DOMINGO 03 de Mayo de 2026
 
 
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En caída libre...

Pese a los ingentes esfuerzos que está realizando en procura de alcanzar los niveles de aceptación que hasta ahora había ido ganando el presidente Javier Milei, los números de las diferentes encuestas señalan que no logra recuperarse y muestra pronunciado declive.

 

 

Era un fenómeno que tenía que producirse y para ello había varios motivos que giraban en torno al desempeño del gobierno libertario.

Se comenzó con los malos tratos, los insultos, las denostaciones variadas hacia quienes se mostraban en disidencia con las posturas y acciones del staff gubernamental, que siempre actuaba con la “venia” del presidente o de quien los reemplaza en el poder, su hermana Karina Milei.

Hubo un impasse donde todo eso se morigeró y se supuso -mal - que esa etapa de irascibilidad, rabia, odio manifiesto hacia los sectores opositores había finalizado, y que todo lo anterior había sido una puesta en escena para ganar espacio y poder.

El tiempo transcurrió y Javier Milei tuvo una respuesta positiva de un sector de la sociedad que volvió a otorgarle una nueva oportunidad para el desarrollo de la mitad del mandato aún restante.

Ganó y, en vez de reconocer que no era una “carta en blanco” sino una clara manifestación de gran parte de la ciudadanía que no quiere retroceder ni volver a etapas de fracasos y busca en esa promesa de cambio moral y gubernamental prometido un futuro de crecimiento y desarrollo que le abra las puertas de las nuevas generaciones, prefirió ignorar las señales.

No convenció y hoy menos, esa “asociación incondicional” hacia un personaje cuyas actitudes -bastantes similares a las demostradas por Milei- el presidente Donald Trump, nos colocaba en un servilismo denigrante, marcaba la obediencia debida como el “nuevo orden” republicano y los argentinos, en líneas generales, no están demasiados dispuestos a soportar una nueva pseudo dictadura, desde un escenario pintado de democracia.

Cuando comenzaron a surgir los episodios que marcaban una tendencia volcada a la corrupción, ya el discurso de pobre “moralina” fue quedando afuera y se abrieron las puertas del rechazo.

El “No me hablés de Milei, son todos iguales, estos también roban, tal vez de distinta manera, pero son tan corruptos como los anteriores que juzga la justicia”, comenzó a evidenciar que el cambio social se estaba perfilando y no para bien del gobierno libertario.

Una serie de situaciones anormales fueron evidenciando que el gobierno de Milei no está sólido y muestra una enorme debilidad social que va en aumento.

El presidente libertario intentó -vanamente- disimular lo frágil de su estructura y volvió a reiterar las permanentes contradicciones al intentar sostener situaciones anormales que hoy está planteando una parte de la ciudadanía en las calles.

La comunicación presidencial, totalmente contradictoria, revela que existe un profundo cisma que señala una crisis económica y social que enfrenta la narrativa oficial con datos concretos y malestar creciente entre amplios sectores de la población.

Se ha corrido parcialmente el velo que cubría las acciones encubiertas de un gobierno que prometía el cambio, para no ser igual que los anteriores, y aseguraba dos paradigmas a los cuales se ajustaría: Superávit fiscal y Déficit cero. Lo logró, y fue el caballito de batalla de La Libertad Avanza. Pero una parte de la sociedad comenzó a darse cuenta que esos logros eran obtenidos con los fondos que les restaban a ellos.

Cayeron jubilados que hoy están enmarcados entre los que más necesidades pasan, aumentaron los que no llegan a la canasta básica, es decir, son pobres, y ni qué hablar de la indigencia, que para Milei no existe. El desempleo aumenta porque las empresas grandes, chicas y medianas se debaten entre un achique monstruoso, cambios de rubros, están concursadas y una gran mayoría en proceso de quiebra.

Todo eso es el gobierno de Milei, con el agravante que para obtener un superávit mentiroso, le sacó a los estados provinciales recursos y mermó coparticipaciones, al punto que se desatienden rutas; donde la obra pública ya es mala palabra, se abandonaron planes de vivienda y así fueron reteniendo fondos y logrando los éxitos que aplauden.

Según explica el portal La Política Online “Caputo se quedó con 1.165.491 millones que por ley estaban destinados a arreglar las rutas. Los fondos hubieran alcanzado para reparar todas las rutas que están en pésimas condiciones. Veinte diputados hicieron el cálculo de los fondos del Impuesto a los Combustibles que nunca giró”.

Ni qué hablar de los recortes realizados por el Ministerio de Capital Humano, que sostiene un estudio realizado y asegura que “la vida de la clase media no se deterioró desde su asunción”, refiriéndose a la titular Sandra Pettovello, quien realmente está viviendo en “Narnia”.

El quebranto generalizado que está sufriendo la Argentina, avanza hacia una reacción social que se plantea incontrolable.

Las mentiras, el relato, las conferencias con periodistas genuflexos que no se animan a repreguntar o cuestionar dichos del presidente, como que “el 95 por ciento del periodismo es delincuente” y que procuran desvirtuar -según sus palabras- que “La Argentina atraviesa récord de producción, récord de consumo, récord de inversión”; son parte de las mentiras que se escuchan a diario.

Habría que decirle a las “fuerzas del cielo” que lo suelten, porque el porrazo puede ser fenomenal de continuar intentando convencer a la sociedad que Argentina está en el mejor de los mundos. Que tiene dificultades, pero que son normales, y “alguien tiene que sufrirlas”.

Ese “verso” libertario ya fue, son cada vez menos los que creen que habrá mejoras, que avanzamos y que en pocos años seremos una potencia en crecimiento y desarrollo.

Hoy ya se piensa que estamos cada vez peor. Que todo va para atrás y que el futuro no existe.

Eso se llama “caída política”: pronunciado debilitamiento, pérdida de legitimidad, colapso de un gobierno, partido o líder.

En política, cuando se produce desafección ciudadana, crisis económica, o institucional, se está en el abismo y allí se hace muy difícil el rescate.

 

 

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