VIERNES 10 de Abril de 2026
 
 
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Guerras contagiosas...

Trump y el ultimátum Por un lado, el mundo se acerca a los términos de un ultimátum que el presidente Donald Trump lanzó contra las fuerzas iraníes y que está a pocas horas de culminar, entendiéndose que a partir de darse por cumplidos los alargues, las fuerzas armadas de los EEUU acometerán puntos neurálgicos de Irán que afectaran a más de 90 millones de habitantes.

Es evidente que en ese marco existe una parte que está manejado por las fuerzas militares y religiosas iraníes, y los que se encuentran frente a un escenario de guerra como el que se ha planteado y que no estarían de acuerdo con el régimen de los ayatollahs, pretendiendo una opción de paz y crecimiento aprovechando sus riquezas naturales, fundamentalmente las vinculadas al ámbito energético.

La tensión ha llegado a términos de un desenlace armado que -se puede llegar a suponer- costará no solo destrucciones materiales, sino víctimas directas y colaterales que serán uno de los costos a pagar.

Según declaraciones de las últimas horas, el presidente Trump endureció su postura al asegurar que si Irán no cumple con la reapertura del estrecho de Ormuz, “no tendrán puentes, no tendrán plantas de energía, no tendrán nada”. El presidente añadió que existen “otras cosas peores”. No las enumeró, pero señaló en reciente declaraciones periodísticas que se contiene porque el pueblo norteamericano no quiere la guerra.

Hay esfuerzos diplomáticos intensos a los efectos de evitar acciones abiertas de guerra. Buscan negociar, llegar a concretar acuerdos que brinden el tiempo necesario para instrumentar mecanismos que determinen el cese del fuego y se comience a trabajar sobre la paz generalizada en todo el Medio Oriente.

Este posicionamiento encuentra una cerrada negativa en las autoridades de Teherán que aseguran no cederán a ninguno de los condicionamientos que pretende el presidente estadounidense.

Una cuerda que se estira, donde nadie cede: abundan los plazos y se conocen las posturas de los sectores -hoy en guerra- que pretenden alzarse con la bandera de la victoria -llámese EEUU, Israel o Irán- que manifesta la firme decisión de no convenir ni negociar, mientras pretenden ejercer el poder sobre sus riquezas naturales y habilitar sin condicionamientos el paso de Ormuz, una de las piezas vitales a las que apuntan todos.

 

En Argentina se libra otro tipo de guerra...

 

Mientras la atención del mundo europeo y asiático está atento al desarrollo de las acciones armadas que amenazan con extenderse con efectos socioeconómicos devastadores, en Argentina se está movilizando un enfrentamiento interno que está corrompiendo severamente el tejido social.

A nadie se le hubiera ocurrido presuponer que la actitud fallida de un miembro del staff gubernamental, más allá de constituir un personaje de confianza del presidente libertario, podría desencadenar -por el mecanismo de arrastre- el inicio de una debacle libertaria que amenace su futuro político.

Se ha hablado de los desarreglos verbales presidenciales, de algún que otro internismo libertario y la suma de purgas funcionales que lleva más de 100 funcionarios que han debido abandonar -forzadamente- el barco, pero la figura del presidente libertario-anarcocapitalista seguía manteniendo su imagen intacta en razón de esos gestos que pretendían hablar de honestidad y moral política que los diferenciaba de los gobiernos anteriores.

Las peleas de su “alter ego”. Karina Milei, en franca disputa por el poder con el asesor-consultor Santiago Caputo, generaba zozobra presidencial, pero no debilitaba la fortaleza política que venía ganando La Libertad Avanza con Milei.

Todo esto, propio de la lucha por el poder, desbordes de egos y mucha soberbia, se la llevó puesta Manuel Adorni, actualmente sindicado como un funcionario corrupto que basaba su imagen en vender una decencia que hoy está en tela de juicio por las numerosas denuncias que investiga la justicia.

La postura presidencial de mantener y respaldar a su Jefe de Gabinete -todo impulsado por su hermana Karina Milei, que lo cuenta entre sus favoritos- está siendo objeto de una caída muy notoria del Milei político, colocándolo a nivel de candidatos opositores que, nunca se pensó, podían constituir un riesgo para el presidente libertario.

Guerras diferentes que muestran los efectos que produce el fenómeno del cambio. Nadie puede hoy aventurar el resultado final, eso sigue siendo una incógnita.

 

 

 

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