MIÉRCOLES 24 de Julio de 2024
 
 
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La tómbola Argentina...

Como en las tradicionales reuniones uno de los atractivos consiste en poseer todos los números en un cartón o papeleta previamente repartido que el dependiente, o feriante va cantando, a modo de bingo. Algo así como la vida política argentina.

En nuestro país, convertido en una suerte de tómbola o ruleta, donde hay una determinada cantidad de números, unos premiados, otros no tanto, se están montando los diferentes escenarios de los sectores que están “pujando” para ver quién se lleva el mejor premio.

Hasta ahora, una gran parte de la sociedad vive sacando la “bolilla negra” que de alguna manera la somete, según las circunstancias que obren en cada caso en particular, a soportar vicisitudes que intenta afrontar de la mejor manera posible.

Desempleo creciente, aumento de pobreza e indigencia, fragilidad educativa, falta de respaldo en el tema salud pública, diferentes quebrantos de orden económico-financiero que afectan a empresas, desde las más encumbradas, que apelan al achicamiento para no caerse, a las que se esfuerzan para mantener lo poco que les queda y las que directamente ven esfumarse los sueños de prosperar, crecer y tener futuro.

Ninguna bolilla que muestre que encaminamos a recuperarnos y alcanzar los objetivos que cada uno tiene y a soñado como premio para que sus hijos alcancen un mañana, con esfuerzo, preparación y formación profesional, que les permita enfrentar los desafíos de un mundo muy competitivo.

El país está encaminado -parcialmente- a rubricar un acuerdo sobre una base de cambio sustentada en 10 puntos a los cuales esta referido el “Pacto de Mayo” que se firmó anoche, en vísperas de un nuevo aniversario de la declaración de nuestra independencia, que tuvo lugar en San Miguel de Tucumán, en 1816.

Este hecho histórico marcó la ruptura de la dependencia política de la corona española. Algo así como reiterarlo en los momentos actuales con la “tenida”: Javier Milei - Pedro Sánchez, aunque nadie puede predecir si se lograrán los mismos objetivos que alcanzaron los patriotas de entonces.

Y el bolillero sigue girando, porque el país esta necesitando muchas cosas más que la firma de un “Pacto” que fija puntos de partida para una transformación, pero que plantea innumerables dudas en cuanto a su resultado.

El internismo publico esta en plena efervescencia. Todos los ámbitos que involucran a los sectores que hoy representan las estructuras políticas, se encuentran sometidas a los vaivenes de un manejo estratégico del ejercicio libertario que -aún siendo notable minoría en los estrados del poder- impone el ritmo del juego y dispone a quién le toca en suerte la “bolilla negra”.

La ausencia de Javier Milei, en calidad de presidente argentino, a la Cumbre del Mercosur, lugar en donde sus pares de Uruguay, Brasil, entre otros criticaron muy duramente su ausencia, en momentos donde todos los presentes plantearon la necesidad que tienen los países emergentes de unirse para consolidar su futuro económico.

Según planteó La Calle Pou : “No solo importa el mensaje, es muy importante el mensajero. Si el Mercosur es tan importante, acá deberíamos estar todos los presidentes. Yo creo en el Mercosur. Opino como presidente y miembro del Mercosur”. Estas expresiones estuvieron dirigidas al faltazo del presidente argentino, quien fue reemplazado por la canciller Diana Mondino, que pretendía dejar en firme que Argentina permanece en el Mercosur.

Estas actitudes, que tienen mucho que ver con el plano ideológico que sustenta el libertario-anarcocapitalista que hoy preside territorio argentino, esta desandando un camino muy controvertido, donde la consigna que anima al titular del Ejecutivo nacional es imponer lineamientos liberales en países que tienen otros parámetros políticos.

La rueda sigue girando y las bolillas que aparecen no nos están favoreciendo, en tanto, se esta totalmente ausente de las relaciones internacionales, el tacto diplomático, donde no prevalecen los aspectos de las políticas internas sino los intereses económicos que puedan materializarse al mantener acuerdos de carácter comercial.

Mientras se percibe el heterogéneo panorama que puede percibir la ciudadanía argentina, ya comenzaron a eclosionar los malestares evidenciados entre el área económica que maneja Luis Caputo y las ya conocidas incursiones que ha comenzado el nuevo ministro de regulación Federico Sturzenegger, en procura de instrumentar sus planes “hojarascas” y reacomodamiento futuro de un Estado minimizado a funciones básicas que lo alejan definitivamente del contralor paternalista que ha tenido durante los últimos 40 años; resultan no fácilmente aceptadas por el equipo económico.

Mientras el país, dentro de la “tómbola” muestra como el dólar sube con una cotización libre a $1.440 para la venta y marca un nuevo récord. Mientras que el riesgo país avanza con fuerza y vuelve a rondar los 1.500 puntos. Ambas señales inequívocas, igual que el desmoronamiento de los bonos, que la economía tiene falencias y se estaría derrumbando el plan Caputo.

De esta manera vemos azorados como en ese juego perverso, donde quienes pierden siempre son parte de los sectores sociales más desvalidos, el presidente Javier Milei sostiene desde las tribunas que le son favorables: “Que vamos bien, se derrota la inflación y equilibra la economía”. Esa sensación es en su país del “Nunca Jamás”, paraíso del personaje de ficción Peter Pan.

Crecen las dudas y economistas que no son del agrado de Milei, reflexionan sobre lo que entienden es un “fracaso que provocará un serio quebranto en la micro economía”. Muchos argentinos desean que estén equivocados.

Realidad o no. Lo cierto es que seguimos sacando la “bolilla negra” y eso no nos beneficia, por el contrario nos conduce a un nuevo fracaso.

Pero seguimos jugando, todavía nos queda resto. Lo que no se sabe es: ¿Hasta cuando?.

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