El presidente libertario-anarcocapitalista Javier Milei está dejando evidenciado que la frase “Yo estoy enfrentando a Milei” no es una expresión de perogrullo, sino la realidad que está presente en la estructura mental presidencial, ante las adversidades que se le presentan, efecto de sus propios errores y medidas controversiales.
Existe un claro desafío a la viabilidad de su modelo económico, que se enfrenta a un escenario donde realidad y relato están quedando al descubierto y han quebrado el respaldo social con el cual llegó a sentarse en el “Sillón de Rivadavia”.
Desde una perspectiva política y macroeconómica, diversos analistas señalan que el presidente Javier Milei enfrenta sus mayores temores ante las señales de debilidad en la economía real. Los denominados como “econochantas”, incapaces y mal formados en el tema económico, hoy aparecen sosteniendo que lo previsto y anunciado que podría ocurrir, de mantener el esquema gubernamental de Milei-Caputo-Sturzenegger el fracaso y la frustración, era un final anunciado.
Los indicadores sociales no mienten. La publicación de cifras oficiales desfavorables, como el aumento de la pobreza y la caída en los niveles de actividad económica y empleo industrial, son contundentes y están mostrando una gran parte de la sociedad que hoy tiene graves inconvenientes para alcanzar la canasta básica alimentaria.
Milei estableció un programa cuya rigidez y la inflexibilidad mostrada para negociar o dar marcha atrás con normas que han provocado mucho daño social, han sido elementos que conspiran con la gobernabilidad que pretende imponer.
El temor subyacente a que el modelo libertario muestre falta de flexibilidad o viabilidad frente a las crecientes demandas de la clase media y los sectores productivos, resultó un llamado de atención que el presidente pretende desconocer, ignorando que el aumento del desempleo, la pobreza y la indigencia apuntan directamente a marcarle sus errores.
Los miedos al fantasma del pasado, que lo lleven a repetir crisis políticas previas de la historia argentina reciente, son un síntoma que muestra su extrema debilidad en todos los planos del poder.
Este factor lo lleva a generar -como arma defensiva- endurecer la narrativa del oficialismo para evitar dar muestras de debilidad ante la oposición, sin tener en cuenta el daño colateral que provoca y que, en definitiva, será el que defina ante las urnas: repetir mandato y seguir esperando el cambio; de ninguna manera regresar al pasado y sí expedito el camino de algo nuevo.
Desde un punto de vista crítico e individual, detractores y perfiles periodísticos recurrentemente definen “los miedos” de Milei bajo otros aspectos.
El miedo a la crítica y el disenso: Editoriales críticas, argumentan que sus reacciones vehementes hacia el periodismo independiente o las voces opositoras ocultan profundas inseguridades y temor a perder el control de la narrativa pública.
Esta realidad lo ha llevado a denostar con insultos de distinto calibre a todos aquellos que mantienen un pensamiento crítico de las medidas que toma el gobierno.
La construcción del enemigo externo: El uso de discursos polarizantes donde denuncia conspiraciones o intentos de desestabilización se interpreta, según analistas políticos, como una herramienta para transferir el miedo al electorado y justificar la demora en la llegada de mejoras económicas palpables.
En el presente los “miedos” se han transformado en una cuestión mental que están priorizando la actividad presidencial.
Se siente perseguido, plantea como un riesgo nacional la llegada de “terrorismo” que tiene como objetivo su figura. Ya ha convertido en enemigos a todos los que ideológicamente piensan diferente y mucho más a los que se atreven a contradecir sus políticas por considerarlas erróneas y notoriamente perjudiciales para un gran sector de la ciudadanía que, hoy, se conmueve ante un presente muy difícil y un futuro inalcanzable.
El gobierno, tras las reuniones con los gobernadores afines con los cuales “turistearon” en Argentina Week en Paris, cree tiene los caminos allanados para alcanzar los objetivos que están en carpeta y de los cuales depende el aparato mileista para alcanzar exitosamente el segundo mandato.
Se avecinan días con dificultades notorias, principalmente a nivel legislativo, lugar donde debería quedar ratificado el, supuesto éxito logrado por Diego Santilli y miembros de la mesa política, que procuran cerrar el voto positivo, fundamentalmente en el tratamiento del DNU 70/2023, expuesto a quedar sin efecto tras la resolución judicial de la Corte Suprema.
El otro aspecto es lo atinente a la llegada del Papa León XIV y cómo enfrentan el actual posicionamiento de la Iglesia, según se desprende de las palabras del arzobispo Jorge Garcia Cuerva.
Todo un dilema para el presidente Milei y una preocupación para su entorno, dada la característica presidencial de no aceptar las críticas.
El presidente libertario sigue cada vez más cercado por sus temores y presionado por la realidad, que supera social y económicamente el relato oficial.



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