Uno de los factores que poco ha tenido en cuenta el presidente Javier Milei en estos casi dos años transcurridos de su mandato, es haber hecho caso omiso de las sombras que surgían de las realidades que vive la Argentina, interna y externamente.
Morigerada la macroeconomía, con ayuda de los EEUU y el resultado de ajustes, privatizaciones y regulaciones del sistema económico financiero, acompañado del reacomodamiento del Estado en el proyecto de la imperancia del libre mercado y la puesta en valor del capital privado en reemplazo de los aportes del gobierno, se alcanza una parte del programa integral de recuperación.
Sigue aún, sin poder resolverse, la microeconomía que depende de varios factores que no han podido regularse e inclusive se han agudizado algunos factores que son elementales y que infieren el achicamiento notorio de la escala social, el país está en un tembladeral donde los auxilios no llegan sino se responde a sus exigencias.
La pauta quedó claramente evidenciada en la firmeza de los reclamos que el presidente libertario recibió en el American Bussiness Forum, donde un poderoso fondo de inversión y acreedor de la Argentina, Pimco, a través de Pramol Dhawan, director de mercados emergentes, le expresó al presidente argentino: “No invertiremos en activos locales a estos niveles de la moneda. Punto final”.
Este no resultó el único aviso que le llegó al titular del ejecutivo que exponía sobre la realidad libertaria sobre Argentina y los proyectos que estaban en carpeta para continuar con el proceso de transformación.
Es evidente el prudente retiro de Scott Bessent, titular del Tesoro de los Estados Unidos, quien, como otros sectores de inversores mundiales están a la espera de una medida económica argentina basada en la libre flotación cambiaria, acompañada de una legislación que de seguridad jurídica real a quienes pueden pueden volcar sus fondos, pero garantizados y enfocados en negocios redituables basados en energía, tierras extrañas, litio, metales diversos, entre los más requeridos, siguen sin concretarse, por el contrario muestran una realidad negativa.
Las palabras de Milei, no reflejaron esa intencionalidad requerida por los capitales de inversión, dado que reafirmó la decisión de mantener las franjas de flotación, dejando sin definir los posibles acuerdos a los que debería llegar el gobierno argentino interna y externamente para disponer de aquello que interesa a los fondos de capitales interesados en las posibilidades que ofrecen las riquezas naturales de los países en procura del desarrollo.
Otro paso incierto que permite diferentes interpretaciones son las declaraciones de Jamie Dimon, CEO de JP Morgan, quien enfrió la expectativa de un préstamo conjunto con bancos privados. “Quizá no sea necesario emitir deuda”, manifestó ante el requerimiento del periodismo, poniendo un impasse en el interés del equipo económico argentino de lograr el financiamiento que el Gobierno imaginaba podría activar como positivo resultado de este viaje.
Estas declaraciones que se conocieron el jueves y viernes pasado, repercutieron en el mercado local, generando que los bonos soberanos argentinos se desplomaran a lo largo de toda la curva: los Bonares (AL41D) cayeron 0,63% y los Globales (GD38D) hasta 0,84%. Datos que plasman la realidad de una economía debilitada que no logra estabilizarse.
Otro aspecto que muestra una clara decadencia que se intenta vender de otra manera, es el informe de las agencias de calificación que tampoco dieron aire. Moody’s mantuvo la nota en Caa1 (estable), S&P en CCC (estable) y Fitch en CCC+ (estable).
Todas destacan las fortalezas estructurales, recursos naturales, base industrial, respaldo del FMI; pero remarcan los riesgos que siguen sin resolverse: deuda externa, volatilidad, presión fiscal e inflación alta.
Temas que el gobierno del libertario ignora y pretende que la ciudadanía viva un proceso difícil, sin aparente solución -por ahora- como auspicioso y recomponiendo todo el espectro de la economía nacional.
Situación que en las actuales circunstancias, la Argentina está lejos de alcanzar en un breve plazo.
El titular de economía, Luis “Toto” Caputo, sin desvirtuar lo manifestado por la figura presidencial en sus apariciones en el Forum, recogió el pedido de los grupos de inversión y manifestó que se estudian: ¡posibles modificaciones al régimen de bandas cambiarias!
Agregó en las reuniones sostenidas que: “el presidente Milei no tiene intención de dejar flotar la moneda, pero que podría acelerarse el ritmo de ajuste del rango de flotación, del 1% al 1,5% mensual”. Estas manifestaciones tuvieron lugar en una reunión privada organizada por J.P.Morgan Chase.
Se percibe una operación económica cuyos contenidos se desconocen, pero que serían el único camino viable que se le ofrece al grupo económico libertario para evitar una desvirtuación y quiebre del programa que intentan implementar en estos dos últimos años de gobierno mileista.
Este viaje sirvió para mostrar una realidad que plantea aspectos diferenciales con el relato que transmite el gobierno de Javier Milei. No todo brilla, y el país no está tan bien como pretenden se crea.
Cuando todos bajen a la “tierra” desde su paseo por “Narnia”, y revelen la realidad, comenzaremos a saber a qué atenernos.
Hoy es todo parte de un gran relato.



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