JUEVES 08 de Diciembre de 2022
 
 
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Los “viejos” también se divertían

Según el diccionario un chiste es un “dicho o historieta muy breve que contiene un juego verbal o conceptual capaz de mover a risa”. Nos asombrará saber que la historia del chiste es mucho más vieja que esa definición, ya que según un estudio de la Universidad de Wolverhampton, (siempre es conveniente citar una Universidad) las ocurrencias graciosas conocidas tienen cerca de cuatro mil años de antigüedad.

En la lista de los chistes más antiguos del mundo se incluye un pasaje de “La Odisea” bastante famoso: cuando Ulises se topa con el Cíclope le dice que se llama “Nadie”, y el gigante de un solo ojo se lo cree. Cuando el héroe da órdenes de atacar al gigante éste clama: “¡Ayuda, Nadie me ataca!”. Y nadie acudió en su ayuda...

También se cuenta que en la Antigua Grecia aproximadamente 300 años después de Cristo la ocurrencia fue que “cuando el barbero de la corte le preguntó cómo quería que le cortara el pelo, el rey respondió que en silencio”. Yo he escuchado esto mismo como sucedido en los actuales tiempos, lo que probaría que a través de la historia los barberos (ahora peluqueros) no han cambiado mucho.

“Filógelos”, escrito en el IV d.C, habría sido el primer libro recopilatorio de chistes, con nada menos que 265. Está escrito en griego y se le atribuye a Hierocles y Filagrio. De este compendio tan antiguo extraigo dos chanzas para ustedes: Un hombre le dice a otro: “El esclavo que me vendiste está muerto”, a lo que el otro le responde: “¡Por los dioses! Cuando estaba conmigo jamás se le dio por hacer tal cosa”. Y un hombre le dice a su amigo: “Anoche me acosté con tu mujer” a lo que el otro le contesta: “Yo soy su marido y tengo que hacerlo, pero tú, ¿qué excusa tienes?”.

El chiste de más antigua data en Roma es de entre los años 63 y 14 a. C.: “El emperador Augusto estaba de gira por el Imperio cuando vio a un hombre en la multitud que tenía un parecido sorprendente consigo mismo. Intrigado, le preguntó: ‘¿Tu madre estuvo alguna vez en el servicio de Palacio?’, ‘No, alteza -le respondió el súbdito-, pero mi padre sí’”.

Sabemos que no todos los chistes nos causan gracia y esto no es solo por su mayor o menos ingenio. Ocurre que también los chistes responden a las culturas de los pueblos y estas son múltiples, variadas y hasta incomprendidas por las demás culturas.

Cada pueblo tiene su humor. Yo por ejemplo me cansé de leer chistes chinos y no me hicieron reír para nada. Ahora voy a buscar un traductor para ver si mejora la cosa...

Por Hugo Ferrari - Especial para LA REFORMA

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