Ya son varios los analistas y psicoanalistas políticos que entienden que existe una grave inclinación a dejarse llevar por tendencias y ver enemigos por todos los sectores en los que se desenvuelve el mileismo.
“Sugestionados” dicen los entendidos y describen a “una persona que se encuentra bajo la influencia de una idea, un estímulo externo o su propia imaginación, lo cual altera su forma de pensar, sentir o actuar”. Una fotografía sepia del presidente Javier Milei.
Según el diccionario de la Lengua española: “Estar sugestionado significa haber recibido la influencia de una idea, palabra o situación externa (o de la propia mente) que modifica el modo de pensar, sentir o actuar. Implica que los pensamientos o sensaciones de una persona están dominados por una creencia, a menudo sin que exista una prueba real de ello”.
Ese fenómeno mental está ocurriendo en las más altas autoridades del gobierno libertario y han generado una confrontación interna que promueve un generalizado debilitamiento y la falta de certezas en quienes operan en los distintos ámbitos del gobierno.
El presidente libertario-anarcocapitalista, con una profunda tendencia narcisista, que lo ha llevado a creerse un “mesías” enviado por las “fuerzas del cielo”, es quien ha sembrado la duda en todos los sectores gubernamentales y provocado una enfermiza predisposición a visualizar enemigos por todos los rincones.
Esto se produce cuando no se aceptan opiniones divergentes, ni se procuran alcanzar, racionalmente, coincidencias que impidan fracturas que expongan a los sectores opositores las flaquezas que hoy son moneda corriente en La Libertad Avanza.
Según la opinión de analistas políticos ubicados en un punto de equilibrio entre las diferentes opciones que políticamente se van presentando, se entiende que: el oficialismo se sugestiona con ser el perseguido y comienza a perseguir a los “fantasmas” que lo acosan y provocan sus reiterados fracasos.
Los daños observados que han provocado las acciones desregulatorias y la transformación del Estado, gestado en las reformas que plantea Federico Sturzenegger, se vieron al inicio del gobierno con el intento de que fueran aprobados por los cuerpos legislativos los 340 capítulos que integraban la “Ley Base”, la cual culminó por la férrea oposición que logró infligir el primer fracaso y la gran frustración de Javier Milei, salvada en parte por el año del otorgamiento de las “Facultades Delegadas” que le permitieron concretar varios de sus intentos de ajuste, achicamiento y reordenamiento funcional del Estado.
Las acciones gubernamentales continuaron y lo daños comenzaron a visualizarse en los distintos sectores de la sociedad. El libre mercadismo y la apertura de la importación, que han colocado en riesgo de desaparecer a la estructura industrial y el comercio, en todas sus facetas, promoviendo el cierre de más de 30 mil Pymes, debilitando las economías regionales y generando un alto índice de desocupación.
Vamos casi dos años de gobierno libertario y el panorama es desolador, agravándose en todos los sectores sociales.
Hoy, La libertad Avanza comandada por el “músculo real del poder del gobierno” ejercido por Karina Milei, con las estrategias “rasputinianas” del asesor presidencial, Santiago Caputo, y la aquiescencia del presidente Javier Milei muestra un escenario disruptivo en el cual van quedando pocos amigos, muchos en “capilla” y una gran parte de la que ya quieren desentenderse.
La senadora Patricia Bullrich no sabe de qué disfrazarse para sobrevivir a los planes de exterminio político que está poniendo en marcha la Secretaria General de Presidencia, Karina Milei.
Federico Sturzenegger ya es una espina que pretende sacarse el presidente Milei. Según dicen en su entorno: “Quiere dejar de pagar los costos de los desastres que está cometiendo el Ministro desregulador”. Pero desde varios sectores le están colocando “salvavidas”.
En ese escenario debilitado, donde se están agrupando los “apuntados” por los errores que señala la mesa chica que rodea al presidente, también está el actual presidente del Banco Central, Santiago Bausili, quien, en una respuesta poco seria, ante el requerimiento periodístico dijo: “Estoy seguro que si buscamos bien, en algún lado están”, refiriéndose al agujero de 4 billones de pesos que no están y que se sabe dispuso el Ministro de Economía.
Ante la avalancha de problemas que han surgido en los últimos días, provocados por el intento de concretar normativas desreguladoras y transformadoras del Estado Nacional sin el adecuado análisis de los efectos secundarios y daños colaterales que podrían surgir, el presidente Javier Milei abocado a dos o tres planos de gobernabilidad, trasladando la responsabilidad del resto a su staff gubernamental, ha comenzado a preocuparse dadas las respuestas negativas del plano social y empresarial, que están sepultando su objetivo de repetir un nuevo mandato presidencial.
Se establecen nuevos parámetros en el tratamiento de futuras leyes y normativas que deban ser sometidas a la decisión del Congreso de la Nación, a los efectos de no tener que sufrir rechazos que -en alguna medida- conspiran con la inserción social del presidente y la reafirmación de La Libertad Avanza como partido nacional.
Son abandonar la psicosis persecutoria del presidente y su círculo más íntimo. Buscarán, siempre y cuando el presidente Milei acepte, otras alternativas para lograr recomponer las relaciones con los socios hoy disconformes con las actitudes presidenciales.
Es una verdadera incógnita si estos objetivos serán factibles de establecer. El gran interrogante es: ¿Milei dejará de ver enemigos en quienes no comparecen con sus ideas y procedimientos?
De no lograrse ese cambio, su futuro es incierto...



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