JUEVES 08 de Diciembre de 2022
 
 
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La política y la economía, un síndrome irresuelto

La Argentina padece un conjunto de síntomas que se presentan juntos y son característicos de una enfermedad o de un cuadro patológico determinado provocado, en ocasiones, por la concurrencia de más de una enfermedad transformada en endémica.

Mientras el país está soportando los desfasajes de una economía que no hace pié y se profundizan los inconvenientes para elaborar  normas que negociadas permitan ponerle freno a la constante evolución del índice inflacionario. Los políticos elaboran planes que les permitan arribar con probabilidades de éxito al 2023.

El oficialismo se sigue autodemoliéndose. Por un lado  el sector que respalda la figura del presidente Alberto Fernández y por el otro los seguidores de la vice presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Dejamos aparte, pero debe ser considerado,- sin saberse hasta ahora cuál será su peso eleccionario- los que responden a Sergio Massa. Hoy constituido en el hombre "fuerte" del gobierno "albertisto, cristinista".

Más allá de las consideraciones que puedan realizarse, escuchando a los conocidos opinólogos políticos y consultores, todavía es una incógnita, quién puede ser el candidato que concentre el poder de la futura coalición del Frente de Todos.

Las medidas económicas, que se han puesto en un escenario confuso y con incertidumbre- hasta ahora- no han dado los resultados esperados. Por el contrario, se han puesto en práctica viejas recetas -aggiornadas- pero que siempre condujeron al fracaso. Y ahora parecen seguir el mismo destino.

Se puede percibir una inestabilidad social muy sensible, que ha provocado una profunda alteración de los grupos sociales marginados, que agrupados, persisten en el reclamo de mejoras asistenciales.

A esta problemática debe agregarse el ejercicio de las paritarias, que están- las que se están reuniendo ahora, en una disputa, donde los reclamos están -por ahora- muy lejos de acordarse y consensuar.

Nadie deja de reconocer  la legitimidad de los reclamos. Lo que está en tela de juicio es que se puedan cumplir y finalmente resulte peor el remedio que la enfermedad- Que en este caso sería "ajustar internamente en las empresas", buscando con ello recomponer sus economías para hacer frente a los porcentuales pedidos-

Hasta  aquí un pantallazo de lo que está enfrentando el oficialismo. Por el otro lado aparecen las notables divergencias que está mostrando la oposición. Desde veladas amenazas de agresión física, hasta una enconada disputa por mantener los lugares de privilegio, con  miras al acto eleccionario del año próximo-

Hay un refrán del Martín Fierro, obra literaria de José Hernández, que creemos deberían -los políticos- tener en cuenta: “Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera”.

Y si observamos con detenimiento el comportamiento de otras fuerzas políticas, que están dentro de la estructura del país,  es fácil advertir que ellos se fortalecen y -como en el caso de Javier Milei- se convierten en el "fiel de la balanza". Pronosticándose que puede llegar a constituir una opción válida, como la tercera fuerza, en caso de un- por ahora -casi seguro ballotage.

Todos están  en plena elaboración de su proyecto. El ciudadano de a pie, es parte de los medios que se utilizan para llegar a un fin. Pero la realidad nos muestra que no son el verdadero objetivo y que no se piensa  exclusivamente en cómo recuperarlos de la debacle, sino en cómo les sirven para alcanzar el poder.

Se deben, inexorablemente, atacar los males que afectan a la sociedad Argentina. Dejar de lado egos y personalismos que solo han conducido al país al caos. No quedan demasiados  espacios para seguir jugando a la política partidaria. El pueblo lo demanda.

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