Es difícil para los analistas internacionales acertar con algún diagnóstico sobre los acontecimientos que sacuden al mundo.
Si se pretende aplicar la lógica, el error que se comete es interpretar inadecuadamente, y fuera de contexto, situaciones que están ocurriendo.
La guerra en Medio Oriente, generada por ambiciones desmedidas de poder -que se ha centralizado en el manejo de la energía, centralizar el sistema comercial, acaparar el marco productivo, provocar un cambio en la estructura ideológico-religiosa- está sujeta a los controversiales posicionamientos de los países en pugna.
Cuando la guerra arreciaba y se cruzaron amenazas que, de concretarse, pondrían al mundo en una profunda crisis dado que se verían severamente afectados uno de los principales generadores bélicos, Donald Trump anuncia que habrá un impasse de cinco días entre EEUU e Irán, actitud con la cual no es consecuente el socio de Norteamérica, Israel.
Es un parate a medias, pero bien podría ser el principio de algunas negociaciones que pongan fIn a tanta destrucción y muerte.
Mientras Donald Trump anuncia un cese del fuego por cinco días, la guerra continúa produciéndose con ataques de Irán lanzando bombas racimo sobre distintas ciudades, y las respuestas de Israel que han tomado parte del sur del Líbano con tropas que han copado la zona.
En recientes declaraciones del vocero iraní, ninguna de las condiciones contenidas en los 15 puntos que consigna el presidente norteamericano como indispensables para terminar con las acciones armadas fueron aceptadas, rechazándose la totalidad.
Argentina está prendida fuego...
Mientras esto se desarrolla en aquella zona del mundo, en esta parte en la que vivimos, Argentina, el clima de inestabilidad social y económica es cada vez más grave.
A la tensión social persistente, y que día a día se agrava, se le suman los posicionamientos y disputas internas del oficialismo por ganar espacios de poder.
La excusa es que los recientes episodios de corrupción generados por el Jefe de Gabinete Manuel Adorni dejaron en claro que los paradigmas mileistas de la moral, la decencia y una política de transparencia, son solo palabras porque los hechos muestran lo contrario.
A estos sucesos se le suman una lucha interna que está alcanzando los más altos niveles del staff gubernamental.
La hermana del presidente, actual Secretaria General de Presidencia, Karina Milei se encuentra en franca oposición al poder del asesor Santiago Caputo -quien va perdiendo fortaleza y fundamentalmente “carteras” de vital importancia para el manejo del gobierno por estar fuera del radar de los controles administrativos, tal el caso de la SIDE, Arga y Anses.
El tema interno se torna cada vez más difícil, inclusive ha dividido al staff gubernamental, donde una parte sostiene que la situación generada por Adorni perjudica al gobierno, y por ende a Milei, y la otra que le restan importancia y aseguran que en pocos días desaparecerá del escenario principal, quedando como una errónea situación que generó el Jefe de Gabinete.
Según se desprende de las discrepantes interpretaciones que diferentes medios dieron a la conferencia de prensa “obligada” de Manuel Adorni para aclarar el tema de sus viajes y propiedades no declaradas, no aclaró, sino que oscureció más y no es un tema terminado.
Por el contrario, más allá del esfuerzo del presidente y algunos funcionarios por darlo por finalizado, está en pleno desarrollo y existen más dudas que certezas sobre el futuro del adlátere de Karina Milei.
Nada está definido, y tanto en la parte del mundo donde está establecida la guerra como en Argentina, hay demasiada incertidumbre y escasas posibilidades para que en un corto término puedan verse soluciones.
Por ahora, muchas dudas y una gran incógnita sobre el futuro.



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