SÁBADO 01 de Agosto de 2026
 
 
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La Selección Argentina es de todos...

Estábamos a pocas horas del encuentro que determinaría si Argentina podría levantar la 4ta. Copa del Mundo y regalársela a los argentinos o sería España la que lograría la proeza en homenaje a todos los españoles, y se nos vinieron a la memoria diferentes episodios que se han vivido en estos últimos días ante la proximidad de una gran final.

Florecieron los egos, las envidias, se materializaron los que pretendieron ser los hacedores y naturalmente sentirse más argentinos que los que viven en las villas o deambulan en su indigencia.

Nos sentimos parte de esa “melange”, que aparecía en el marco de mucho egoísmo, al pretender que el logro de ese grupo de jugadores y equipo técnico que mostró capacidad, técnica, sobrellevó los peores momentos y demostró poseer un poder de resiliencia que le permitió salir airoso cuando todo parecía indicar que saldrían derrotados. Eran ellos contra el mundo y pudieron y ese argentinismo los llevó al lugar que hoy ocupan, que no es de nadie y es de todos.

Todo los jugadores seleccionados fueron preparados adecuadamente para poder adaptarse, recuperarse y sobreponerse a situaciones adversas, a fuentes de tensión significativas. Implicó no solo soportar la dificultad, sino también ser capaz de aprender de ella, transformarla en una oportunidad y seguir adelante.

En ciertos momentos sentimos un encono particularizado hacia quienes pretendieron, tras haber primero denostado y mostrar su “anti-argentinismo”, hacerse dueños de una hazaña que estaba llevando a cabo un grupo de jóvenes argentinos, que supo mostrar un profundo sentimiento de amor, respeto y consideración hacia su país y su gente.

Los archivos son demoledores para señalar a quienes -especialmente del mundo de la política- cuando vieron que podían mostrarse como “el más argentino de los argentinos”, nos fueron marcando la degradación sufrida por quienes dicen representarnos en el escenario de la actividad pública.

Estos señalaban el ejemplo de la pobreza moral que anima en sus espíritus y lo bajo que han caído para pretender hacerse dueños del sueño de millones de personas, de todas las edades, que sintieron profundamente el orgullo de ser argentinos.

El resultado, si bien siempre se pretende que resulte positivo y ser el puntapié final de un gran esfuerzo para el logro de un gran objetivo, en este caso ser Campeones del Mundo; era el fin buscado.

Pero también podía no darse y eso de ninguna manera desvirtúa lo realizado por un conjunto de jugadores y cuerpo técnico que hicieron todo lo impensable para llegar y poner a la Argentina en lo más alto del deporte mundial.

Tal vez muchos de esos personajes no aparezcan para aplaudirlos, ni procuren brindarle el homenaje que se merecen. Pero esto quizás sea necesario para que la depositaria de “los mejores del mundo” sea toda la sociedad argentina.

En este caso fue para España, uno de los mejores, sino el mejor equipo del torneo, que tuvo un inicio que de ninguna manera aseguraba podía llegar. Pero con el correr de los partidos que le tocó enfrentar fue creciendo y demostrando que desde la humildad, hermanada con la conjunción de un equipo, sin individualidades sobresalientes, pudo llegar y, en un excelente encuentro, superar al otro grande del mundo: Argentina.

Para muchos puede resultar desilusionante el no haber alcanzado el título mundial, en especial a quien es considerado uno de los mejores jugadores del mundo, a los 39 años, Lionel Messi, que dejó todo en aras de llevarle a los argentinos un mensaje: “Nunca hay que perder la esperanza”.

Esta Selección Nacional, que dirigió con enorme suficiencia y capacidad Lionel Scaloni y su equipo, nos llena de orgullo pese al subcampeonato del mundo, para todos los argentinos, es una cucarda que podemos mostrar con orgullo y decir: “Esta es nuestra Selección Argentina”.

Tal vez muchos de los que pretendieron sumarse a los logros de la selección con fines políticos hoy encontrarán alguna excusa para justificar su actitud no triunfalista, en una jornada deportiva donde la victoria era para cualquiera y, en este caso, le tocó a España, poder hacer ese reconocimiento nos engrandecerá ante el mundo.

Vale rendirle los homenajes que le corresponden a los más “grandes”. Destacar a los jóvenes con futuro por delante y despedir con la gloria a quien es considerado en el mundo como el más virtuoso jugador que haya pisado campo de juego alguno.

Lionel Messi, un ejemplo de grandeza, integridad personal y que deja una profunda enseñanza para los más jóvenes: “Nunca darse por vencidos, siempre hay una victoria esperando”.

 

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