SÁBADO 17 de Enero de 2026
 
 
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Con señales positivas y otras no tanto 

La Pampa: expectativas y desafíos de la producción agropecuaria 2026

La provincia de La Pampa transita un momento de señales mixtas en el corazón agropecuario argentino, marcada por expectativas productivas altas en ciertos rubros, tensiones climáticas y un contexto global que redefine tanto oportunidades como riesgos para el sector rural.

Este análisis recorre los principales factores que están marcando el presente y las proyecciones del campo pampeano para este año y el ciclo productivo 2025/26.
A nivel nacional, las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario proyectan para la campaña agrícola 2025/26 un volumen récord de granos cercano a los 155 millones de toneladas, impulsado por aumentos en la producción de trigo, maíz y otros cultivos básicos que aportarían casi USD 36.800 millones en exportaciones al país.
En La Pampa, uno de los pilares de la producción agrícola es el trigo. Datos recientes indican que la provincia podría alcanzar una cosecha récord de aproximadamente 951.800 toneladas de trigo en la campaña 2025/26, volumen que supera ampliamente los registros del ciclo anterior y marca una performance destacada en comparación con promedios históricos. Este dato, si se confirma tras el tránsito de las fases sensibles del cultivo y la cosecha, sería un motivo de optimismo para los productores pampeanos, más aún en un año donde el clima ha mostrado variaciones importantes.
Sin embargo, no todas las señales son positivas. Informes zonales señalan que la falta de lluvias significativas y las elevadas temperaturas han afectado cultivos como soja y maíz en varias zonas de La Pampa, generando estrés hídrico que limita el potencial productivo y obliga a replantear manejos técnicos y económicos en muchos lotes.
A nivel nacional, la Bolsa de Granos de Buenos Aires también ha señalado impactos por sequía reciente en regiones agrícolas clave, incluida La Pampa, aunque pronósticos de lluvias moderadas podrían atenuar parcialmente estos efectos si se concretan.
La soja, cultivo estratégico para Argentina, presenta un escenario complejo: en el plano nacional, algunas fuentes señalan recortes en las proyecciones debido a la persistente sequía que afectó vastas áreas de la región pampeana, lo que ha llevado a revisar a la baja los pronósticos de producción hasta niveles históricamente bajos si el déficit hídrico persiste.
Esta situación obliga a productores y técnicos a evaluar con cuidado las decisiones de siembra y manejo, especialmente frente a la volatilidad de los mercados internacionales y los costos crecientes de insumos.
El sector ganadero pampeano, por otra parte, sigue siendo un componente esencial de la matriz productiva. La Pampa es una de las principales provincias argentinas en volumen de ganado vacuno y su producción de carnes y derivados continúa consolidándose tanto para el mercado interno como para la exportación. En 2024, los cereales y carnes representaron más del 80 % de las exportaciones provinciales, con la ganadería bovina alcanzando un crecimiento interanual notable.
Pero más allá de cifras y proyecciones, las expectativas de los productores pampeanos están condicionadas por un contexto económico y climático desafiante. La volatilidad de los precios de los commodities y la presión de mercados internacionales -donde aumentos productivos en países competidores pueden limitar las cotizaciones- generan incertidumbre sobre rentabilidades futuras.
En resumen, La Pampa encara 2026 con una producción agropecuaria con potencial de buenos resultados, especialmente en cultivos como trigo y maíz, y con un sector ganadero sólido. Sin embargo, la persistencia de riesgos climáticos y la dinámica de los mercados globales imponen desafíos que requieren innovación, acceso a tecnologías y políticas públicas que permitan transformar expectativas en resultados concretos para el campo pampeano.

 

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