El seleccionado francés llega como uno de los equipos más sólidos de la competencia. El conjunto dirigido por Didier Deschamps ganó sus seis partidos en el tiempo reglamentario y avanzó con autoridad hasta las semifinales, ratificando su condición de potencia mundial.
En la fase de grupos, Les Bleus finalizaron en la primera posición de la zona I luego de derrotar a Senegal por 3-1, a Irak por 4-1 y a Noruega por el mismo marcador. Posteriormente, golearon 3-0 a Suecia en dieciseisavos de final y eliminaron a Paraguay en octavos gracias a un ajustado triunfo por 1-0. En cuartos de final, superaron con contundencia a Marruecos por 2-0.
Gran parte de las ilusiones francesas se apoyan en el extraordinario nivel de Kylian Mbappé, máximo goleador del Mundial con ocho tantos en seis partidos. A su alrededor aparecen figuras de jerarquía internacional como Ousmane Dembélé, Michael Olise, Désiré Doué, piezas fundamentales de un ataque que ha sido uno de los más efectivos del torneo.
Francia intentará alcanzar su tercera final mundialista consecutiva, una marca reservada para muy pocos seleccionados en la historia y que solo consiguieron Alemania entre 1982 y 1990 y Brasil entre 1994 y 2002.
Del otro lado estará España, que fue creciendo con el correr de la competencia. Después de un debut sin goles frente a Cabo Verde, el equipo conducido por Luis de la Fuente se recuperó con victorias ante Arabia Saudita y Uruguay para quedarse con el Grupo H.
En la fase eliminatoria, la Roja mostró toda su jerarquía al vencer 3-0 a Austria y luego superar dos compromisos sumamente exigentes. Primero eliminó a Portugal gracias a un gol de Mikel Merino y, en cuartos de final, volvió a imponerse por la mínima diferencia frente a Bélgica.
El conjunto español tiene en Mikel Oyarzabal a su principal carta ofensiva, con cuatro goles en el certamen, mientras que Merino se transformó en una pieza decisiva desde el banco de suplentes. Además, todas las miradas estarán puestas en Lamine Yamal, una de las grandes figuras jóvenes del fútbol mundial.
Con planteles repletos de talento y antecedentes recientes que alimentan la rivalidad, Francia y España protagonizarán una semifinal que promete emociones fuertes y que definirá quién dará el último paso rumbo al partido más importante del Mundial 2026.
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