MARTES 11 de Agosto de 2026
 
 
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La oferta y la demanda...

Es un fenómeno que normalmente se materializa cuando se inician los aprestos para armar estructuras ante un proceso electoral. Algo que está sucediendo en el presente nacional.

 

La oferta y la demanda en la política adaptan los principios del modelo de disponibilidad y petición para explicar el comportamiento electoral, la formación de agendas y la relación entre gobernantes y ciudadanos.

Se dan en estas circunstancias, en escenarios disímiles que siempre mantuvieron reparos para “juntarse”; pero como expresa el refrán “la necesidad tiene cara de hereje” o en política el dicho: “Hay que aprender a comerse sapos, para lograr objetivos”. Y eso está sucediendo en la actualidad.

Pensar que el radicalismo aceptaría transitar por la senda del libertarismo, más allá de que encabece la lista el candidato “boina blanca” más cotizado, era el resultado de “tragarse muchos sapos juntos”.

Desde hace un tiempo, los amagues del “gran frente” fueron el motivo central de los encuentros que se realizaban buscando preparar el terreno propicio para alcanzar el poder que procuran desde hace muchas décadas.

La gran oportunidad del radicalismo la tuvieron -guste o no- con la figura de Ricardo Alfonsín, sin lugar a dudas junto a Balbín y Frondizi. Más allá de las deserciones que luego se produjeron, eran las columnas más sólidas que comenzaron a mostrarse, tras la nueva etapa de la democracia en el 83, al ceder el yugo de la dictadura por la enorme presión social existente.

Esa corriente política, no nueva pero sí una alternativa que generaba la existencia de dos partidos poderosos y satélites menores que, ideológicamente diferenciados, intentaban el balance equilibrado de un orden social que señalaba diferencias históricas.

Eso no fue solo parte del eje nacional sino que el correlato también alcanzó a los Estados provinciales, donde aparecieron candidatos potables para los diferentes niveles de la sociedad y fueron parte de la puja, que pocas veces fue más allá de dos partidos, el resto eran los contrapesos.

La necesidad de La Libertad Avanza y perspectivas del futuro generaron la necesidad de otra gobernanza, que ha constituido volver a establecer los “frentes”, algunos con ciertas similitudes ideológicas, otros en las antípodas, pero todos con un fin: alcanzar un nivel de poder que durante décadas les estuvo vedado por el poder regional de un sentimiento que nació con el peronismo y figuras que aún siguen estando en muchos hogares, como es el caso de Evita.

Hoy son parte de la historia y el devenir de los tiempos. La “vuelta de tuerca” que han producido las nuevas generaciones, acompañada de la irrupción de las nuevas tecnologías y una manera diferente de mirar la política y sus procesos , son parte de comenzar a escribir un nuevo “manual” en las formas de gobernar.

Se ha comenzado a trabajar en torno a las inquietudes de oferta y demanda que hace conocer gran parte de la sociedad. El desgaste de ciertos lineamientos de la política ha generado la necesidad social de buscar el cambio y quienes están operando para alcanzar el poder en la política lo han percibido, además -en muchos casos- han decidido guardar resentimientos y pujas anteriores para establecer los mecanismos de armar un frente de “batalla” que les permita llegar.

Es de esta manera que se arriba a la oferta política, consistente en compartir: los proyectos, las ideas, accediendo los más encumbrados de cada partido, lineamiento a poner sobre la mesa para convencer a la gente.

Son claramente una exigencia de gran parte de la sociedad, una demanda política: las necesidades, los enojos, los deseos y los problemas reales que la sociedad tiene y quiere resolver y para ello está decidida a no reiterar sus errores y buscar lo “nuevo”.

Este mecanismo se está generando en todo el país. Se miran con recelo, todos quieren ser cabezas y para ello ponen sobre la mesa estructuras de poder y comienzan a negociar opciones.

En La Pampa surgió en los últimos días el movimiento que rodea al candidato radical Martín Berhongaray, una figura que ha venido ganando espacio no solo partidario sino en el mapa político pampeano y que ha sido observado por las fuerzas opositoras al oficialismo como la posibilidad de pelearle el poder que el peronismo mantiene desde hace varias décadas.

Faltaba el visto bueno de la presidenta de los “violetas” -La Libertad Avanza-, Karina Milei y según ha trascendido ya habría prestado conformidad para la integración frentista con la cabeza del radicalismo, guardándose para sí el primer lugar de los cargos de senadores.

En ese marco de conveniencia mutua se piensa sumar otros sectores tales como el PRO, Mofepa, Comunidad Organizada y cualquier otro que esté perdido y sin chances reales.

Esta movida ya tiene un inconveniente que deberá ser motivo de muchas reuniones y, si hay posibilidades, nuevos acuerdos. El PRO pampeano ya tiene decidido que la quiere a “Marita” Mac Allister de candidata a gobernadora en un gran frente. El pasado sábado, referentes del PRO se reunieron en Intendente Alvear con representantes de distintos sectores del norte de la provincia. Del encuentro participaron funcionarios del PRO La Pampa: el diputado nacional y presidente del partido, Martín Ardohain; la senadora nacional, Victoria Huala; diputados provinciales y concejales de toda la provincia. De este encuentro surge otro lineamiento que se suma a la oferta y demanda.

Todos o la mayor parte lanzados al armado futuro. El oficialismo manda mensajes, fija “banderas” y señala ejes del poder. Nada está quieto, todo está en pleno movimiento, unos con más ruido que otros, pero en general apuntando al 2027.

El tiempo futuro dirá cómo se arman los frentes de la batalla electoral, por ahora son solo reuniones, persistiendo la oferta y la demanda.

 

 

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