En todo caso lo que existe son escenarios diferenciados en donde se pueden producir actos corruptos, pero nada más que eso.
El gobierno del libertario-anarcocapitalista Javier Milei, su tridente de poder y el circulo más íntimo que lo rodea, están intentando hacerle ver a la sociedad que la casta corrupta eran los que hacían políticas prebendarias y obtenían beneficios importantes para ellos y sus familias.
Ellos hacen lo mismo, aunque van cambiando las formas, entonces ya no son corruptos, son actitudes que dibujan en un incierto escenario donde se elaboran los sucesos abusivos, viciados de ilegalidad, como actos permitidos y que son disculpados con excusas banales y grotescas.
El reciente episodio que sale a la luz, protagonizado por el Jefe de Gabinete Manuel Adorni, quien se ha erigido en el juez de la moral de gran parte de la ciudadanía, muestra la caradurez de pretender disimular un claro acto de corrupción al permitir que su esposa forme parte de la comitiva oficial que viajó a los EEUU y cuyos gastos, naturalmente, corrieron por cuenta del Estado Nacional, es decir pagaron con “la nuestra”.
Hasta periodistas afines, muy pegados a las políticas y acciones del presidente Javier Milei, han señalado su molestia y caso Eduardo Feimann se lo hizo conocer al propio Adorni, en una nota periodística donde le cuestionó ese accionar y no aceptó los intentos de disculpa que procuró el funcionario.
La corruptela es una mala costumbre, vicio, abuso o práctica ilícita, generalmente de poca o mucha monta, que se introduce en contra de la ley o la norma establecida. A menudo se usa para describir actos corruptos menores, mayores, o abusos habituales, especialmente en la administración pública.
Esta definición es clara y no requiere demasiada explicación. Manuel Adorni, el soberbio vocero hoy Jefe de Gabinete, está en la lista de los corruptos, por más que procure disimularlo.
Ya no le cabe señalar a las gestiones anteriores ni a los actos de corruptela que se les achacan. que son muchos y en su mayoría están en manos de la Justicia para que resuelva responsabilidades.
Aún sigue sin definirse un tema que implica al presidente y a su hermana Karina Milei, el caso $Libra, que se mueve con una rara y sospechosa lentitud en áreas judiciales que, deben desentrañar la verdad de las coimas que se les achacan, y que recientemente saltaron al primer plano al tomarse conocimiento de pagos de 250 mil dólares con un destino no demasiado claro, pero que señala al presidente como destinatario.
Tanto intentar hacer ver que La Libertad Avanza está transitando por un camino en donde se privilegia la moral política que se refiere a los principios éticos y valores que guían las acciones de los líderes y funcionarios en el ejercicio del poder, enfocándose en el bien común y la justicia, a menudo implicando decisiones difíciles (“tragar sapos”).
Por otro lado, se predica la moral ciudadana como los valores y normas de conducta que guían a los ciudadanos, basándose en el cumplimiento de leyes, derechos y el respeto mutuo.
La ética ciudadana es la forma correcta y virtuosa de comportarse de un ciudadano, según el sistema de valores de una sociedad. Algunos valores promovidos por la ética ciudadana son la honestidad, la responsabilidad, la tolerancia, la participación cívica y el respeto a la ley.
Pero para que se dé esta conducta de la sociedad, los ejemplos deben venir desde arriba y no mostrar una actitud que niega todo indicio de compostura honesta basándose en el ejercicio de un poder descomedido.
Hoy, los temas más importantes que afligen al mundo -y naturalmente a la Argentina que está transitando una de las etapas más conflictivas en los campos de la economía interna, desmadrada y sin rumbo cierto-, se dejaron de lado, para mostrar la figura de un alto funcionario que pregona constantemente la honestidad como baluarte del gobierno libertario y él se muestra envuelto en un tema de corruptela que ha convertido en insostenible su continuidad en un gobierno que predica la moral política.
Veremos qué dice Milei cuando regrese del periplo español. Habrá reacomodamientos o se inventarán más excusas.



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