidencial: “Yo me enfrento a mí mismo”, agregando: “No compito con nadie”.
Un posicionamiento real que obedece al resultado social de las políticas puestas en marcha. Si los resultados son satisfactorios, la “pelea” de Milei por repetir está allanada. Si por el contrario se mantiene la caída social de diferentes sectores y no hay visos de recuperación, su futuro esta muy condicionado.
Daniel Hadad, según algunas filtraciones que dicen ser genuinas, habría elogiado aspectos del accionar económico del gobierno, sin dejar de señalar que el orden social interno hay que atenderlo más. Siempre por los dichos extraoficiales: este posicionamiento pudo generar incomodidad en el presidente, sin que pasara de alguna respuesta que marcara que no coincidía con la observación realizada por su invitado.
En este marco de cosas que se dicen, otras que se piensan y las que se ejecutan se van armando los sectores que aspiran a ser parte de las contiendas electorales con miras al 2027. Si hay PASO, será una forma, si se suspenden, el frente es otro y se sectorizan nacionalmente, entre provincias que sí promuevan las Primarias y otros que adelanten las locales, separándose de las presidenciales, se estaría ante opciones diferenciadas, donde jugarían otros factores, con preponderancia de los locales con ideologías propias.
Todas son consideraciones que son parte de los análisis políticos que se realizan en programas televisivos, posicionamientos antojadizos surgidos del sistema streaming y las campañas poco sanas y muy contaminadas de las redes sociales.
Un ruido anticipando vaya a saber qué en los meses futuros, que será cuando haya definiciones.
Mucha tela para cortar, separar la mentira y el relato de la verdad y la realidad que se vive en
Lo que se ve ahora solo es “humo”. Hay que esperar la brisa que lo disipe.



Escriba su comentario