Indicó que “desde la implantación inicial de más de 42.000 portainjertos a fines de 2024, Ruka Kurá atravesó nuevas etapas de desarrollo: incorporó variedades mediante injertación, amplió sus instalaciones de servicios y comenzó a construir una capacidad propia de producción de plantas”.
El presidente de Caja Forense, Víctor María Bensusán; la gerente de Inversiones y Proyectos, Fiorela Mocca; y el asesor del Directorio, Luis Héctor Fernández, abordaron el sentido institucional de la inversión, su planificación y el trabajo que se desarrolla en la finca, cuya dirección técnica agronómica está a cargo de la ingeniera Gisela Rosane.
Sobre qué representa Ruka Kurá para la Caja Forense, Bensusán sostuvo que “los regímenes previsionales se encuentran sometidos a dos fenómenos poblacionales concurrentes que impactan en sus horizontes de equilibrio actuarial: por un lado, la continua disminución de la tasa de natalidad, por el otro, el crecimiento de la expectativa de vida, todo lo cual nos exige realizar inversiones con horizontes de muy largo plazo”.
“En ese sentido, Ruka Kurá permite diversificar las inversiones del Fondo Previsional de la Caja. A las inversiones inmobiliarias y financieras incorporamos una actividad productiva, en la economía real, que requiere esa mirada al futuro, seguimiento profesional y continuidad de gestión”, enfatizó.
“Hoy contamos con una finca implantada, infraestructura y un equipo de trabajo afiatado. Eso es un avance importante, aunque todavía estamos en una etapa de formación del cultivo. Nuestro objetivo institucional sigue siendo fortalecer el patrimonio que respalda a los afiliados activos y pasivos”.
En cuanto a cómo se vincula la inversión en Ruka Kurá con el desarrollo de Casa de Piedra, Luis Héctor Fernández indicó que “desde el comienzo entendimos que la diversificación de las inversiones de la Caja podía encontrar en Casa de Piedra una oportunidad para desarrollar una actividad productiva de largo plazo. El proyecto se inscribe en una política provincial que busca ampliar la producción bajo riego y generar nuevas actividades económicas”.
“La inversión pública en infraestructura y el trabajo de los organismos provinciales son parte de las condiciones que hacen posible ese desarrollo. A su vez, cada emprendimiento aporta inversión, trabajo y experiencia productiva, y Ruka Kurá forma parte de ese proceso”.
Sobre los principales cambios en la finca desde aquella primera implantación, Fiorela Mocca remarcó que “la plantación ocupa algo más de cien hectáreas y está organizada en diez cuadros. Desde entonces avanzamos en las campañas de injertación, la formación de las plantas, las cortinas rompevientos y las instalaciones necesarias para sostener el trabajo cotidiano”.
“Durante 2024 y 2025 se incorporaron dos tractores, uno de gran porte y otro frutero, y se instalaron los módulos de servicios. En 2026 sumamos equipamiento para el manejo de malezas y avanzamos con el laboratorio, el invernadero, el sombráculo y una vivienda dentro del predio. También se amplió la capacitación del personal. La evolución de una finca se ve en las plantas, pero depende de toda esa organización que permite cuidarlas diariamente”.
En la actualidad, dijo, “estamos formando los árboles que constituirán el monte productivo. Se realizaron campañas de injertación en 2025 y 2026, proceso que concluirá en noviembre, y continuamos con el seguimiento de las plantas, las tareas de formación y la preparación de las próximas intervenciones. El 14 de agosto se completó la campaña de poda de los cuadros y las cortinas. Es un trabajo que permite ordenar la estructura de los árboles y preparar la plantación para su nuevo ciclo de crecimiento”.
Mocca indicó que “la finca cuenta con un sistema de riego por goteo organizado por sectores, que permite distribuir el agua y aplicar fertilizantes. Para la nueva campaña se elaboró una programación específica que considera el desarrollo de las plantas, las características del suelo y la capacidad de los equipos”.
“El objetivo es ajustar los volúmenes y la frecuencia a las necesidades del cultivo en cada momento. Esa programación se irá afinando con las observaciones de campo y con los sensores y demás herramientas de monitoreo que estamos evaluando incorporar”.
Sobre qué significa para el proyecto que Aguas del Colorado haya asumido la operación y las obras de mejoramiento del acueducto de Casa de Piedra, Bensusán sostuvo que “Es un paso importante para consolidar el desarrollo productivo de Casa de Piedra. La operación y las obras de mejoramiento del acueducto han quedado a cargo de Aguas del Colorado, una empresa que aporta una aquilatada experiencia técnica en esta materia, adquirida a lo largo de varios años de operación del Acueducto del Río Colorado”.
“La labor mancomunada del Ente Provincial del Río Colorado, Aguas del Colorado y la Agencia I-Comex, junto con el seguimiento del Ministerio de Obras Públicas, se está reflejando en una mejora continua del sistema de riego. Para quienes estamos invirtiendo y produciendo en Casa de Piedra, esa coordinación es fundamental”.
En torno al valor estratégico tiene el vivero propio para Ruka Kurá, Fernández dijo que “buscamos disponer de mayor capacidad para producir y controlar nuestro material vegetal, atender reposiciones y evaluar nuevas variedades. También se abre una posibilidad de desarrollo futuro mediante la producción de plantas para otros emprendimientos, que deberá consolidarse técnica y operativamente”.
Mocca afirmó que “el pistacho tiene un período prolongado de formación, y las primeras cosechas deben diferenciarse de una producción comercial consolidada. Además, el desarrollo de cada sector depende de cuándo se establece efectivamente su injerto y de cómo evoluciona la planta”.
“Contamos con proyecciones que iremos precisando a partir del establecimiento de los injertos y de la evolución de las plantas en cada sector. En esta etapa, el indicador principal es la consolidación de un monte sano y bien formado. A partir de su evolución podremos precisar mejor el calendario productivo”.
Bensusán afirmó que “pasamos de un proyecto a una finca implantada, equipada y con seguimiento técnico. También incorporamos experiencia y conocimientos que nos permiten planificar con mayor precisión las siguientes etapas del cultivo”.
“Las prioridades son consolidar la plantación, completar las etapas pendientes del vivero, fortalecer el equipo y acompañar la nueva etapa de gestión del acueducto. Sobre esa base podremos avanzar hacia las siguientes etapas de cosecha y procesamiento”.
Agencia Santa Rosa
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