“Psicológicamente, la burla es un comportamiento agresivo que busca ridiculizar, menospreciar o humillar a una persona generando satisfacción en el burlador, quien a menudo la utiliza como mecanismo de defensa para expresar desprecio, superioridad o inseguridad propia”.
“Detrás de este acto puede haber una profunda falta de empatía, una necesidad de pertenencia social, la canalización inadecuada de emociones negativas o un intento de evadir el propio sufrimiento”.
Se hace indispensable procurar una definición basada en conocimientos de la psicología humana y sus diferentes comportamientos para intentar comprender hasta dónde llegará Javier Milei y su gente.
En realidad pretendíamos alcanzar una base que nos permitiera evaluar con ciertos rasgos de certeza que existe un gozo desmesurado, impropio para quien ejerce el poder político, de generar malestar en la ciudadanía y que goza de una serie de aplaudidores que cuando aparecen en escena se muestran felices, disfrutando de las consecuencias obtenidas.
Arremeter con inusual violencia y desprecio contra aquellos que muestran alguna discapacidad, marca claramente que se está ante una serie de personajes nefastos que quiebran la sana convivencia, el respeto, la consideración hacia el otro, convirtiéndolo en un gesto de lástima no correspondiente.
Habría que indicarle al presidente libertario y seguidores que nadie nace con problemas porque quiere. Esto sucede debido al efecto de diversas razones, que han sido bien explicadas por profesionales de distintas especialidades. No por ello se debe tener dolor o mostrar congoja, ya que quien está soportando una discapacidad requiere que se lo apoye, con la mejor de las intenciones, propiciando los mecanismos debidos para que, en el marco de sus limitaciones, pueda desempeñarse en sociedad y ser uno más.
Esta actitud de menosprecio por quienes se mueven en circunstancias diferentes, que reflejan los miembros del gobierno libertario, es una característica de Javier Milei, su “cuadrante de poder” y de aquellos que se divierten con los insultos y la denostación, definiendo así, la línea de acción y pensamiento de La Libertad Avanza.
Ocurre con la discapacidad, con lo jubilados y también con otras aristas como la pobreza (que los aterra). Para ellos la indigencia es un estado social irreversible, constituyendo el daño colateral, que el mileismo señala como necesario, para llegar a concretar sus planes de gran cambio y grandeza.
Lo llamativo, y solo para que lo entiendan los grupos interdisciplinarios analíticos del comportamiento social, es que nadie piense o razone acerca de que la degradación producida en las capas sociales de la Argentina tiene nombres y apellidos.
Esa ignorancia, o la obcecada intención de adjudicárselo a un solo sector de la política nacional, plantea que estamos ante una psicosis que merecería ser atendida profesionalmente, porque de este posicionamiento surge el odio conductor hacia la violencia verbal o física. Factores que estamos viendo cotidianamente.
Cuando un presidente, ante la crítica o sucesos que señalan un hito corrupto nacido en las entrañas de su gobierno, no pretende investigar sino acusar, denunciar y proteger a quienes están -aparentemente- involucrados y se muestra como una víctima diciendo que a él solo lo sacarán con “los pies para adelante”, está marcando claramente que algo no funciona bien.
Es claro que la pretensión de sacarlo no parece ser la de la mayoría opositora que procura cambie el rumbo. Existe un deseo de que abandone su impulsos de poder, dejando de ser el “mesías” conductor de la manada.
Hoy, la mentira, la tergiversación de los hechos, el manejo de la información, fundamentalmente a través de los trolls en redes sociales y de los que se sienten “iluminados” y elegidos por las “fuerzas del cielo”, son herramientas que intentan cambiar la realidad.
Una situación sí es cierta y entra en el terreno de lo no discutible: “Javier Milei nunca va a operar en contra de su hermana Karina Milei”. Aquello que no está demasiado claro es hasta dónde llegará la tenebrosa, oscura y actualmente denunciada actividad corrupta de la Secretaria General de la Presidencia.
La burla es un mecanismo de defensa; una forma de autoprotegerse para desviar la atención de las propias vulnerabilidades, frustraciones o molestias. Dicha actitud plantea la dificultad para procesar y expresar adecuadamente emociones como la contrariedad o la frustración. Es una clara evasión de la propia realidad que le brinda a una persona un sentimiento de satisfacción temporal.
Todo está en manos de la sociedad, la cual deberá, a través del voto, decidir qué prefiere: seguir siendo burlado, o buscar la verdad y apostar a un cambio real.



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