MARTES 07 de Febrero de 2023
 
 
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Los malos ejemplos

Es una contingencia que trae una época convulsionada, donde los ánimos están exasperados y la reacción violenta a flor de piel. Las denuncias por diferentes acciones que denotan excesos, algunos brutales, llenan las páginas de policiales, mostrando un escenario que pareciera se agrava, con el tiempo.

Reiteramos una valoración que realizamos en torno al ‘rimbombante’ juicio oral que se le esta siguiendo a los rugbiers que acabaron con la vida de Fernando Báez Sosa, en Villa Gesell, en una actitud patoteril, que se desarrollo a la salida de un lugar nocturno de diversión y esparcimiento.

Nos pareció necesaria la difusión del luctuoso episodio, como una forma de tener un marco referencial para ponerle fin a este tipo de acciones de exceso bestial.

Pero, más allá de que sirve a los medios para mantener informada a su audiencia o lectores, inclusive en el juego de quién llega primero con la novedad del día, se nos supone que se ha montado un circo, que según como se observe y quienes lo hagan,produce efectos negativos y no ayuda a la instrumentación de normas que pongan una limitante severo a la imposición del más fuerte.

La extrema peligrosidad que existe para los y las jóvenes que concurren a los ámbitos de diversión nocturnos, a compartir con amigos o simplemente a tomar una copa y escuchar música, es -hoy- muy difícil de dimensionar.

Esos lugares, están dotados de cuerpos especiales de seguridad, que se supone deberían estar ‘formados’ no solo en lo físico, sino en lo mental. Pero no todos pasarían una entrevista psicológica, donde se pueda merituar si esta en condiciones mentales de poder desempeñarse en situaciones extremas.

El manejo de la irritabilidad; los mecanismos de la persuación, obviando la necesidad de utilizar la fuerza para contener a quienes no han medido su capacidad para no sobrepasarse en la ingestión etílica, que los lleve a provocar un desorden, que en otras circunstancias no haría, creemos que esta ausente.

Y no por falta de legislación que encuadre a quienes desarrollan esa actividad laboral, sino porque no se aplican los recaudos ni se realizan inspecciones adecuadas que las hagan cumplir.

Buen físico, saber artes marciales, serían dos de los aspectos que se toman como referencia. Los otros, que finalmente resultan los más importantes, porque, al no tener control en sus reacciones, ante algún exceso, son desencadenantes de golpizas, que pueden evitarse.

La violencia -que no es un estado ciudadano nuevo- según los entendidos en la materia, comenzó a mostrarse en toda su plenitud, tras los efectos más severos de la pandemia.

El encierro obligado, dicen, fue uno de los principales desencadenantes de estos excesos. Jugó un papel importante en el trauma psicológico que una gran parte de la sociedad, en especial, niños, niñas, jóvenes y jóvenes adultos, al punto que ahora tienen dificultades para poder manejarlos.

Nos preguntamos: ¿Cuál es el origen de la violencia? y la definición que encontramos señala que: “Su origen parece guardar relación con el desarrollo de la economía productiva que entrañó una transformación radical de las estructuras sociales. La violencia no está inscrita, por lo tanto, en los genes del ser humano y su aparición obedece a causas históricas y sociales”.

El suceso violento “es un fenómeno extremadamente difuso y complejo cuya definición no puede tener exactitud científica, ya que es una cuestión de apreciación y está influida por la cultura y sometida a una continua revisión en la medida en que los valores y las normas sociales evolucionan”.

Uno de los factores que existen en la actualidad es la difusión masiva. Se ha perdido el ‘miedo’ a decir, a manifestarse, a denunciar y esto que irrumpió en una sociedad, en muchos aspectos, ‘ocultista’, no alcanzó a formar adecuadamente las fórmulas de hacerlas conocer.

Son noticia y convergieron en la disputa por la primicia o tener los mejores -aunque resulten ‘truculentos’- datos, no midiendose -en muchos casos- quienes giran alrededor de los exabruptos. Se manejan nombres, sospechosos, a los cuales se ‘escracha’, sin tener elementos probatorios que aseguren su responsabilidad. Esto ha llamado a cometer errores, que luego resultan insalvables.

Se esta ante un complejo sistema social, que viene siendo sacudido con extremada violencia, de diferentes formas y matices, generándose la famosa grieta que, ha quebrantado el sistema convivencial de la sociedad argentina.

Cunden los ‘malos ejemplos’. El país no deja de ser una gran casa, cuya familia -que somos todos- ve a diario como segmentos que la integran, tienen comportamientos que desvirtúan una forma sana de coexistencia.
Si es de la política, sobran los modelos que apelan a recursos que mejor se presten a sus objetivos, sin pensar que son imitados, para obtener el mismo resultado. Arrojando todo un resultado negativo.

Si se trata de educarnos en el marco de los contenidos de una formal y digna Democracia, debemos recuperar los contenidos de la Carta Magna, que prácticamente se la ha tirado por la ventana; orientando nuestro accionar hacia el respeto a la norma legal.

En síntesis, siempre arribamos a una conclusión similar: es un imperativo que logremos reencauzarnos. La Argentina, no debe ser envuelta en la contienda de los ‘extremos’. Se deben consensuar políticas de Estado, que pergeñen los más formados que tengan validez y sustento para todos.
Solo así podemos pretender, crecer y tener futuro. De la manera actual , solo repetimos los malos ejemplos y asi estamos destinados al fracaso.

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