Una realidad que ya es imposible disimular es que los aplausos, gritos de satisfacción y alegría de los libertarios y afines -porque lograron el presupuesto y otras leyes, un tercio de lo presentado en extraordinarias- no logran equilibrar los lamentos y las corridas del titular de economía que no sabe cómo tapar los agujeros de una economía que hace agua por todos lados.
La presión sobre el dólar no cede y derivó en sucesos que contradicen las manifestaciones de la política económica que anunció el gobierno: subió muy fuerte la tasa y el Tesoro vendió dólares. En síntesis, la situación se complejiza y los anuncios de una recuperación económica, se transforma en un intento frustrado, según los entendidos en la materia, “se vuelve imposible con una tasa de caución diaria que llegó al 140% y no se suman reservas, más bien se pierden”.
De acuerdo a las versiones surgidas del mercado, no alentaron esperanzas ni se mostraron satisfechos con el Presupuesto. Según los datos surgidos de los negocios realizados: “la tasa se disparó por encima del 140% y el Tesoro tuvo que vender dólares”. Una mala noticia.
En los ámbitos económicos de Buenos Aires, presuponen que dicen “verdades a medias”, dado que los resultados no muestran eficacia ni salidas positivas.
El mercado presupone que el ministro Luis “Toto” Caputo volvió vender dólares para frenar la divisa. Se operaron USD 902 millones, un volumen inusual.
Las reservas cayeron en más de USD 1.700 “por necesidades bancarias de fin de mes”. Un panorama, que de ninguna manera significa progreso ni éxito de la política económica, sino problemas para los compromisos futuros.
Todo indica que el factor económico-financiero sigue siendo uno de los problemas no resueltos, que se agudiza con una situación interna incierta, planteándose un futuro con mayores quebrantos, en razón de las amenazas de los sectores empresariales, comerciales, industriales y pequeñas Pymes que no pueden equilibrar sus recursos y una gran mayoría, hoy, está trabajando a pérdida.
Este hecho significa que el 2026 se viene con indicadores de mayor desempleo y cierres comerciales. La liberación arancelaria de productos importados que ingresan favorecidos por esa quita destruyen el mercado productivo interno.
Según expresara en diferentes portales el analista Christian Buteler: “La venta de dólares del gobierno disimulada por el Palacio de Hacienda, quedó en evidencia por el volumen muy inusual de la rueda. El pasado lunes se operaron USD 902 millones en el mercado oficial, un monto elevado incluso para jornadas de estrés. La intervención del Tesoro fue decisiva para que el dólar mayorista no perforara el techo informal de los $1457, una zona que el mercado viene testeando con insistencia”.
De esta manera , asegura el conocido analista, “El dólar mayorista cierra en $1.457 (+0.31%), con un fuerte volumen operado USD 902 millones y un Tesoro vendiendo fuerte para evitar que se acerque al techo de la banda. Hoy termina a 4.3% de la banda superior”.
Nada para festejar, mucho para tener en presente y darnos cuenta que las tormentas que se avecinan pretenden ser ocultadas para evitar impactos sociales antes de que se cumpla el fin de este ciclo anual.
Cuando los operadores del mercado local -igual los que manejan valores y bonos internacionalmente- hacen conocer sus temores y se muestran cautelosos ante determinados desniveles de la economía, son señales que deben atenderse porque están revelando que la economía argentina está aún en “terapia intensiva”. Y eso no es un buen indicador.
En el rubro de consumo interno se produjo una caída sustancial, especialmente en aquello que necesitan para disfrutar en las fiestas del último día del 2025.
Una recorrida por diferentes comercios piquenses y diálogos con sus propietarios y/o encargados, nos permitió tener un termómetro real de cómo se vivirá este 31 de diciembre. Ventas flojas, apuntando a la carne de pollo y cerdo, esquivando el habitual asado, dado el notable incremento de la última semana.
Por boca de conocidos comerciantes piquenses, logramos establecer que los consabidos pan dulce, turrones, los productos con chocolate, entre otras golosinas, no alcanzaron el nivel de años anteriores ante el temor de la no venta. Pero se vendieron y agotaron.
La pregunta obligada fue si podían estimar, comparativamente, en qué proporción disminuyeron las compras, salvo excepciones, muy pocas, todos coincidieron que no alcanzó a ser la mitad de años anteriores, algunos hablaron de un tercio de otras épocas.
El dato, más allá de ser desalentador, nos muestra una realidad que muchos argentinos no están viendo y otros la ignoran.
De todas maneras NO PUEDEN QUITARNOS LA ESPERANZA Y LA FE.
Como decían los abuelos: “NO HAY MAL QUE DURE CIEN AÑOS”.
¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!



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