VIERNES 08 de Mayo de 2026
 
 
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Más denuncias del despilfarro...

Ninguna de las batallas internas y externas tienen un final, se anuncian, aparatosamente, que las se cosas se encaminan y a las pocas horas surgen anuncios, aparecen denuncias y los ciudadanos del mundo se encuentran ante un escenario donde nadie cede.

Todos juegan a ganadores y aunque duela, siempre hay perdedores. Los hay con mayor incidencia que disimulan los fracasos y las derrotas buscando otros contenidos, aunque nunca dan el brazo a torcer resignándose ante la realidad.

Si el tema de las luchas se materializa en lo interno, Argentina está pasando por uno de sus momentos más difíciles, aunque muchos, pertenecientes a los “núcleos” duros de la política se empeñen en negarlo.

El negacionismo, uno de los efectos notoriamente visibles en nuestro país, es el rechazo sistemático a aceptar realidades empíricamente verificables, hechos documentados o consensos establecidos.

No es una simple duda, sino una postura activa que busca influir en la opinión pública para favorecer ciertos intereses, ideologías o creencias.

Ese factor, preponderante en las relaciones humanas actuales, está generando nuevas “grietas” que impiden reparar el tejido social y buscar formas adecuadas de recomponer las partes de un país que se destruye diariamente.

Ya no sorprende, aunque debería preocuparnos al menos, que se sigan cerrando empresas, emprendimientos que fueron artífices de economías regionales, sectores que generaron en los comienzos, las Pymes como centro de trabajo y mano de obra y constituyeron una pieza fundamental en el desarrollo de un territorio que supo ser guía en el cono sur y hoy no es ni competencia de los más chicos.

Si a este factor de una economía que no logra equilibrarse internamente, le sumamos que ha comenzado a desmoronarse la “macro economía” y ya los mercados internacionales asumen que todo aquello que se anuncia como logros obtenidos merece ser tomado con mucha cautela, porque es una “bomba de humo” generada por otros intereses; ahora hay que sumarle que “debajo de la alfombra” había mucha corrupción “violeta” y eso destruyó la esperanza de una gran parte de la ciudadanía.

Ya nada es un cambio, solo se escucha: “Estos son los mismos” y no terminan de definirlos y vuelve a surgir la imagen de Manuel Adorni, Jefe de Gabinete, dando una conferencia de prensa -tras la apertura de la sala de periodistas de la Rosada- y lee todas las respuestas. Realmente vergonzoso.

Y mientras trata de convencer a los periodistas acreditados que las preguntas sobre su estado patrimonial, la no declaración de sus bienes, serían contestados ante la Justicia, aparece un nuevo testigo-denunciante, un contratista sosteniendo ante el juez que “Adorni le pagó USD 245 mil para refaccionar la casa del country”.

Una “bomba neutrónica” que se suma a las que han impactado en uno de los más altos funcionarios del staff de Javier Milei, y que debería ser motivo de su alejamiento del cargo.

Mantenerlo es reconocer que esas maniobras son parte del andamiaje político de la Libertad Avanza y que está sostenido por el presidente y su hermana Karina Milei; aspectos que han generado muchas suspicacias sobre los paradigmas morales y decencia funcional que predica el mandatario libertario.

Sorprende la “paranoia” que demuestra tener el gobierno de Javier Milei que, sin base real, piensan que están viviendo una permanente conspiración, que los engañan o quieren hacerles daño. Implica pensamientos obsesivos, suspicacia y aislamiento social. Una situación para el diván de psicoanálisis.

No se percibe calma en un convulsionado escenario que intenta imponer líneas de conducta, hablar de moral, insistir en concretar un cambio donde la transparencia no sea solo palabras, sino hecho concretos que se vean reflejados en cada acción de los funcionarios que se desempeñan en las diferentes estructuras gubernamentales.

Nada de estos aspectos se está cumpliendo y siguen apareciendo funcionarios que se creyeron que llegaron a la función publica para convertirse en millonarios, disfrutar a pleno la tenencia de tarjetas corporativas que pueden ser utilizadas para lograr lujos, compras en free shop, cenas y alojamientos de lujo en paseos injustificados.

Es un “choreo” institucionalizado que -por ahora- protege, inexplicablemente, el “dúo” presidencial de Javier y Karina. Alguien diría “estafadores baratos” que lo hacen con la nuestra.

Predecir -hoy- cómo termina es jugar al “prode” al tanteo. Javier Milei sigue vacacionando en los EEUU y su hermana Karina haciendo reuniones para fortalecer La Libertad Avanza para la futura campaña.

Para ellos ya nadie se acuerda de Espert, Adorni, Reidel, o el tema de $Libra, entre otras cuestiones que plantean que el país se cae con un deterioro moral, económico y social.

La realidad los golpeará contundentemente, los números de las encuestas indican que el desprestigio del gobierno y de la figura del presidente Javier Milei no se detiene.

Pero ellos siguen viviendo en Narnia...

 

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