De la desconfianza, que no sabemos si ha desaparecido, a este arribo de trabajo en equipo, manejando ambos el poder que les ha concedido la figura presidencial, que ha dejado en manos de los integrantes del “triángulo de hierro” las decisiones político-oirganizativas del gobierno, preparando el terreno para el nuevo lanzamiento de Javier Milei al segundo mandato.
La figura de un tándem político responde a la construcción de un dúo de gobierno o alianza, donde, en este caso, dos personas colaboran estrechamente y asumen juntas una responsabilidad.
En política estos operativos son normales y obedecen a la necesidad de lograr mantener los esquemas de poder y desde ese ámbito reformular las estrategias cuando el escenario -en este caso del oficialismo- está manifestando un internismo realmente peligroso y debilitante de
Esta nueva conjunción del poder concentrado, responde a la necesidad de enmarcar la actividad que está desplegando con habilidad e inteligencia el nuevo Jefe de Gabinete, Diego Santilli.
El avance del funcionario que fuera del PRO y que reemplazara al cuestionado, y hoy apuntado por
El hijo del ministro de Salud era o es el alter ego de Santiago Caputo en el gobierno, pero sus maniobras y las denuncias a las que se vió expuesto provocaron que el respaldo desapareciera y fuera objeto fácilmente de las decisiones de Karina, secretaria General de
En el revoleo, el nuevo Jefe de Gabinete mostró nuevamente cintura política y mientras ellos sellaban el destino de Lugones hijo, él se quedó con el manejo -compartido- del mando de Arsat, el Correo y Enacom.
Estas empresas quedaron involucradas en medio de un escándalo de manejo de recursos y otras “yerbas”, que originaron una profunda investigación que se está llevando a cabo por la justicia, en razón de estar aparentemente involucrado Facundo Leal, su ex titular, que fue indagado este lunes en la causa en la que está acusado de presuntas coimas en una contratación.
Está claro que el presidente libertario Javier Milei está volviendo a los principios de su mandato, hoy con mayor poder y sustento, tras el empoderamiento que, merced a su astucia y rigurosidad en el armado del partido, ha logrado Karina Milei, quien ha declinado el internismo contra Santiago Caputo para establecer un equipo que procura enfrentar los problemas que pueden suscitarse a lo largo de los meses que restan hasta el 2027.
Las actitudes del presidente libertario con reminiscencias anarcocapitalistas han sufrido una ya acostumbrada metamorfosis: del insultador serial, denostador a diestra y siniestra; de señalar con desdén a todos aquellos que no piensan como él y su entorno, fundamentalmente en las medidas que están elaborando e intentando se consoliden a nivel legislativo, ha pasado a ser condescendiente, sonríe con frecuencia apretando lo dientes, pero muestra a alguien que en realidad no es.
Varios analistas y comentaristas políticos de diversos medios han destacado esa forma de actuar, señalando que es producto de la desesperación que le provoca al presidente ir perdiendo en las encuestas y no poder manejar la interna propia.
En la medida que avanza el oficialismo para reformular su frente político e imponer acuerdos y condiciones en las provincias “socias”, se agudiza el internismo entre los miembros del staff gubernamental que sienten han retrocedido en la aceptación social, datos que se reflejan en los números de encuestadoras y analistas.
Es difícil predecir si quienes se acostumbraron a llevarse por delante a todos los que se oponen bajarán sus soberbias y se avendrán a negociar y ceder, fundamentalmente a los sectores provinciales que hoy se encuentran distanciados por el recorte de recursos y tener políticas diferenciadas del gobierno libertario.
Con un Javier Milei mimetizado en el “buen político”, el acercamiento de Karina y Santiago con el acople de Santilli -que nadie puede asegurar que dure-, y sectores opositores dispersos -sin lineamientos definidos-
Julio se va sin pena ni gloria, agosto será el punto de partida.



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