Densas columnas de humo negro se elevaron el sábado sobre una importante instalación petrolera de Emiratos Árabes Unidos, luego que misiles iraníes atacaran infraestructuras de hidrocarburos.
El humo procedía de Fuyaira, donde se encuentra un importante puerto en el que los ataques iraníes ya han tenido como objetivo un centro de almacenamiento y comercialización de petróleo.
Fuyaira alberga también una gigantesca terminal de exportación de crudo.
Las Fuerzas Armadas iraníes advirtieron el sábado que consideran los puertos de Emiratos Árabes Unidos “como objetivos legítimos” y un rato antes del ataque habían pedido a los habitantes de la zona del ataque que se mantengan alejados de ellos. Fue en el marco del decimoquinto día de la guerra desencadenada por Israel y Estados Unidos.
La guerra en Medio Oriente entró el sábado en su tercera semana sin señales de un final cercano. El conflicto escaló tras los ataques de Estados Unidos contra la isla de Jark, un enclave estratégico para las exportaciones petroleras de Irán.
Fue el 28 de febrero cuando EE.UU junto a Israel bombardearon numerosas infraestructuras en Irán, en los que murió el líder supremo Alí Khamenei.
Desde entonces, la guerra se extendió por la región y provocó una escalada del precio del petróleo, con graves consecuencias para la economía mundial.
Por su parte, tras un despliegue militar sin precedentes desde hacía décadas, Estados Unidos prevé enviar nuevos refuerzos, según la prensa estadounidense.
El New York Times habla de unos 2.500 marines y tres barcos más, y el Wall Street Journal anuncia la movilización del buque de asalto “Tripoli”, con base en Japón.
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