MIÉRCOLES 26 de Agosto de 2026
 
 
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La “caja de Pandora” está abierta...

Tal como lo explícita el mito: “Zeus creó a Pandora, la primera mujer, y le entregó una caja con la estricta orden de no abrirla. Vencida por la curiosidad, Pandora la abrió y liberó todos los males del mundo (enfermedades, dolor y vicios). Al cerrar la caja apresuradamente, logró retener solo un elemento en el fondo: la esperanza”.

Aunque parezca irreal es una de las formas que se le encuentra a la política que despliega el presidente Milei en Argentina. Creó una mujer poderosa: su hermana Karina Milei, quien está más allá de los manejos que puede realizar el primer mandatario, y pese a las recomendaciones que -es de suponer- han existido entre ellos, la curiosidad pudo más y abrió el paquete del futuro de Argentina, encontrándose poderosa -al punto de que muchas de sus acciones pueden considerarse “impiadosas”.

Un mito que ha trascendido a través de diferentes interpretaciones generando un formato estructural del mundo con poderosos y obedientes colaboradores, y más abajo escalonados medios pobres, pobres absolutos y la última escala que la modernidad llama indigencia.

Las alternativas que se viven tras la promesa de provocar cambios sustanciales en la vida de los argentinos se ha comenzado a distorsionar, atento a que de la “Caja de Pandora” salieron las ambiciones, los egos desmedidos y se comenzó a disputar el “trono del poder” -en este caso el “Sillón de Rivadavia”- y desde allí el conductor libertario-anarcocapitalista vió la oportunidad de convertirse en un conductor-líder de una parte del mundo -Sudamérica- y pasar a integrar el escenario de los denominados primer mundistas.

Hoy la sociedad -o gran parte de ella- mira azorada y sin comprender demasiado cómo se destruyen quienes en un momento iniciaron el camino del liberalismo extremo y hoy pretenden erigirse en conductores de opciones que se adecuen a los reclamos sociales.

Es así como aparece la “sorda” guerra establecida entre la vice presidenta argentina Victoria Villarruel, que enfrenta al presidente Javier Milei, de quien dice: “Está padeciendo un problema de estados alterados”. Señalando que ese estado le preocupa por las decisiones que está tomando.

El presidente es una persona que padece -es evidente- un desequilibrio emocional que muchos de sus “seguidores y sumisos empleados” dicen: “Ese es Milei”, cuando la realidad está aceptando como normal que se insulte, denoste, critique, señale como degenerados fiscales a miembros del Congreso Nacional y no tenga reparos en ir a otro país con la investidura del presidente argentino y participar de una campaña política de otro Estado, faltando a las más delicadas normas de convivencia y de la diplomacia.

Lo lamentable es que esos gestos despreciativos que vierte con inusual frecuencia el primer mandatario, derrama en sus seguidores más obsecuentes y ya nadie se cuida en lo que dice o expresa cuando de atacar se trata a quienes no piensan igual o sostienen posicionamientos políticos ideológicamente diferenciados.

Este escenario ha convertido al país -y ahora extendiéndose a los Estados vecinos- en un “toca y daca” que no tiene frenos inhibitorios y se puede decir cualquier cosa a cualquier persona, habiéndose perdido el respeto y la consideración por el otro.

Esto lo han percibido desde el exterior y ha provocado que nos observen con recelo, esperando las reacciones que se originan en función de las manifestaciones que el presidente expone en cada uno de sus discursos o charlas de carácter académico, que pierden contenido y veracidad cuando se hacen basados con un claro contenido de la política que profesa.

Este desenfreno interno está en plena ebullición y se ha mezclado con el desarrollo de las primeras estrategias de una futura campaña electoral.

La presencia de Kristalina Giorgeva puso de relieve -y así lo dejaron explicitados muchos de sus “consejos”- que vino al país enviada por el presidente Donald Trump para que que fijará esquemas de la futura acción de la economía, basándose en parámetros que la titular del FMI se encargo de hacerle saber tanto a Milei como al Ministro de Economía.

En síntesis: vino a dar órdenes de qué pretenden para el futuro.

También esto es parte de la “Caja de Pandora” que dejó Milei que se abriera.

La ambición desmedida del presidente libertario está mucho más allá de Argentina. La realidad indica que este país y los resultados que surjan de la aplicación de sus reformas son el escenario que le permitirá seguir escalando en la búsqueda del poder mesiánico que pretende para esta parte del cono sur de Sudamérica.

La gran pregunta es:¿podrá Milei concretar su sueño?

 

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