Este es un complejo escenario en el que se chocan diariamente las distintas realidades y/o relatos que se configuran alrededor de las opciones que se van produciendo frente a las enormes diferencias que existen entre aquello que pretende lograr el gobierno libertario y lo que le sucede a una gran parte de la sociedad.
No es la primera entrega en la que se alude explícitamente a las disparidades que existen ante aquello que Javier Milei y su equipo económico han diseñado para lograr la transformación del plan que venían ejerciendo las políticas tradicionales con la irrupción de un liberalismo extremo, condimentado con una orientación anarcocapitalista, que ha roto todos los esquemas de una Argentina emergente y que retrocede dramáticamente en el terreno del crecimiento y desarrollo.
El presidente Milei, consustanciado con la entrega incondicional que ha realizado ante el requerimiento del presidente de los EEUU, Donald Trump, de donde cree que puede surgir su liderazgo sudamericano, ha perdido de vista que su gestión basada en ajuste, achique, desregulación y transformación del Estado está generando un daño social interno que, de mantener sumergida a la microeconomía y dejar que aumenten los índices del desempleo por cierre de empresas y que la pobreza y la indigencia se agudicen, resultará catastrófico.
Se plantean dicotomías entendidas como factores que generan una división o separación de un concepto, objeto o realidad en dos partes, o como elementos que suelen ser opuestos, contrastantes y mutuamente excluyentes. Aspectos que son marginales a las vicisitudes que está soportando un 60 por ciento de la sociedad.
Se vivencia un sistema económico distorsivo que es generador de un clima social enfermizo y que no encuentra salida para sus necesidades básicas. La encrucijada entre la inflación y el bolsillo: un análisis sobre la desaceleración del índice de precios frente a la pérdida real del poder adquisitivo y el impacto de las tasas o regulaciones locales en el comercio. Estos son elementos que no encuentran el mecanismo político de regularización.
Se ha conformado un escenario conflictivo donde las privatizaciones confrontan con el poder que pretende ejercer Javier Milei, imponiendo la soberanía Estatal. Esto ha derivado en un debate legislativo y financiero en torno a la venta o concesión de empresas públicas, como el caso de las discusiones sobre AySA o los balances de YPF, que evalúa los costos fiscales frente a los recursos estratégicos. Todos estos movimientos tienen daños colaterales que amplían la grieta social.
Se hace muy notorio el desbalance de los mercados frente al riesgo país dejando claramente explicitado que desde los ámbitos internacionales nos observan con recelo y nadie arriesga ante la notoria falta de seguridad jurídica. Una mirada crítica a la paradoja entre el optimismo macroeconómico del Gobierno y las tensiones del mercado, que mantienen el riesgo financiero alto, señalando la ausencia del despegue de una microeconomía que está sepultando a una gran parte de la ciudadanía, la cual no logra equilibrar sus recursos con las necesidades que le imponen sus grupos familiares.
Existen, simultáneamente, otros aspectos conflictivos donde se ponen en juego facetas institucionales como la división de poderes del Estado Nacional. Ese marco controversial, en el cual se juzgan resoluciones y normas jurídicas y donde la Institucionalidad ha sido motivo de provocar conflictos de Poderes, fundamentalmente con las decisiones que se han conocido acerca de las resoluciones de la Corte Suprema de Justicia, generando una crisis y grietas en el máximo ámbito de la Justicia, marcando diferencias internas y planteando interrogantes sobre el impacto de la controversia generada a partir de la vigencia o modificación de la Ley de Tierras.
El otro tema polémico es la cambiante gobernabilidad en el Congreso donde el oficialismo busca bloquear las ofensivas opositoras y coordinar mega sesiones legislativas, para sostener sus reformas clave en Diputados, frente a un mapa político fragmentado.
Por otro lado, las batallas por la “Cultura” y la Opinión Pública constituyen otro punto en disputa. El enfoque en la polarización discursiva, el peso del aparato digital de las redes sociales en la gestión pública y la discusión sobre el rumbo ideológico del país son mecanismos de la evolución tecnológica que el presidente Milei pretende implementar para poder manejar la opinión pública.
Para definir el escenario y la multiplicidad de conflictos que se plantean están el armado político y las proyecciones electorales, especialmente, las internas de poder en el oficialismo con el rol central de figuras como Karina Milei en el armado de listas, la centralización de las decisiones en la cúpula de La Libertad Avanza y el desplazamiento de las líneas más tradicionales.
Está a pleno el internismo de la oposición y el peronismo, donde aún se sigue buscando un nombre, superar la disputa interna entre Kicillof - Cristina Fernández de Kirchner y definir el posicionamiento de figuras provinciales.
En el mileismo están esperanzados con la visita del Papa León XIV a Luján y que su presencia constituya un puente para el consenso social. Pero la realidad siempre supera a las evaluaciones previas o el mismo relato que intenta convencer a los “ningunistas”, hoy, la tercera fuerza electoral argentina.
Creemos que hay solo una manera: recomponer el tejido social, recuperar el poder industrializador y abrir opciones claras y precisas de crecimiento y futuro.
Hoy: una utopía.



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