MARTES 28 de Julio de 2026
 
 
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La realidad pampeana...

.Quienes nos visitan por primera vez expresan su asombro y para muchos es: un lugar elegido, diferente. Como expresara alguien que, por primera vez decidía cortar su camino al destino final y hacer una paradita en La Pampa: “Ustedes, más allá de los problemas que puedan tener, viven diferente y -sentenció- deberían apreciarlo”.

Estas reflexiones que hacen y justifican el porqué nadie se va definitivamente de territorio pampeano y siempre vuelve a sus raíces, surgen cuando comenzamos a realizar un análisis de cómo estamos ubicados en el concierto nacional.

Todos los indicadores nos señalan estabilizados, con problemas propios de las contingencias que se viven, pero donde se registra una actividad gubernamental acertada que procura equilibrios y no desatender las necesidades de la comunidad pampeana en general.

Provincia chica, con un crecimiento no demasiado ostentoso, que va desarrollándose en busca de un crecimiento que logre darle el lugar que corresponde a las nuevas generaciones que buscan formarse y se quedan en las grandes urbes, o buscan la salida por Ezeiza, porque entienden que acá su futuro está acotado.

Pero con el correr de los años esta visión ha comenzado a cambiar y el territorio centro de la República Argentina dejó de ser el lugar de paso y para millones de argentinos es una parada obligada, para ver naturaleza pura, emprendimientos industriales, producciones de distinto tipo y ahora incursionando con éxito en la actividad vitivinícola y de otros frutos que no eran comunes a esta zona.

Esta situación comenzó a materializar el “despegue” y, pese a no ser un número trascendente en lo que se refiere a su influencia electoral en el concierto nacional, comenzamos a ser observados y a tenernos en cuenta, porque la provincia muestra -a pesar de las dificultades económicas y sociales nacionales que soporta el país-, un desenvolvimiento que no ha perdido el rumbo, aunque que no es ajena a la reformulaciones de su futuro.

Y ese impulso, que había iniciado una transformación real, tuvo un parate, y todo porque existe un pensamiento mayoritario diferente, que no entrega paradigmas que la señalan como un ejemplo en salud, educación, proyección agropecuaria, industrialización progresiva, todo conformando una síntesis de tener más y mejor futuro, no dejando escapar a quienes serán los herederos legítimos del esfuerzo que hoy se haga; tal como lo hicieron los que hace centurias decidieron afincarse en un desierto que nada tenía que ver con sus terruños de origen, pero que pensaron como el hogar ideal para sus hijos.

Pero como dijo un veterano de “lides políticas” la “malaria” llega y hay que procurar ponerse a resguardo para evitar daños irreparables en sectores que llevó años construir.

Recientes datos estadísticos que han trascendido, ponen de relieve que La Pampa no es ajena a los efectos de una desregulación y transformación sobre la cual se han “subido” los gobernantes nacionales de turno -libertarios ellos- y sin pensar que están destruyendo aquello que vieron como futuro los inmigrantes, que apilados en barcos llegaron al puerto de Buenos Aires escapándole a la guerra y a las dificultades de vivir en un estado de beligerancia constante.

La Pampa está sufriendo, igual o peor que otros puntos del país, los efectos de políticas que ellos llaman “cambios con futuro” y la realidad es que resultan retrógradas y en vez de construir van demoliendo aquello que llevó años levantar.

Según un informe de Industriales Pymes Argentinos (IPA) “alerta por una disparada en la cantidad de concursos preventivos de empresas en el último año: solo en la CABA llegó a más del 130%. Su presidente, Daniel Rosato, instó a que el gobierno tome medidas para salvaguardar la industria nacional y al Congreso a que vote la ley de emergencia económica”. La Pampa no escapa a esas consideraciones.

De acuerdo a este informe que se ha conocido y del cual se han hecho eco numerosos medios informativos y analistas de comercio interior, destacan que el gabinete de Milei “está mirando la macroeconomía y no la micro, que es la que está justamente generando la gran crisis económica interna; y esto representa al 70 % de la población de la Argentina. Entonces, acá se le está dando preferencia al otro 30%”.

La Pampa, en mérito a un atinado y criterioso manejo de recursos del gobierno provincial, ha logrado mantenerse entre las cinco provincias con mejoras en los ingresos reales de los trabajadores del sector de la construcción, entre otros. Sin embargo, la provincia registró bajas en la cantidad de puestos de trabajo, tanto en la medición mensual como en la interanual.

Estos datos que corresponden al rubro de la construcción son extensivos a los centros de consumo, como supermercados que han bajado ostensiblemente sus niveles de venta, cierre de comercio, kioscos, empresas que han reconvertido sus sistemas productivos y buscan eficientizar sus ingresos para equilibrar la notoria disminución de ventas.

La realidad es que pese a los esfuerzos, que son reales de parte de gobierno provincial, municipios y organizaciones gremiales, La Pampa no es ajena a los efectos de recortes, achiques y disminución de fondos nacionales que se mueven basados en la necesidad del gobierno de Javier Milei de mantener un Superávit Fiscal y un Déficit cero.

Los pampeanos viven su propia realidad, sus autoridades no la desconocen y operan en relación a establecer mecanismos que intenten el equilibrio que hoy se ha perdido entre ingresos y gastos de las canastas básicas.

El futuro argentino pende del buen criterio y la sensatez de quienes tienen las herramientas del poder político, social y económico. Si el cambio no se concreta, la caída es inevitable.

 

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