La metodología impuesta por el presidente Javier Milei y que, naturalmente, sigue su gente es la de golpear, producir enojo y luego sonreír socarronamente porque el objetivo de enfurecer al oponente está logrado.
Es una hábil estrategia que muchos manejan dado los resultados que se obtienen cuando el atacado procura defenderse y contesta agravios sin pensar demasiado, con impetuosidad que nace de bronca contenida y ese suceso se transforma en un error al que lleva la confrontación provocada exprofeso.
Sin lugar a dudas, Javier Milei es un experto en el manejo de los tiempos, la verbalización denostante, obteniendo réditos de los que, sintiéndose “tocados”, buscan defenderse en el mismo plano en el que lo hace el presidente libertario.
Este grotesco escenario se vivió en lo que debió ser una ceremonia rodeada de respeto y consideración entre los presentes, dadas las investiduras que cada uno porta en el marco político social.
Pocas veces, tal vez, si la memoria no nos juega una mala pasada, es la segunda oportunidad en la que un presidente, en el marco de su exposición, interrumpe para contestar a quienes desvirtúan su calidad de interpretes de la ciudadanía que, con su voto, los llevó a ocupar un sillón en el recinto legislativo.
El presidente libertario haciendo gala de su notable empoderamiento y mostrando una seguridad legislativa que antes no gozaba, usó toda una variedad de actitudes gestuales y verbales que procuraron marcar diferencias ante quienes están en la vereda de enfrente a La Libertad Avanza. Lo hizo en 36 oportunidades.
El desdén y la absoluta falta de empatía ante la vice presidenta, Victoria Villarruel, quien en función de presidenta del Senado cumplió -a los pechazos- el rol de anfitriona de la figura presidencial, que tenía a su cargo dar por iniciado el período legislativo de sesiones ordinarias 2026, quedó palmariamente demostrada en las formas de ignorar esa presencia y dedicarle sus simpatías a quienes lo rodeaban y son de su staff.
Se ubicó en el atril y desde el vamos se percibió que tenía planificado señalar detalladamente los fracasos de gobiernos anteriores, mostrando, no solo relatos, hechos y resultados, sino remarcando que “No vuelven más”, destacando: “la jefa corrupta está presa y seguirá presa”.
Las molestias comenzaron a percibirse y, como era de esperar, los que se sintieron tocados comenzaron -equivocadamente a nuestro juicio- a responder a los agravios y expresiones negativas.
Fue histriónico, dejaba de expresarse sobre el contenido de su presencia y buscaba apoyo en quienes lo rodeaban conjeturando y haciendo preguntas para responderlas. Hubo insultos, acusaciones que salieron del cuadro ceremonioso que debería haberse vivido, para transformarse en una pelea callejera, grosera y fuera de lugar.
Javier Milei, volvió a mostrarse tal como lo hemos conocido desde que asumió el cargo: irónico, insultador, menoscabando a sus interlocutores con los cuales no coincide, poniéndoles nombres y apelativos que procuraban denigrar a las personas a las cuales van dirigidos sus insultos; entre muchos otros gestos que desvirtuaron una ceremonia que se cumple todos los años y marca el inicio de actividad de un Poder del Estado.
Milei dejó claramente explicitado que esta segunda etapa de su primer mandato está orientada a eliminar adversarios que le molestan y a conjugar una fuerza, “La Libertad Avanza”, para que se constituya en aquello que la sociedad está reclamando.
Abajo los enemigos, fuera los chorros y corruptos parece ser una consigna sine qua non que marcará al gobierno libertario.
Lo señaló al destacar que no cederá ante empresarios que solo intentan salvar sus fortunas y que, si pueden, buscan obtener más ganancias a costa de sacrificar a la gente que les ha dado la posibilidad de ubicarse donde hoy están.
La del domingo fue una noche reveladora que no dejó dudas hacia donde apunta el gobierno de Javier Milei, sustentado en el “triángulo de poder”, completado con su hermana Karina y el asesor Santiago Caputo y respaldando a quienes otorga el éxito de su gobierno: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Sandra Pettovello y Patricia Bullrich.
Reafirmó el alineamiento con el presidente de los EEUU, Donald Trump, en quien dijo: “confía plenamente para alcanzar el objetivo de recuperar a la Argentina, a través de más desarrollo y crecimiento”.
Poco quedó en el tintero. Como dice el refrán popular: “A buen entendedor, muchos insultos y denostaciones bastan para fijar la orientación libertaria”.
Se plasmó el nuevo escenario político asegurando, el presidente Milei, que en el transcurso del mes ingresarán aproximadamente 90 proyectos ordenados para que se cumplan todos los reacomodamientos, desregulaciones y transformaciones que el Estado requiere para alcanzar sus fines.
Para este logro mantiene vigente su formación, donde ocupa un lugar mental preponderante la vulgaridad lingüística y está presente el carácter agresivo, no solo en las actitudes personales sino en las fuentes discursivas que utiliza para transmitir su formación economicista, la cual formados colegas le discuten.
“Para muestra basta un botón” decían las abuelas y no les faltaba criterio cuando así se expresaban para mostra una realidad.
Hoy Argentina transita un camino difícil, incierto, donde existen diferentes fuentes que informan o desinforman según las intencionalidades.
El mandatario, apegado a sus estrategias, avanza sin detenerse a observar los daños. La realidad puede ser un golpe inusitado que el presidente, hoy gozando de las mieles del poder, pretende desconocer.



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