Eran dos acciones que se veían venir. Tarde o temprano el presidente norteamericano Donald Trump comenzaría a enfrentarse con los conflictos internos sociales, políticos y judiciales.
En el otro extremo uno de sus “incondicionales” sudamericanos, el presidente Javier Milei, no solo confronta con los sectores ultra opositores que aún con poderes debilitados siguen siendo una “piedra en el zapato”, sino que en su propio staff gubernamental donde, pese a que lo niegue, figura la vice presidenta Victoria Villarruel, quien surgió como el posible nombre que le hará frente en el 2027.
En el caso argentino, las recientes declaraciones, expresiones muy cuidadas pero agudas y penetrantes en el esquema de
La críticas a las acciones político-económicas, instrumentadas por la administración Trump, fueron un tiro por elevación para el presidente argentino que ha sostenido acompañar al republicano incondicionalmente.
Más allá de haber convertido a
Es un síntoma que se percibe, la lucha interna que sostiene por el poder el staff gubernamental mileiano, fundamentalmente en las acciones de quién indudablemente tiene la herramienta del veto. No obstante hay quienes piensan, y lo manifiestan, que Karina Milei es “Quién gobierna
En otros niveles prima la desconfianza y las estrategias para colocarse del lado de donde soplan vientos favorables. Por caso, los que provoca Santiago Caputo, un operador que se mueve entre las sombras, que maneja áreas de enorme influencia y poderosas cajas; que compite el poder con la hermana del presidente “El jefe” Karina Milei, quien pese a sus deseos no ha logrado doblegar la voluntad de su hermano para que prescinda de los servicios de su asesor privado.
Aún no ha concluido la “purga” de funcionarios prescindibles, a quienes ya se ha buscado reemplazante y solo se espera la decisión presidencial para ejecutarlos. Cuneo Libarona es uno de ellos, aunque hay otros que son apuntados por Karina Milei pero que a los cuales se ha resistido -hasta ahora- la figura presidencial.
Un escenario tan o más conflictivo es el que enfrenta el presidente de los EEUU, Donald Trump. El reciente fallo de
No obstante este revés, Donald Trump fiel a su estilo de que se debe hacer lo que él indica, buscó un mecanismo de manejar aranceles del 10 al 15 por ciento para todos los países con los cuales comercializa.
En el caso de prosperar la nueva metodología habrá que ver como incide en el mercado comercial argentino, fundamentalmente en los acuerdos de libre comercio como el recientemente firmado.
Según los especialistas en comercio internacional, las nuevas normas que deberá aplicar el presidente norteamericano, ante la barrera legal que enfrenta, podrían llegar a repercutir en las consideraciones y “letra chica” del reciente convenio firmado de libre comercio entre Argentina y el país del norte.
Hay quienes predicen que se producirán demoras en una aplicación de la norma mientras que Trump pueda acordar internamente hasta dónde puede alcanzar con su poder presidencial, sin tener que someterlo a consideración del Congreso.
EEUU no es Argentina y los Demócratas no son los sectores opositores legislativos fáciles de convencer, máxime cuando alientan la esperanza de volver al poder, ayudados por los desaguisados cometidos por el presidente estadounidense.
El poder tiene límites naturales que imponen prudencia en la ejecución de las políticas a instrumentar. Hoy Trump tiene uno de los principales centros electorales del país oponiéndose a todas sus maniobras. El alcalde Zohran Mamdani se ha erigido en uno de sus principales opositores y ya son varios los estados que han señalado su disgusto ante las políticas “trumpistas” y acerca del hecho de intentar erigirse en uno de los grandes líderes mundiales a costa de la vida de los norteamericanos.
A Donald Trump se lo ha visto acometer y amenazar con emplear la fuerza de la acción militar para lograr sus objetivos. Algo bastante parecido, aunque los escenarios sean diferentes, ocurre con las normas que pretende el presidente libertario. Ambos en un comportamiento similar aceleran y pareciera que llegarán al final arrastrando todo pero en un momento comienzan a cambiar figuritas para lograr sus fines. Tal para cual.
En la realidad tanto Javier Milei como Donald Trump caminan por un sendero minado, plagado de dificultades sociales, económicas, comerciales, industriales y científicas.
La gran diferencia: son las espaldas de uno y otro país. Mientras ellos son de los más poderosos del mundo, nosotros apenas estamos adquiriendo la chapa de emergentes.
La realidad nos golpea y el viento sigue soplando sin que nadie lo perciba...



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