Desde hace tres meses aproximadamente se viene desarrollando, con diferentes matices, una nueva versión de “Alí Babá y los cuarenta ladrones”, cubriendo el papel estelar el Jefe de Gabinete de la Nación, también vocero del presidente, Manuel Adorni.
Son historias fantasiosas, elucubradas por un personaje que de la noche a la mañana apareció siendo un potentado terrateniente, cuando con anterioridad llegaba a cubrir las necesidades mínimas con el aporte de sus ocasionales amigos.
Pero resulta, amigo lector, que el funcionario de “marras” según sus versiones, primero fue ayudado por ancianas dadivosas que le prestaron sus ahorros para que adquiriera departamentos, casas en un country y le hiciera refacciones lujosísimas de altísimo costo, teniendo aún deudas en dólares que pagar...
Además, su espíritu intrépido y viajero lo llevó junto a su familia a realizar recorridos de primera, en servicios de vuelos particulares y haciendo gala de pernoctar en hoteles súper cinco estrellas y, lo sorprendente, que el apenas periodista que dice ser contador, pagaba todo “cash” y en dólares, sin comprobantes que puedan certificarlo, pero sí con personas que lo atestiguan.
En el marco de este relato aparecen dos figuras centrales de la política argentina, el presidente Javier Milei y su hermana Karina, Secretaria General de Presidencia, quienes contra “viento y marea” se niegan a reconocer que su alto funcionario -y estrecho colaborador de “El Jefe” Karina-, es un corrompido ciudadano que no puede presentar con absoluta claridad una Declaración Jurada, a la que están obligados los empleados del Estado, que
¿Habrá reparto?, se preguntan propios y ajenos, dada la determinación de no prescindir de sus servicios y que
De pronto se abrió la “cueva” y aparecieron más de 500 mil dólares que ocultaba el ex vocero presidencial, fruto del ahorro en negro: “Como lo hacen todos los argentinos”, según lo mencionado por el funcionario en una entrevista con un medio colaboracionista.
Pero, pese todo realizó la presentación de una “mentirosa y armada ex profeso” Declaración Jurada -hoy cuestionada por profesionales de distinta extracción política que se sienten burlados, ninguneados por quien sostiene que “Ha mentido, pero que ese es su error”-, que sostiene que él no es “corrupto” ni “ladrón”.
Lo estiraron el tema hasta el inicio y desarrollo del Campeonato Mundial de Fútbol, pensando que el sentimentalismo futbolero de la ciudadanía dejaría en el olvido el tema Adorni.
Todo indica que se equivocaron y, si bien hay alborozo y alegría incontenible porque Argentina pudo superar su primer compromiso con éxito, siguen pensando que el Jefe de Gabinete no puede continuar en funciones, más allá que el presidente Javier Milei y su hermana determinen lo contrario.
La historia sigue sumando capítulos, generándose roces y discusiones de los sectores que componen el mapa político nacional, fundamentalmente a nivel legislativo, donde la gran mayoría pretende interpelar al “mentiroso” Adorni y someterlo a una moción de censura, norma que sería utilizada por primera vez para poder decidir la destitución de un funcionario corrupto y confeso de sus tropelías, a las que él denomina “errores”.
La terquedad presidencial anima a presuponer que el país enfrenta un escenario enmarcado en la corrupción de muchos y todos de alto vuelo, situación que conoce detalladamente Manuel Adorni, dada su función y que hoy utiliza como ancla para tener un destino venturoso en alguna parte del mundo, donde pueda refugiarse con su núcleo familiar y vivir con el “negro que pudo ahorrar, junto a su esposa”.
El tema sigue presente y, según trascendiera en diversos medios, ayer se contemplaba en
Esto surge y muestra urgencia en darle una salida ante fuertes versiones respecto de la continuidad de Manuel Adorni, sobre quien se posa una fuerte presión de la oposición (y de actores propios del oficialismo) para que dé un paso al costado.
Los cuestionamientos abundan y ya nadie del staff gubernamental oculta su incomodidad de tener que compartir con un funcionario que no funciona.
La historia tendrá un final que aún es una incógnita, pero la realidad indica que Adorni tiene el tiempo agotado. Mientras esto sucede, se siguen sumando episodios a esta historia de “corruptos”.



Escriba su comentario