JUEVES 10 de Septiembre de 2026
 
 
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La derrota fue y ¿ahora qué?...

Esta columna venía sosteniendo que un país como Argentina no se puede manejar a los golpes, insultos, denostaciones, agravios, ninguneos y manoseos personales que rompen el tejido de la sana convivencia ciudadana.

En algún momento, la reacción se comenzaría a materializar, porque en parte se habían desbordado todas las posibilidades que ofrece la política para funcionar, sin exagerar las herramientas del poder.

Nadie nace líder de la noche a la mañana, ni se convierte en poderoso porque haga uso desmedido de las prerrogativas que le da un cargo. En este caso, el de presidente de los argentinos.

Tanto insulto, el intento de categorizar a quienes no coinciden con su forma de pensar y mucho menos de actuar, conducen inexorablemente al choque que pone en riesgo la institucionalidad de una Nación.

El quiebre psicológico que debe estar soportando el presidente libertario Javier Milei y la presión ejercida por sus más cercanos colaboradores lo llevaron a reconocer la derrota, situación que -hasta el pasado domingo- no admitía como posibilidad para su programa de gobierno.

La realidad que veníamos sosteniendo le pegó duro al presidente y a sus adláteres, algunos de los cuales aún están intentando encontrar argumentos que justifiquen el por qué del revés electoral, cuando estaban convencidos de que podían pintar todo el país de violeta.

La señal de los mercados es clara y contundente: “La política económica sustentada por el gobierno libertario tiene filtraciones negativas que están generando mucha desconfianza”.

Que el Jefe de Gabinete Guillermo Francos, en un intento por morigerar el fracaso, salga a decir que: “La macroeconomía no llega a la gente; no es suficiente para tranquilizar ni normalizar al territorio nacional internamente”, reafirma una verdad que vienen repitiendo los “econochantas” que tanto denosta Milei y que sostienen los analistas, consultores economicistas que no concuerdan con destruir el poder industrial y productivo interno para favorecer al mercado externo.

Se volvió a poner en evidencia a las tendenciosas encuestadoras que -salvo honrosas excepciones- buscan quedar bien con quienes les pagan. Por caso, tenemos los titulares de la consultora Isasi-Burdman, que habían aparecido en los últimos días, en los cuales se estimaba una victoria de 10 puntos de La Libertad Avanza (LLA).

Entre muchos desaciertos y falsos datos que brindaron, llegaron a estimar sin ningún pudor o vergüenza que: “Roba en la primera, roba en la quinta y gana la tercera sección electoral, claramente. Estamos totalmente seguros, esto es Isasi/Burdman, calidad”, planteó la politóloga, refiriéndose a la provincia de Buenos Aires “pintada de violeta”.

No es error de cálculo, es lisa y llanamente un trabajo partidario que pone en tela de juicio la seriedad de otros que señalaron números muy diferentes, aunque solo una se aproximó a la verdad y dejó claramente explicitado que el peronismo-kirchnerismo estaba vigente e impondría condiciones.

Desde nuestra editorial hemos advertido que los números que trascienden con anterioridad a las compulsas responden a factores que inciden sobre el lado que señalan los porcentajes. Variables como: dónde se encuesta, cómo se proyecta y fundamentalmente si expresan la verdad quienes responden.

Dichas encuestas no sirven, alteran el medio social y generan falsas expectativas, dejando en claro que nadie pone en tela de juicio las formaciones y capacidades de quienes las realizan, sino los resultados obtenidos y la necesidad de quedar bien con quienes los contratan.

Ayer, Javier Milei llamó a dos reuniones de gabinete, por lo que suponemos que la “purga” está en la agenda presidencial. Dado que a su hermana no la tocará, pese a ser la sindicada como responsable de las “coimas” de la ANDis y venta de cargos, tendrán que rodar otras cabezas, siendo las más objetadas: los Menem, Sandra Pettovello, tal vez un corrimiento de Guillermo Francos, dada la postulación para octubre de Patricia Bullrich y Petri. En síntesis, la motosierra está adentro del gobierno.

También se habla entre las bambalinas de la Rosada, que el equipo de Luis “Toto” Caputo estaría en la “cuerda floja” y que Sturzenegger prepararía a su gente para hacerse cargo de esta segunda etapa del gobierno mileista.

Primer gran fracaso electoral de Javier Milei y una clara señal de que deberían comenzar a cambiar los procedimientos gubernamentales. Estas son solo presunciones, parte de las cuales volteó en la noche del domingo el presidente cuando remarcó que nada cambiará el rumbo ni los propósitos que tiene como objetivo LLA.

Recorrer el camino en reversa supone un accionar que no se corresponde con la personalidad autoritaria del presidente Milei, ni del cuadrángulo del poder. Negociar, acordar, ceder en lo incorrecto que afecta a gobernadores, jubilados, universidades, instituciones como Inta, Inti, Conicet entre otras, están en la lista de consideraciones a futuro. El gran interrogante es si Milei accederá a esa mesa de concertación nacional.

El gobierno, si se empecina en mantener la actitud de “amigo-enemigo”, aumentará el efecto de la auto-erosión que podría llegar a deslegitimar esa prevalencia que logró en los primeros meses de mandato.

Hoy la convalidación del peronismo-kirchnerismo bonaerense es el oponente buscado por Milei y su “cuadro de poder”. La recomposición de los equipos gubernamentales y la instrumentación política serán las que definan resultados en octubre y generen un escenario adecuado para el 2027.

La “pelota” está en los terrenos de La Libertad Avanza. Según como la jueguen, tendrán alguna chance de competir con opción a ganar, de la otra manera, ratificando actitudes, será la sociedad la que decida.

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