MARTES 23 de Abril de 2024
 
 
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Jubilados: “Son los que pagan el pato”

Tal como lo expresa la conocida expresión y de acuerdo a la interpretación del Diccionario de la lengua española de la RAE, “pagar el pato” significa “padecer o llevar pena o castigo no merecido, o que ha merecido otro”. No hay, pues, sorpresa alguna; la frase se utiliza para referirse a “alguien a quien se le ha cargado la culpa de algo de manera injusta”.

Algo bastante parecido al padecimiento de los jubilados argentinos, los que en su mayoría trabajaron 35, 40 o más años y hoy están sometidos a un ajuste salvaje que los esta sumiendo en una pobreza extrema.

El gobierno del presidente Javier Milei, a través del equipo económico que lidera Luis Caputo, ha pergeñado una suerte de “teorema de Pitágoras”, a través del cual pretenden diseñar una fórmula que, aseguran, resultará la “panacea” para el sector más postergado de los que han entregado a la Argentina su esfuerzo personal.

Si la pretensión era que muy pocos entendieran ese procedimiento de porcentuales que no igualan ninguna tendencia inflacionaria y mucho menos de los índices de precios, más allá de la suma de un bono que será por única vez, y no para todos, sino para aquellos que cobran la mínima, hay que decirles claramente: “Muchachos lograron el objetivo”. Nadie entiende nada.

El manejo de una economía que procura estabilizarse a costa de ajustes y explica su proceder eliminando reparticiones o mermando el número de personal en actividad. Intentando explicar que Télam no sirve, que Radio Nacional es un “nido” político, que Anses no cumple adecuadamente su cometido; desconociendo la realidad de los jubilados, entre muchas otras acciones propias de “depredadores seriales”, vamos por un camino plagado de futuras dificultades.

El Gobierno, al no lograr por la Ley Bases y el DNU transformar la fórmula existente y por la cual cobraban los jubilados, lo resolvió por decreto con un nuevo mecanismo de movilidad jubilatoria que comenzará a reflejarse en los haberes a partir de julio, pero se aplicará desde abril en aumentos mensuales basados en la inflación con dos meses de rezago.

La determinación surge en razón de los desencuentros legislativos que plantearon otras opciones que no fueron aceptadas por el presidente Javier Milei, poniendo en evidencia que las dificultades existentes para generar consensos con la oposición en el Congreso persisten.

La culpa es del otro -en este caso los legisladores- que han planteado en varios proyectos diversas formas de lograr un equilibrio en los ingresos de los pasivos. Ante la reticencia mostrada en aceptar, sin poder analizar y opinar, sobre el contenido para mejorarla, se desiste y va por Decreto.

Sin lugar a dudas, es difícil gobernar si no se acepta dialogar, consensuar, en procura de encontrar la mejor forma de alcanzar el fin propuesto que, en definitiva, es reconocerle al retirado de la actividad laboral, tras haber cumplido legalmente con las normativas que así lo indican, el ingreso que le corresponde en la última etapa de su vida para vivir dignamente.

Si nos guiamos por el pensamiento que anima a los funcionarios libertarios, está claro hacia donde se dirigen las acciones de la economía. Para Diana Mondino, canciller argentina, es “absurdo” darle créditos a los jubilados porque “se van a morir”, y ese parece ser el camino elegido.

La sorna e ironía que el vocero presidencial expone cada mañana ante la prensa, es otra manera de “ningunear” a los mayores, sin pensar que ellos son los que han contribuido al crecimiento de la Argentina.

El clima se enrarece cada vez más. Hay quienes desde su posición en determinados medios de comunicación procuran hallarle una explicación a esta negación totalmente injustificada de los que no tienen el suficiente poder como para incidir en las determinaciones que se están tomando.

Para muchos analistas y consultores se está recorriendo la última etapa de la “luna de miel” de la cual gozan todos los gobernantes cuando inician su mandato.

La realidad es una sola y solo hay que escuchar a los que sufren, a los que se quedan sin trabajo, a los que ya no reciben ayuda gubernamental y están en el grupo social de los pobres e indigentes.

Nada que no pueda solucionarse, pero indudablemente un objetivo que requiere de todos y no sólo depender de la voluntad de una sola persona.

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